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La Nueva España de Siero

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Huertas anegadas y mercados vacíos, la factura del temporal en las cosechas de Siero

“Tanta lluvia está estropeando las verduras y tememos que el exceso de agua genere hongos”, alertan las zabarceras

Sabina Gago, en su puesto del mercado de Noreña. | I. G.

El temporal de lluvias deja un reguero de preocupaciones entre los zabarceros y cultivadores de Siero: huertas inundadas, mercados vacíos, con la consiguiente caída de las ventas, y temor a que el exceso de agua genere enfermedades en las plantas con hongos en sus raíces. “Todo mal. Llueve mucho, graniza y no podemos salvar ni una berza, están agujereadas. Y de la lechuga y los últimos pimientos, sin comentarios. Hará casi un mes que no puedo acercarme a la huerta”, lamenta Sabina Gago, que tiene un puesto en el mercado de Noreña.

En la Villa Condal hubo ayer muchos menos vendedores que habitualmente, por el mal tiempo. “¿Para qué van a venir? Si estamos aquí pasando frío y no pasa casi nadie”, subraya Marta Bobes, que está situada justo frente a Sabrina Gago. Normalmente, como está acostumbrada a que durante esta época disminuyan notablemente los clientes, suele coger vacaciones. De hecho, es el último fin de semana que estará en Noreña. Sin embargo, el mal tiempo impide que pueda aprovechar los últimos días.

“Además, el viernes voy a Lugones y los miércoles a Grado. Pero llevo tres miércoles sin ir porque es ir a perder dinero. El gasoil está por las nubes y, cuando llueve, del mercado olvídate”, explica. Además, tiene su plantación, situada en Bobes, encharcada. “Los ajos resisten mejor, porque son más duros. Pero de la berza o de la lechuga, olvídate”, añade. La diferencia de este año, explica Sabina Gago, no son las precipitaciones o el mal tiempo, sino que no se lo esperaba tan malo y tan temprano.

Begoña González, en su puesto de Noreña. | I. G.

El exceso de agua, además, también va a afectar a los árboles frutales, como los manzanos o los arándanos. Begoña González tiene en su finca de Muñó ambas plantaciones. “No brotan hasta primavera, así que los efectos de esta temporada de lluvias intensas se verán a largo plazo. Pero cuando hay tanta agua, lo normal es que se produzcan más hongos y enfermedades que normalmente no suelen tener. En mi casa, por ejemplo, el río se desbordó. Unas horas, no hay problema, pero cuando son más, preocúpate”, afirma.

Marta Bobes muestra una de sus conservas.

Todas están notando la gente que falta en los mercados. También perciben la nueva ola del covid. Temen que, ahora que vuelven a subir los contagios, los clausuren de nuevo. “Somos de primera necesidad, pero nos cierran el recinto. Entonces, ¿dónde vendemos?”, se pregunta Bobes. No pueden parar de trabajar, da igual la época: “Si todo va bien, esto para vivir te da, pero no para marchar todos los años a Punta Cana”, concluye.

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