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La Nueva España de Siero

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Siero despide a Carlos Antuña, responsable cuarenta años de la Hermandad de Donantes

“Fue uno de los artífices del cambio de sistema de acceso a la sangre en Asturias, le debemos mucho”, afirman quienes fueron sus compañeros

Carlos Antuña, en una imagen de 2011. | | LNE

“Fue uno de los artífices del cambio en el sistema de donación de sangre en Asturias. Era un referente. Le debemos mucho”. Con esas palabras se despedía Luis Alfonso Alonso, expresidente de la Hermandad de Donantes de Sangre, de Carlos Antuña, quien fuera responsable de la entidad en Siero durante cuatro décadas. Antuña falleció el miércoles, a los 83 años de edad, después de luchar contra una larga enfermedad. Ayer por la tarde fue su funeral, en la iglesia de San Pedro de la Pola y en la intimidad familiar.

Carlos Antuña se hizo donante de sangre en 1973 y tres años más tarde asumió la responsabilidad de coordinar la sección de Siero, compaginándola con su vida profesional y personal. En ese momento, cuenta Alfonso Alonso, su amigo y compañero desde que él empezó en Mieres en el año 1986, el sistema de donación de sangre no se parecía en nada al actual. “Para las operaciones, pedían que llevaras tus propios donantes. Había un mercado de bolsas de sangre y se especulaba con ellas; las familias del receptor tenían que encargarse de comprarlas”, explica. Entonces, Antuña, consciente de esta situación, luchó por revertirla. De hecho, cuenta Enrique Meoro, presidente de los Amigos del Roble, aunque solo se cruzó con él por cuestiones profesionales en el ámbito sanitario, estaba “muy implicado” en ello. “Tenía mucha capacidad de convocatoria”, añade. Con Antuña al frente, Siero batió récords en numerosos años consecutivos en la donación de sangre en Asturias.

Los jóvenes

“Su principal preocupación era la falta de jóvenes en la donación de sangre”, explica su sucesor, el actual coordinador de la Hermandad en Siero, José María Martínez. Antuña quería que lo que había iniciado, cuando no había prácticamente controles sanitarios y se especulaba con la sangre, se perpetuase en el tiempo.

Su labor fue muy importante en el ámbito regional, nacional y local. Precisamente, por el trabajo de Antuña, el Ayuntamiento de Siero fue distinguido con un galardón a nivel estatal en el año 2005. “Una sola donación puede salvar la vida de tres personas”. Esa era la frase que enarbolaba para atraer a la sociedad polesa a los maratones solidarios que organizaba.

En el año 2015, por cuestiones de salud y “porque la edad no perdona”, dejó su cargo. En ese momento, ya llevaba años formando parte de la junta rectora de la Hermandad de Donantes de Sangre a nivel regional. Ese mismo año, Alfonso Alonso también decidió que le relevaran de su responsabilidad. “Todo tiene un principio y un fin”, reconoce con un deje de tristeza.

Antuña deja tras de sí, después de cuarenta años en la Hermandad, un sistema de donaciones de sangre completamente renovado. “Fue un referente. Todo lo que hacía por la sociedad era deforma altruista”, concluye Alonso.

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