04 de julio de 2014
04.07.2014

Casi 130 enfermeros del HUCA tachan de "desesperante" trabajar en La Cadellada

"Algunos compañeros han cogido la baja por estrés y otros sufren crisis de ansiedad", señala el cuarto manifiesto de protesta desde el traslado

04.07.2014 | 02:38
Concentración de la junta de personal del área de Oviedo, en la mañana de ayer.

Cuarto manifiesto de protesta de la plantilla del nuevo Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA). En esta ocasión se trata de 126 trabajadores -enfermeros y auxiliares de enfermería en su mayoría- que subrayan que "la apertura del nuevo HUCA ha sido desesperante para los trabajadores desde el primer momento", y que agregan: "Fue y es un caos absoluto, con unos trabajadores impotentes que, a pesar de dar el cien por cien en su trabajo, ven con frustración los resultados". El documento será remitido hoy de forma oficial a las autoridades sanitarias de la región, empezando por el consejero de Sanidad, Faustino Blanco.

Los firmantes describen un panorama preocupante entre el personal del recinto sanitario de La Cadellada: "Algunos compañeros han cogido la baja por estrés, a otros le han dado crisis de ansiedad en el propio trabajo, otros se medican antes de ir a trabajar y otros sencillamente ni comemos antes de entrar a trabajar porque tenemos un nudo en el estómago al pensar con lo que me puedo encontrar y en lo que pasará hoy".

La misiva incluye alguna reflexión acerca de los usuarios del hospital. Una de ellas es particularmente fuerte: "Muchos de nosotros llegamos a pensar algo que no esperábamos: desear a los ciudadanos que tengan la suerte de no ser pacientes del nuevo HUCA en estos momentos".

Esta carta de denuncia es la cuarta que surge de la plantilla del Hospital Central desde que se ejecutara el traslado al nuevo edificio y se pusiera en marcha el programa informático Millennium, con la pretensión de alcanzar el objetivo de convertirse en un "hospital sin papeles". La ya famosa aplicación constituye el eje del documento. Por una parte, los enfermeros ponen de relieve que "nuestra preocupación [por la implantación del Millennium] se tornó en ansiedad cuando recibimos una formación de sólo diez horas para conocer una herramienta informática imprescindible para nuestro trabajo diario y para la que los compañeros que nos han dado esta formación han necesitado tres meses". Y unas líneas más adelante entran en concreciones al respecto. Subrayan que "más de la mitad" del tiempo de su trabajo tienen que invertirlo "en mirar una pantalla de ordenador porque no han sido formadas lo suficiente para el día a día del trabajo en planta y porque el programa falla y te deja 'colgado'". Y apostillan: "Le preguntas al médico y está tan desesperado como tú, le preguntas a un compañero y está tan estresado que ni te contesta o te contesta mal, y te pregunta el paciente y no sabes que contestar".

El nuevo HUCA abrió sus puertas -el servicio de urgencias y el área de hospitalización- el pasado 14 de junio. Desde entonces, y con anterioridad a esta misiva de protesta, habían sido difundidas otras tres, con enfoques adaptados a las circunstancias de los firmantes: una suscrita por 28 médicos de urgencias; otra por 47 facultativos y enfermeros del área de pediatría; y, la tercera, respaldada por 24 psiquiatras.

Ayer por la mañana, horas antes de la difusión del manifiesto de los enfermeros y auxiliares de enfermería, la junta de personal del área sanitaria de Oviedo organizó una concentración de protesta delante del nuevo HUCA. La junta de personal es el órgano sindical que representa a todas las categorías profesionales de la sanidad, si bien en la práctica los médicos hacen la guerra por su cuenta a través del Sindicato Médico de Asturias (SIMPA).

"La enfermería tiene que estar colgada a un ordenador portátil todo el día. Cada cosa que se hace, por ejemplo poner un suero, hay que introducirla en el programa para que quede registrada, y además en ese mismo momento, no sirve hacerlo más tarde, y esta exigencia ralentiza el trabajo de una forma exagerada", explicó ayer Ramona García, de UGT, presidenta de la junta de personal, quien hizo énfasis en "la errónea decisión" de simultanear el traslado del edificio y la implantación de la nueva aplicación informática. Al margen de las dificultades informáticas, la representante de UGT citó otras deficiencias, entre ellas "el problema grablema de señalización, tanto interior como exterior".

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