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"Eloqventia" abre la "Primavera barroca" con una música bella, intimista y plural

El grupo especializado en composiciones antiguas ofrece un concierto en el Auditorio de Oviedo con el "Libro de buen amor" como hilo conductor

Alejandro Villar, de pie, con las flautas, al frente de "Eloqventia", ayer por la noche en el Auditorio de Oviedo.

Alejandro Villar, de pie, con las flautas, al frente de "Eloqventia", ayer por la noche en el Auditorio de Oviedo. / MIKI LÓPEZ

Javier NEIRA

Oviedo

Música exquisita sobre constantes encuentros con la historia y aquellos felices tiempos de la baja Edad Media en la apertura, ayer, del ciclo "Primavera barroca" en el Auditorio Príncipe Felipe de Oviedo. Todo a cargo del grupo "Eloqventia", dirigido por Alejandro Villar, que ofreció un concierto en torno al "Libro de buen amor" -según la edición del año 1343- del Arcipreste de Hita con partituras del siglo XIV y tradiciones cristianas, judías y musulmanas. La sala de cámara, donde se celebró la fiesta musical, vivió momentos de verdadero gozo en la misma sencillez de la música. El público aplaudió encendido durante tres minutos y después de la propina otros 2 minutos y 25 segundos, algo insólito en una cita intimista y tan cargada de sabiduría apolínea como de dionisíaca sensualidad. Aún después de terminar el concierto el respetable se acercó a ver los instrumentos de época que fueron mostrados entre explicaciones por los componentes de "Eloqventia".

Nueve números desde un anónimo del siglo XIV a "Tempus est iocondum" de "Carmina Burana" enlazados por los recitales del actor Carlos Dávila que encarnaba al Arcipreste y enlazaba sus textos llenos de picardía y ciencia de la vida.

El contratenor Gabriel Díaz, con voz clara y afinada, cantó una pieza del "Llibre vermell" después de la introducción, sobre un anónimo del XVI.

En el escenario, además del actor y el cantante, el núcleo de "Eloqventia", con Villar, sus flautas y sinfonía -un instrumento antiguo de cuerda frotada que se maneja con un manivela y teclas- , Rami Alqhai, vihuela de arco; Ramiro Amusategui, laud y David Mayoral, percusión.

Especialmente interesante resultó la pieza "Non quer'eu donzela fea" de Alfonso X el Sabio que fue repetida como propina con papel destacado del contratenor y la sinfonía tocada por Villar. Virtuoso el percusionista con el salterio y los darbuka, una suerte de tabla árabe. Sentidos e intimistas la vihuela y el laúd en una canción sefardí. Y siempre el Arcipreste quien citando a Aristóteles afirma que a los humanos los mueve la comida y el sexo.

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