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ÁNGEL VILLA VALDÉS | Arqueólogo y director de las excavaciones en el castro próximo a la mina de oro de Boinás

"La tradición minera de los antiguos astures se remonta más allá de Roma"

"Para las comunidades de la Edad del Hierro la transformación del metal era una actividad más en una economía fundamentalmente campesina"

El arqueólogo Ángel Villa Valdés, el pasado viernes, explicando los últimos avances de la excavación en Pena Aguda, Boinás.

El arqueólogo Ángel Villa Valdés, el pasado viernes, explicando los últimos avances de la excavación en Pena Aguda, Boinás. LUISMA MURIAS

El Imperio Romano era una civilización avanzada, pero los astures ya conocían la riqueza de sus terrenos y cómo explotar el oro que permanecía escondido antes de que aparecieran las legiones. El arqueólogo Ángel Villa Valdés (Oviedo, 1963), finalizó este viernes junto a su equipo la excavación en el castro de Pena Aguda, la primera de las tres que pretenden llevar a cabo en el entorno de la actual mina de oro de Boinás. Buscan los asentamientos indígenas que explotaban, ante de la llegada de los romanos, la riqueza aurífera de Asturias. El proyecto, de la Fundación Valdés Salas lleva por nombre "Beriso".

- ¿De dónde viene ese apelativo?

-Beriso es el nombre de un castellum, centro de segundo orden dentro de la estructura administrativa romana, que probablemente se correspondía con un castro y que aparece citado como lugar de procedencia de Flavus Cabarcus, un joven fallecido a los 15 años, en la célebre inscripción de Ablaneda, datada en el siglo I d.C., que hoy se expone en el Museo Arqueológico de Asturias. Los castros fueron hasta la conquista romana los principales asentamientos (por el momento los únicos que conocemos) de pésicos y luggones, los pueblos que ocupaban el centro de la actual Asturias. Eran poblados establecidos en lugares destacados, de fácil defensa y protegidos con fosos y murallas. Tras su derrota e integración en el Imperio, algunos son abandonados y otros prolongan su ocupación bajo una férrea tutela militar cuando son útiles a los intereses de Roma. Es un error hablar de poblados mineros durante la Edad del Hierro, pues para aquellas comunidades el beneficio y transformación del metal era una actividad más en una economía fundamentalmente campesina y en la época romana, en Asturias, muestran una realidad bien diferente.

- ¿La mina de oro situada en lo que ahora es Boinás fue el principal reclamo que atrajo a Asturias a los romanos?

-Durante los periodos de guerra se obtiene un conocimiento particularmente práctico de los territorios en disputa, y la abundancia de oro y la pericia de estos pueblos en su beneficio seguro que no pasaron desapercibidos a los informadores romanos. Sólo así se puede comprender que Augusto tome en el año 23 a.C., en plenas guerras contra astures y cántabros, una decisión crucial para el Imperio y de consecuencias de alcance continental como fue la primera imposición de la historia de un nuevo sistema monetario que establecía el oro y la plata como patrón de referencia.

- Hasta ahora, siempre se pensó que los romanos habían sido los primeros en el ámbito de la minería del oro en Asturias.

-Cuando los ejércitos romanos llegan unas décadas antes de Cristo a las costas del Cantábrico, los habitantes de estas tierras hacía más de 2.000 años que habían aprendido a excavar y adentrarse en las profundidades de las montañas para obtener minerales que podían ser transformados en metal. Asturias conserva en el Aramo (Riosa) o El Milagro (Onís) algunos de los ejemplos más notables de minas prehistóricas de cobre. Así pues, la tradición minera de los antiguos asturianos se remonta mucho más allá de su sumisión a Roma y nada tiene de extraño que durante la Edad del Hierro practicasen formas complejas de minería, también en el campo del oro. En una lectura histórica no ajena a prejuicios profundamente arraigados entre los estudiosos, se consideraba que sólo el bagaje de conocimiento acumulado por una civilización "avanzada" como la romana podría haber desarrollado la tecnología necesaria para la obtención del oro más allá del simple bateo de los ríos, de la recuperación del oro que por efecto de la erosión de la roca acabada depositado entre las arenas de los ríos. Las investigaciones desarrolladas, precisamente aquí, en Belmonte de Miranda, han demostrado que no fue así. Durante la Edad del Hierro, los pésicos sabían de la riqueza en oro de sus montañas y cómo explotarla.

- ¿Los habitantes del poblado que han excavado ahora en Boinás mantuvieron una relación cordial con los romanos?

-Por el momento, las investigaciones emprendidas este año en el castro de Pena Aguda bajo la dirección de Rubén Montes López no han aportado evidencias de habitación en el lugar en época romana. Por consiguiente cabe pensar que o el asentamiento ya había sido abandonado a la llegada de las tropas romanas o su población fue obligada a trasladarse a otro lugar. En cualquier caso, la repercusión para las comunidades indígenas fue traumática y supuso un cambio radical en sus condiciones de vida.

- ¿Qué pudo pasar?

-Tras la consumación de la conquista, Roma impone un nuevo marco administrativo destinado a expoliar todos los recursos de interés para el Estado. Establecerá unidades de tributación, las civitates, que engloban territorios y pueblos con cargas repartidas de manera arbitraria que, al menos, durante el siglo I contarán con una férrea supervisión militar. Es probable que algunas comunidades se hubiesen visto favorecidas por su colaboración durante las guerras, pero el resto sufrió unas consecuencias de la derrota, con severas cargas tributarias y de prestación de servicios entre las que el alistamiento forzoso o el trabajo en las minas debieron constituir parte fundamental. El conocido como Edicto del Bierzo, emitido por el emperador Augusto en el año 15 a.C., ofrece una visión excepcional de este proceso. El Museo Arqueológico de Asturias expone una copia de este texto fijado en bronce.

- ¿Cómo vivía la población de los castros en la Edad del Hierro?

-Durante la Edad del Hierro, primer milenio antes de Cristo, la población local se agrupaba en los castros, asentamientos fortificados. Eran comunidades que, por lo general, no superaban los 150 o 200 habitantes cuyo régimen de vida era fundamentalmente campesino, dotada de una escenografía guerrera hiperbolizada por fortificaciones y otros aditamentos de orden militar que afianzaban poderosamente la cohesión social. Aunque vinculados entre sí por razones de linaje o matrimonio, cada comunidad había de procurar los recursos indispensables para el grupo y, probablemente, el conflicto estuvo presente en su vida cotidiana si bien sin superar un umbral de violencia que comprometiese la supervivencia de la comunidad.

- ¿Cómo extraían el oro los habitantes de esos castros del Suroccidente?

-La vinculación de los habitantes de Pena Aguda con el beneficio del cobre y del oro de Boinás puede presumirse dada la proximidad del poblado a las minas. No obstante, tal afirmación habrá de verificarse mediante tipos de pruebas analíticas que todavía llevarán algún tiempo.

- ¿Qué importancia tienen estas minas en el entramado minero que regentaron los romanos?

-Las minas de la Sierra de Bixega fueron, probablemente, las primeras puestas en marcha por el Imperio al norte de la cordillera. Las pruebas arqueológicas demuestran que hacia el año 50 d.C. la explotación de estos yacimientos estaba ya muy avanzada. Las maderas empleadas en el entibado de las últimas galerías en uso se obtuvieron de árboles cortados en el año 57, en tiempos del emperador Nerón, y los recipientes cerámicos y de vidrio recogidos en las zonas de tratamiento del mineral corresponden también a esa época. Para identificar los depósitos, abatir los sedimentos cubrientes y afrontar todos los procedimientos para la afinación del oro fue necesario disponer de poderosas infraestructuras, lo que supuso la excavación de decenas de depósitos de agua, kilómetros de canales y cuencas de abastecimiento. Su huella es hoy, transcurridos dos milenios desde su construcción, perfectamente reconocible sobre el terreno.

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