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¡Larga espera a Leonor!

El Rey dio su primer discurso en los Premios a los 13 años y la Princesa de Asturias cumple 12 a fin de mes, pero los Monarcas repiten que sus hijas son "muy pequeñas" para tener más presencia pública

Doña Leonor, Princesa de Asturias.

Los premios "Princesa de Asturias", que concede la Fundación Princesa de Asturias, son presididos por los Reyes de España otro año más.

Todo es confusión.

El Rey Felipe VI tiene la misma cara y porte que Felipe de Borbón, quien presidió los premios "Príncipe de Asturias" que concedía la Fundación Príncipe de Asturias cuando era Príncipe de Asturias.

Felipe de Borbón promocionó de la noche a la mañana, mientras dormíamos. Ascendió de Príncipe a Rey y, por ese motivo, empezó la operación de cambio de sexo de la Fundación, y los premios pasaron a ser transgénero. Fundación y Premios que eran príncipe se reasignaron a princesa.

La Fundación ya había empezado el tratamiento hormonal el 17 de diciembre de 2009, cuando Leonor era una infanta de 5 años, y se sustituyó al director fundador Graciano García -editor temprano en más de una empresa, poeta tardío en más de un sentido- por Teresa Sanjurjo. Da no sé qué hablar tanto de sexo y de género en presencia opusdeísta. María Teresa Fernández de la Vega, vicepresidenta de Zapatero, había pedido chica.

Para qué sirven los cambios si papá y mamá se han ido a Oviedo a entregar los premios "Princesa de Asturias" y Leonor está en clase o haciendo deberes como cualquier otro día.

Mientras esto siga siendo así, la gente seguirá tropezando con el sexo de los premios, seguirá pensando en los premios "Príncipe de Asturias" como los seguidores de "Matrix" piensan en los hermanos Wachowski y no lograrán decir las hermanas Wachowski hasta que éstas hagan la trilogía "Patrix".

Para acabar con esta confusión urge que Leonor, Princesa de Asturias, entregue los premios que llevan su título.

Leonor de Borbón cumple 12 años a fin de mes. Su padre debutó públicamente como príncipe leyendo el discurso de los Premios a los 13 años en otro octubre. Se perdió en la lectura y la reencontró tras un sereno silencio, y recuerdo esto porque esas imágenes han desaparecido del vídeo de RTVE a la carta.

No es probable que Leonor debute como conferenciante el próximo año, si la familia mantiene su afán de que se eduque como una niña normal. En casa hay una madre de clase media, por tanto protectora y prolongadora de la infancia, y el mismo Rey, siendo hijo de reyes y "nieto de navegante, nunca rey", suele decir de sus hijas que "son muy pequeñas" para tener una presencia social.

Desde luego, hoy las cosas no se ven igual que en 1981 y aunque los Reyes no correrían el riesgo de que les retiren la custodia de su princesa por hacerla trabajar antes de los 16 años, siempre habrá quien lo critique. La aplicación de las leyes de protección de la infancia y del trabajo infantil se han vuelto más rigurosas en este Occidente que paga que sean laxas en Oriente.

Al tiempo, hoy los niños occidentales no han hecho más que ganar protagonismo en los espectáculos con la aquiescencia y hasta el entusiasmo de los papás. Si los niños logran grandes audiencias familiares dando voces como cantantes y jugando con fuego como cocineros ¿por qué no las van a lograr pronunciando discursos?

La monarquía necesita grandes audiencias y a los monárquicos les gustará porque tienen esa inocencia de creer en los reyes y porque todos los reyes son un poco magos. Sin esa fantasía, el pueblo los echaría de palacio. Cuánto mejor es un pueblo realista que unos súbditos reales.

El sistema educativo también opera contra la conversión temporal de la Princesa en oradora o lectora pública de discursos.

Como cualquier otro escolar de su edad, Leonor se empeña en la comprensión de las ciencias y la tecnología; en la comprensión lectora, y en la compresión y resolución matemática.

Quizás el príncipe de 1981 haya entendido el discurso encofrado de almidón que le fabricaron en palacio porque a esa edad y en ese tiempo se exigía la comprensión lectora en castellano antiguo de "El cantar de mío Cid" y "El Lazarillo de Tormes". Ahora se está muy lejos de eso.

Todo hace pensar que los Reyes esperarán a que crezca la chiquilla. Cuando lo haga, ¿qué más cambiará?

Ahora los niños son los reyes de la casa y da la sensación de que eso es así también en la Casa Real. Si de verdad los monarcas son una joven pareja moderna que actúa como unos españoles más, la Reina Letizia influirá en la educación de sus hijas con sus valores de clase media pegados con Loctite.

La Reina, que tan bien mantiene la espalda recta en los actos oficiales, ha aprendido a comportarse como le gusta a la peña fiel a la Corona, pero nunca se la ha visto escaparse con sus amigas, un básico y un pantalón vaquero, para asistir de incógnito al concierto de una orquesta sinfónica. Sin embargo, se ha disfrazado de hipster para ver a "The Killers", "Eels", "Los Planetas" y "U2".

Toda la música que ambienta los premios es clásica, desde el concierto de la víspera hasta el "Asturias, patria querida" de la OSPA que cierra la entrega de premios y que oírlo pone la carne de pavo real. Es la música de la pompa y de eso los premios van sobrados, pero también es la de la abuela Sofía, Reina senior de España, que tanto acompañó a su hijo al teatro Campoamor e influyó en los modales de la Fundación y en la elección de su directora.

Un año en el futuro, cuando debute en la entrega de sus galardones, Leonor descubrirá que los premios tienen su castigo: el aburrimiento. Salvo que tome la riendas y el peligro del Auditorio sean las avalanchas juveniles para ver un concierto de Charlie Puth, Ariana Grande, "5 Seconds of Summer" o los "Gemeliers" que se lleven por entonces.

Qué hermoso sería: los banqueros y banqueras del Patronato de la Fundación, los empresarios y las empresarias de Asturias, el comandante o la comandanta militar o militara, el arzobispo y el Oviedín chano que tiene su palacio regional en el hotel Reconquista, en el concierto de una "boy band" o de una exprincesa Disney con una princesa Borbón.

Lástima que para entonces no estará Javier Fernández.

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