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Para esto vale mirar por la ventana de la muerte

De fotógrafo a fotógrafo: el premio "Pulitzer" gijonés Manu Brabo protagoniza una nueva entrega de la serie que Muel de Dios dedica a los jóvenes creadores asturianos

Para esto vale mirar por la ventana de la muerte

Para esto vale mirar por la ventana de la muerte

Si la foto no es suficientemente buena, es que no estabas suficientemente cerca. Es lo que decía el maestro Robert Capa, que gastó la primera mitad del siglo XX siempre cerca de donde había tiros, hasta que una mina le veló para siempre el carrete en la guerra de Indochina,

Manu Brabo también cree en eso que decía Capa, pero como es un tipo más bien lacónico explica que para hacer fotos buenas "hay que estar en el barullu". Este premio "Pulitzer" gijonés dispara con tres únicos objetivos: 50, 35 y 24 milímetros. Nada de teleobjetivos. Con ese ojo miope sobre el cuerpo de la cámara no queda más remedio que arrimar y olerle el aliento a toda esa mierda que anda suelta por el mundo.

¿Pero valdrá de algo asomarse por ese ventanuco -como el de la foto de Muel- que da directo a la muerte? El 3 de octubre de 2012, Manu Brabo estaba en Siria. Ese día, varios periódicos de todo el mundo publicaron una foto suya escalofriante. Mostraba a un hombre que sostenía el cuerpo de su hijo desventrado por el Ejército sirio. La imagen era la "Pietà" de Miguel Ángel encarnada en Alepo. La misma escultura de mármol que está en San Pedro del Vaticano, pero aquí amasada en carne real; con el pequeño descalzo, inánime, y los vaqueros rotos, ensangrentados. Con el padre muerto en vida. Dos días después, Brabo recibió un correo electrónico. Otro padre, de Estados Unidos, le escribía para decirle que había visto la foto. Le contaba que ese día se lo había pedido libre en el trabajo y había corrido a su casa a abrazar a su crío, a pasar el día con el chaval. ¿Valdrá de algo asomarse por ese ventanuco que da directo a toda la muerte que corre salvaje por el mundo? "Yo creo que esa carta que recibí vale un potosí", dice Brabo.

Bio

El fotoperiodista "freelance" Manu Brabo se llama Manuel Varela de Seijas Brabo y es nacido en Zaragoza en 1981, aunque se considera gijonés. Ganó el premio "Pulitzer" en 2013. Sus fotos han sido publicadas en los periódicos y revistas más prestigiosos del mundo. Ha cubierto guerras, revoluciones y catástrofes humanitarias en Kosovo, Bolivia, Haití, Siria, Ucrania, Egipto, Libia... El 5 de abril de 2011 fue encarcelado por el Ejército libio hasta el 18 de mayo de ese mismo año. Dice que en aquel cautiverio volvió a nacer y que la vida le concedió lo que allí pidió: "Ser mejor fotógrafo". En Libia fotografió el cadáver del dictador Muamar el Gadafi. Esperaba encontrar el cuerpo de un "supervillano" y descubrió que aquel muerto "no era nada, un abuelete. Hasta daba pena". Brabo va a la guerra para contarla "porque saber nos hace más libres".

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