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Un médico gijonés alerta desde China sobre una tasa de mortalidad subestimada

Santiago Herrero afirma en Changchún que las cifras de fallecidos actuales "se van a disparar"

Un médico gijonés alerta desde China sobre una tasa de mortalidad subestimada

Un médico gijonés alerta desde China sobre una tasa de mortalidad subestimada

Se afeitó la barba el martes: "Para extremar precauciones". El médico gijonés Santiago Herrero vive en la ciudad china de Changchún y es jefe de departamento en el hospital Jilin Heart desde 2015. Su diagnóstico es alarmante: "Hay una clara subestimación de la tasa de mortalidad, por una simple razón: el tiempo (las estadísticas son desde el pasado día 20 de enero, cuando empezaron a hablar de pacientes fallecidos)".

Herrero ofrece un preciso y elocuente relato sobre la gran crisis del coronavirus en sus perfiles de internet. Imágenes, análisis, datos. Lo primero que advierte es que "ésta no es una epidemia típica. Primero, nada comparable con la gripe. Quien la quiera comparar va a errar. La mortalidad que están hablando del 2% está infraestimada (totalmente). La han comparado con casos confirmados por test pero no con casos diagnosticados. Podemos tener el test positivo o negativo, pero nunca será confirmado hasta que sea diagnosticado".

Por ello, subraya, "la mortalidad no se puede calcular tal como lo están haciendo (poder se puede pero es errónea). "La mortalidad que importa", explica, "es aquella que sí podemos confirmar a través de los casos graves diagnosticados porque refleja lo que está pasando, pero esto no les interesa a los responsables decirlo". Según sus propias cuentas, "mortalidad o posibilidad de morir estando diagnosticado como caso severo es del 12,29 por ciento en este momento. Esta mortalidad es la de riesgo severo". "Ya tenemos casi 60.000 pacientes confirmados y las cifras de fallecidos actuales de 1.368 se van a disparar", advierte Herrero.

También hay espacio para el apunte estremecedor: "Un nuevo día, más duro de lo habitual", describe junto a una imagen suya con mascarilla. "Entre el frío y las restricciones en las que uno parece vivir en una ciudad fantasma, sin apenas tráfico y gente en la calle. Yo me debo a mi trabajo y no puedo dejar a mis pacientes. Sé el riesgo y conozco las circunstancias, pero antes son las personas desvalidas que nosotros mismos. Soy un afortunado entre tanto drama".

"¿Cuánta gente ha sanado tras la exposición al coronavirus?", se pregunta. "Ni idea", se responde, "solo hablan de altas (pueden ser curados o dados de alta tras la cuarentena), pero tampoco es cierto, porque los pacientes confirmados con síntomas leves los mandan para casa y solo vuelven si tienen algún síntoma grave como dificultad de respiración. Los pacientes que denominan severos son los ingresados en los hospitales, pero entre ellos están los pacientes críticos aunque estos dejaron de contarlos muy al principio (la mortalidad es más alta del 21%)".

"Lo que no han dicho", precisa Herrero, "es que entre los pacientes ingresados con síntomas severos y los que fallecen la mortalidad es del 13.54% dado que ellos solo hablan de mortalidad absoluta (2.2%) o sea casos confirmados y mortalidad total. No se sabe nada de los que fallecen en sus casas, se desconocen muchísimas cosas aún, como las readmisiones". Y confiesa: "Miedo a salir de casa".

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