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El HUCA teme el colapso de la UCI, pieza clave del sistema en la lucha contra la epidemia

Los sanitarios estiman que las 68 camas de cuidados intensivos pueden quedarse cortas para estancias de 25 días de promedio l Los profesionales del hospital ovetense dan por seguro que habrá que aplazar actividad no urgente para centrarse en el coronavirus

El HUCA teme el colapso de la UCI, pieza clave del sistema en la lucha contra la epidemia

La red sanitaria del Principado, y muy singularmente el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), se preparan para un escenario de enorme complejidad derivado de la propagación del COVID-19. Según ha podido saber este periódico, los planes de contingencia elaborados hasta la fecha los responsables sanitarios dan por hecho que el punto más crucial en la batalla contra el nuevo coronavirus de origen chino es la unidad de cuidados intensivos (UCI) del complejo sanitario ovetense. No tanto porque se piense en miríadas de pacientes, como por la dificultad que están entrañando el tratamiento y la recuperación de los enfermos más graves. La experiencia de China habla de un promedio de 25 días de permanencia en cuidados intensivos por cada enfermo.

"La letalidad del coronavirus no es alta. El problema es la elevada cifra de afectados que necesitan ingreso hospitalario e ingreso en la UCI", subraya un médico que tiene bien estudiada la evolución de la pandemia en todo el mundo. El HUCA. Una dotación "privilegiada", a juicio de los responsables sanitarios, máxime después de que se hayan ampliado las camas de cuidados intensivos a una zona del complejo sanitario que hasta este momento nunca había sido usada.

Sin embargo, y pese a que la mayor parte de los pacientes presentarán síntomas leves y podrán seguir tratamiento en sus propios domicilios, crece el temor a que se quede corta la estructura asistencial de recursos de cuidados intensivos. "Lo sucedido en Italia asusta mucho: la tasa de muertos y de ingresos es muy alta, y nada hace suponer que vayamos a ser distintos", explica un especialista del HUCA. De otro lado, las noticias que los profesionales sanitarios están recibiendo de sus colegas de la Comunidad de Madrid son de todo, menos tranquilizadoras.

Ante este panorama, una de las incógnitas que emerge es en qué medida se podrá mantener la actividad ordinaria del HUCA si la cifra de infectados por coronavirus continúa aumentando según las actuales predicciones. Dicho de otra manera: hasta qué punto se haría necesario suspender intervenciones quirúrgicas, consultas o pruebas diagnósticas con el fin de centrar todos los esfuerzos en neutralizar la expansión del coronavirus. "Si sigue la evolución actual, no va a quedar más remedio que aplazar toda la actividad que no sea perentoria", indica un facultativo del complejo sanitario. Si esto sucediera, seguirían en marcha exclusivamente las urgencias, la asistencia a los procesos oncológicos y la atención a los cuadros que no admitan demora.

Esta incertidumbre no sólo se basa en el previsible incremento de la cifra de pacientes con grandes necesidades, sino en un factor que se juzga inevitable: la merma de efectivos sanitarios. Unos porque resulten contagiados por el coronavirus y otros porque sean aislados de forma temporal -como medida preventiva- por haber estado en contacto con personas infectadas.

Ayer mismo, la Consejería de Salud del Principado hizo público que ha reforzado la atención sanitaria con la incorporación de 139 profesionales. Nueve son facultativos de las especialidades de medicina intensiva, medicina interna, neumología y microbiología, a los que se suman 64 enfermeras, 30 técnicos auxiliar de enfermería, 30 celadores, 4 técnicos de laboratorio y 2 técnicos de rayos.

Una dificultad adicional, aunque por el momento de envergadura menor, se centra en aquellos trabajadores sanitarios con hijos afectados por cierres de sus colegios, que pueden verse abocados a solicitar permisos para atender sus obligaciones familiares. "El personal del Sespa", explicaron fuentes del sindicato Sicepa-Usipa.

Curiosamente, la propia psicosis social derivada de la pandemia trae, de algún modo, sus propias soluciones paliativas. En algunas especialidades hospitalarias están percibiendo un tasa significativa de absentismo: pacientes que están citados y no acuden a la consulta. ¿Qué piden los profesionales? "Sería ideal que, los que no vinieran, avisaran antes".

El HUCA es el epicentro de la batalla contra el coronavirus en Asturias. No obstante, el conjunto de la red sanitaria pública -y principalmente en Gijón y Avilés- está concernida de forma directa o indirecta por el panorama suscitado por la irrupción del coronavirus chino.

En el Hospital de Cabueñes, de Gijón, la situación sigue "tranquila", según los profesionales. Insisten en que la presión asistencial en Urgencias está siendo inferior a la habitual porque se siguen notando la menor afluencia de pacientes con patologías leves: unos temerosos de contagiarse en la sala de espera y otros que son conscientes de que su problema puede esperar. En el centro gijonés, la zona reservada para pacientes en aislamiento por infecciones respiratorias (la mitad de la planta séptima) tiene ya a algún enfermo, pero a fecha de ayer no estaba completa y el personal seguía reforzado.

Lo que preocupa en Cabueñes es la posible falta de material especializado. La junta de personal del hospital, reunida ayer en su cita mensual, aprobó incluir en el orden del día de la reunión con la gerencia programada para la semana que viene la "inquietud" entre los profesionales por "la escasez de equipos de protección individual y, en algunos centros, de mascarillas. Se plantean como medidas inmediatas utilizar batas y mascarillas "ordinarias", como las de quirófano, por considerar "inviable" emplear el material específico -que es desechable- ante cada posible sospecha. Los sindicatos también solicitarán que la gerencia sanitaria gijonesa les informe semanalmente de los avances del coronavirus en el área V por considerar insuficientes los balances regionales.

En Avilés, el Hospital Universitario San Agustín, que tiene siempre 32 de sus 436 camas sin uso para hacer frente a posibles emergencias o situaciones excepcionales, ha habilitado ahora otras 32 camas más en la cuarta planta sur para prestar servicio a posibles pacientes que requieran un ingreso hospitalario tras un positivo en coronavirus. Los enfermos de esta planta han sido a su vez trasladados a la sexta centro. Que se habilite la cuarta sur no es casualidad: se trata del ala de hospitalización más próxima al servicio de urgencias, por lo que con esta medida se evita que los pacientes ocupen más estancias de las necesarias en el complejo sanitario.

"No se trata de alarmar, sino de demostrar que se están reorganizando los servicios para actuar en caso de necesidad", manifestaron fuentes hospitalarias, las cuales precisaron: "Lo que está claro es que, según el avance del coronavirus, el HUCA no tendrá capacidad para más pacientes en poco tiempo".

Por otra parte, el Centro Médico de Asturias, situado a las afueras de Oviedo y de titularidad privada, ha decidido que ocho de sus trabajadores pasen a situación de cuarentena tras un contacto indirecto -un paciente que pudo estar en contacto con un infectado- con el coronavirus COVID-19. Permanecerán en sus domicilios durante los próximos catorce días, como medida de prevención. El centro sanitario ha puesto en marcha un paquete de medidas adicionales "para garantizar la seguridad en todo el recinto hospitalario".

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