La sanidad asturiana vira de rumbo para focalizar toda su energía en la atención a los infectados por el nuevo coronavirus chino. A partir de pasado mañana, lunes, toda la actividad rutinaria y postergable irá quedando orillada de forma "escalonada" en la medida en que el aumento de pacientes afectados por el COVID-19 así lo vaya exigiendo. Sólo los enfermos de cáncer y los que requieran una atención urgente recibirán una asistencia puntual de manera ineludible. El resto de la asistencia estará sujeta a las vicisitudes derivadas de una pandemia sin precedentes frente a la que las autoridades sanitarias quieren ir por delante de los acontecimientos.

Este redireccionamiento del sistema sanitario regional irá aplicándose "de forma gradual y en función de la situación de cada área sanitaria", indicaron fuentes del Servicio de Salud del Principado (Sespa). En un principio, por ejemplo, se mantendrá la cirugía ambulatoria y de corta estancia. En todo caso, el lunes se volverá a evaluar la situación, y en función del escenario se adoptarán nuevas decisiones.

El objetivo de la Administración sanitaria consiste en "reorientar la actividad al soporte de las consecuencias de la infección de COVID-19 ", y en concreto a los pacientes ingresados en hospitales y unidades de cuidados intensivos (UCI).

A lo largo de la mañana de ayer, entre los profesionales sanitarios de la región se había ido extendiendo la petición a los responsable del Sespa de una restricción de la actividad sanitaria de rutina. "Hay que tener en cuenta que los pacientes que se mueven al hospital o al centro de salud ven aumentado el riesgo de contagiarse y que, a su vez, ellos pueden contagiarnos a nosotros, con el problema que puede conllevar para la atención sanitaria de las próximas semanas", indicaron a LA NUEVA ESPAÑA un grupo de médicos del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA).

Entre los facultativos y otros profesionales están muy presentes las noticias que llegan de los hospitales de Madrid. En consecuencia, reclaman medidas anticipativas que eviten ir a remolque de los hechos.

Sin permisos ni vacaciones

A su vez, crecen las muestras de solidaridad y compañerismo entre la plantilla sanitaria. Algunos médicos del HUCA hacían ayer hincapié, por ejemplo, en el "extraordinario trabajo" que están llevando a cabo "las enfermeras, las auxiliares y el personal de limpieza" en las diversas facetas del trabajo cotidiano que tienen encomendado.

Así la cosas, el Sespa atiende las demandas de los profesionales, pero por otro lado ha publicado una instrucción en la que establece que, "con carácter general, mientras se mantenga la situación excepcional como consecuencia del coronavirus, las gerencias denegarán los permisos, vacaciones y licencias, así como excedencias y permisos sin sueldo que pudieran solicitarse durante este periodo".

La resolución precisa que la concesión de excedencias por cuidado de hijos o familiares "solo se concederán con carácter excepcional siempre que se garantice la cobertura de las necesidades del servicio". Los permisos por parto, acogimiento o adopción, lactancia y riesgo durante el embarazo "se concederán en todo caso".

El plan de contingencia frente al coronavirus otorga un particular protagonismo a los anestesistas, una plantilla muy numerosa en algunos hospitales pero, a la vez, escasa para las necesidades ordinarias. Está previsto que, como consecuencia de la reducción de la actividad en los quirófanos, algunos de ellos queden libres. En ese tiempo deberán seguir "un plan de actualización" encaminado a que puedan reforzar un punto estratégico de la batalla frente al COVID-19: las unidades de cuidados intensivos. y ese cometido necesitarán apoyo. Una cuestión decisiva será que la dotación de respiradores disponibles en los hospitales asturianos no se quede corta.

Respecto a las nuevas medidas asistenciales, el Sespa pone de relieve que en atención primaria se primará la "consulta telefónica en todas aquellas situaciones en las que sea posible". Las consultas al especialista quedarán restringidas a casos "imprescindibles y ante la sospecha de una patología grave y no demorable". Se "filtrarán" las pruebas y técnicas diagnósticas, de modo que sólo se practicarán las "preferentes y no demorables". Y la actividad de quirófano "se suspenderá escalonadamente" y sólo se mantendrán las intervenciones "urgentes y oncológicas no demorables".

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