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El COVID-19 en Asturias: el talón de Aquiles no son las UCI, sino las residencias de mayores

La realizacion de test rápidos saca a la luz nuevos diagnósticos, particularmente en algunos geriátricos de Gijón l La región sumó ayer 11 muertos, la cifra más elevada de toda la pandemia

El COVID-19 en Asturias: el talón de Aquiles no son las UCI, sino las residencias de mayores

El COVID-19 en Asturias: el talón de Aquiles no son las UCI, sino las residencias de mayores

Las previsiones indicaban que las grandes batallas en España contra el COVID-19 se librarían en estas próximas semanas en las unidades de cuidados intensivos (UCI) de los hospitales. En particular, debido al colapso en buena parte de ellas. Pues Asturias está siendo diferente: el talón de Aquiles de la región parece estar situado en las residencias de mayores, donde ayer se registraron el 61% de los nuevos diagnósticos (38 de 62) y el 45% de los muertos (5 de 11). Esta cifra de 11 muertos en un solo día es la más elevada de todo lo que llevamos de proceso pandémico.

Según ha podido saber LA NUEVA ESPAÑA, buena parte de los nuevos infectados se concentran en varias residencias de Gijón, cuyos hospitales públicos y privados están viendo sensiblemente aumentado su nivel de ocupación. Este incremento parece estar muy relacionado con el inicio de los test rápidos del coronavirus en los geriátricos de la región: unas pruebas que están permitiendo confirmar diagnósticos en personas que ya venían presentando síntomas. Ayer se llevó a cabo la cifra récord de 1.313 análisis, sumando los test exprés y los de la técnica PCR (más lenta en dar resultados, pero más fiable).

En Asturias se contabilizaron ayer 62 nuevos contagiados. Implican un 3,5% de aumento, hasta totalizar 1.799. El incremento es asumible, pero superior al registrado en los días anteriores, que había sido muy bajo. "La tendencia decreciente de la curva se mantiene, pero habrá que ver la evolución en los próximos días", indicó Patricio Suárez Gil, coordinador de Bioestadística y Epidemiología del Instituto de Investigación Sanitaria del Principado de Asturias (ISPA).

Ayer se computaron 32 curados más (hasta 372), cifra inferior a la de nuevos casos. El martes y el miércoles había sucedido lo contrario -más altas que nuevos contagiados-, lo que impulsó el optimismo. Los 11 muertos, hasta llegar a 121, es una mala cifra, pero según los expertos es el reflejo del alto número de infectados de días pasados, y debe tender a disminuir.

Los datos que siguen yendo muy bien son los de enfermos hospitalizados en planta y en UCI. Los primeros disminuyeron ayer (de 350 a 346) y los segundos se mantuvieron en 65. En ambos casos, son cifras muy alejadas de la capacidad máxima de los centros sanitarios de la región: no se vislumbra, por lo tanto, riesgo de saturación.

En Gijón , aunque el Hospital de Cabueñes amaneció ayer más aliviado tras haber liberado parte de las plantas destinadas a pacientes sospechosos de padecer el virus que se habían saturado en los últimos días por el ingreso de pacientes de edad avanzada, el foco principal del COVID-19 se centra ahora en las residencias privadas. El Principado informó de que ayer se registraron 29 contagiados nuevos en este tipo de centros. Según ha podido saber este periódico, la mayoría corresponden a dos geriátricos privados de la ciudad. Uno de ellos acumula ya 18 positivos; el otro, unos 35. Los servicios sanitarios intervinieron ayer en la residencia más afectada, y dos de estos enfermos fueron derivados al hospital.

Mientras tanto, la gerencia del área V sigue tratando de aliviar la presión asistencial de sus empleados y, tras haber dado anteayer la orden de agilizar en medida de lo posible algún alta médica, derivó también a algún paciente no infectado a Jove y a alguno infectado a Cruz Roja, que ya estaba preparándose para abrir una segunda planta para positivos que, en principio, ya ha empezado a funcionar. Siguen centrados en la atención de pacientes geriátricos, bien porque no necesitan cuidados de gran calado o porque su mejor opción de tratamiento es el paliativo.

También se estrenó como hospital de apoyo el de Begoña, un centro privado que ingresó a cuatro pacientes derivados de Cabueñes y a uno del Hospital del Valle del Nalón. En la tarde de ayer el otro centro privado que está sirviendo de apoyo en Gijón, el Covadonga, sumaba 22 enfermos, casi el máximo de los que puede albergar (tiene preparada un área con 24 camas). El Hospital de Begoña, por su parte, liberó 14 camas.

Tampoco hubo actividad en el hospital de campaña preparado en el recinto ferial Luis Adaro, que sigue sin abrirse. Ante la falta de pacientes derivados, los organizadores enviaron ayer a su casa a parte del personal de enfermería y de cuidados auxiliares, alertando a los que tienen previsto trabajar hoy de que les avisarán a lo largo del día si finalmente tienen que acudir al recinto. Sí se mantuvo a otra parte del personal para instalar los últimos retoques del "material básico" que faltaba por llegar al centro.

A primera hora de la mañana de ayer, en el Hospital de Cabueñes había unos 275 pacientes ingresados, medio centenar de contagiados y unos 40 a la espera de resultados. Las dos UCI (hay una para COVID-19 y otra "limpia") no sumaban diez enfermos.

En Avilés, el denominado Hospital de Avilés es un centro de referencia para la atención de pacientes geriátricos. Ahora, en plena crisis sanitaria, se ha convertido en un importante aliado para el Servicio de Salud (Sespa). El pasado 26 de marzo abrió una unidad con veinte plazas para enfermos de edad contagiados de COVID-19. Las camas están ocupadas desde entonces, pero también se han dado dos altas. Más aún, el centro, de acuerdo con la gerencia del Hospital San Agustín y con la Consejería de Salud, ha habilitado esta semana otra unidad dedicada en exclusiva a pacientes que ya se han recuperado del nuevo virus pero que todavía requieren cuidados médicos importantes.

"Algunos pacientes pueden ir a casa, pero otros quedan en una situación terrible: este virus es devastador", explicó ayer el gerente del Hospital de Avilés, José Menéndez Guerra. En esta unidad hay, a día de hoy, ocho enfermos que, según recuperen su salud, recibirán el alta y regresarán bien a los centros de la tercera edad a los que pertenecen, o bien a sus domicilios particulares.

La mitad de los pacientes con coronavirus que llegan al complejo sanitario de la calle Cabruñana de Avilés son nonagenarios. Menéndez Guerra destacó que las unidades habilitadas para la atención de estos enfermos "son estancas", con acceso independiente y circuitos bien diferenciados. En las inmediaciones del Hospital de Avilés, además, integrantes del Ejército de Tierra realizaron ayer tareas de desinfección durante la mañana.

Por lo demás, doble satisfacción ayer en el área sanitaria avilesina: por un lado "cifras buenas y mantenidas" de los enfermos con el nuevo virus. A primera hora de la tarde, el Hospital San Agustín albergaba 43 pacientes con COVID-19, ocho de ellos en la UCI y 15 más en aislamiento, a la espera de ser analizados. La otra buena nueva tenía que ver con la llegada de pantallas protectoras, mascarillas, guantes y demás material para los trabajadores del hospital y de los centros de salud del área.

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