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Encuentro de titanes musicales

La OSPA dará vida hoy a las partituras "clásicas" que Morricone y Williams hicieron para el cine

El director Andrea Morricone, ayer, dirigiendo la OSPA en el ensayo del concierto de hoy en La Vega.

El director Andrea Morricone, ayer, dirigiendo la OSPA en el ensayo del concierto de hoy en La Vega. JULIÁN RUS

Esta tarde, a las 20.00 horas en la fábrica de La Vega, tendremos la oportunidad de disfrutar -de la mano de la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias (OSPA), dirigida por Andrea Morricone y Óliver Díaz- con la maestría y buen hacer musical de dos de los más grandes genios

Muchas guerras infundadas ha habido entre compositores "clásicos" contemporáneos y compositores de música para cine: la considerada "hermana pequeña" de la composición contemporánea por muchos (aunque es buena heredera del gran sinfonismo y de los poemas sinfónicos de principios del siglo XX) ha venido para quedarse, para ser multigeneracional, y en consecuencia, para acercar a todo tipo de públicos a las salas de concierto.

En palabras de varios músicos de la OSPA, la música de cine es algo que todos tenemos interiorizado; para la orquesta no es un programa musical más a tocar, ya que muchas de estas melodías permanecen en nuestra memoria desde que vemos la película de forma inconsciente (y ahí se ve el buen trabajo del compositor de música para cine). "El cambio de tipo de repertorio desde el más clásico hacia este tipo de piezas de bandas sonoras, pop e incluso de audiciones para niños, es muy positivo tanto para la orquesta como para el público que acude a los conciertos: acercas la música a mucha más gente", indicaba Rafael Casanova, percusionista de la OSPA. También en palabras de Pedro Ordieres, violín de la orquesta, "desde el atril disfrutamos interpretando este tipo de música, y reviviendo esos momentos que hemos vivido como espectadores de la película".

Y es que resulta curioso lo bien que funcionan este tipo de piezas como "música de concierto", alejadas de las imágenes para las que fueron diseñadas: la música es un lenguaje universal, y tal y como hicieron anteriormente otros compositores con los poemas sinfónicos, tal es la calidad descriptiva de los temas musicales que es perfectamente posible separarlos de la imagen sin que musicalmente desmerezcan. Obviamente esto no sucede con todos los compositores de música para cine, pero en el caso que nos atañe se cumple con creces.

También el maestro Andrea Morricone, hijo del compositor galardonado, en una breve conversación en uno de los descansos de los ensayos, comentaba lo agradecido y honrado que está por tener la oportunidad de recoger personalmente el galardón de los premios "Princesa" de Asturias, pudiendo dirigir además en Oviedo la música de su padre, a la que tanto cariño le profesa. La música de Morricone que se interpretará en este concierto quizás es mucho más lineal que las piezas escogidas del maestro americano: en Williams se suceden múltiples "conversaciones musicales" que cuentan muchas historias en cada pieza; sin embargo, en las piezas de Morricone hay un viaje mas de "largo recorrido", las historias son quizás igual de interesantes, pero narradas de una forma más extendida y con un único foco temático, como observando un paisaje sonoro global.

Las limitaciones de espacio y tiempo debido al protocolo covid hacen que el concierto no tenga descanso como viene siendo habitual, y que el programa esté condensado en aproximadamente una hora de duración. En él participará también el violinista malagueño Jesús Reina, que mostrará su arte en las partituras de "La lista de Schindler" y "El violinista en el tejado", de Williams. Sus raíces tanto familiares como formativas han jugado a su favor en la interpretación de estos temas: comenzó interpretando verdiales y malagueñas con un profundo carácter folclórico, lo que ayuda sin duda a sacar esa vena interpretativa tan personal, necesaria en ambos temas.

En palabras de Óliver Díaz, que dirigirá a la orquesta en la parte dedicada a John Williams en el concierto, "la buena música de cine es descriptiva hasta en su escritura, ya que lo que vemos en la escena de la película aparece representado en la partitura: por ejemplo, en el tema de Hedwig de Harry Potter, los violines y celesta interpretan figuraciones arriba y abajo, evocando e imitando el vuelo de la lechuza. Y además se logra un tema realmente épico y de gran calidad musical". Díaz alaba también el buen hacer y la tremenda calidad de la orquesta ante un programa complejo.

No podemos negarles la calidad musical a ambos compositores, pero quizás en el caso de Williams ha sabido ser uno de los pilares del resurgir (y quizás adaptar) del gran sinfonismo orquestal. Sus aportaciones, a la par que otros grandes como Jerry Goldsmith, Elmer Bernstein, James Horner o Alan Silvestri, han enriquecido un arte que necesitaba de esa calidad musical, de esos reconocibles leit motivs, y en definitiva de un sonido característico de los filmes de los años 70, 80 y 90 que aún hoy en día pervive y sigue sonando.

Resulta también anecdótico cómo Williams ha favorecido cierto cambio en la industria de la música para cine. Una de las anécdotas más conocidas es la perteneciente a la grabación de "E.T." donde Williams era incapaz de hacer coincidir los golpes de orquesta con los cambios de plano en el montaje de la película, que se proyectaba al tiempo que grababa la banda sonora. Así que Spielberg decidió apagar la proyección en la sala de grabación de la orquesta, y dejó que la música del maestro cogiera su propia inercia, adaptando el montaje final de esa escena a la velocidad y cambios de la música. El resultado fue magistral. Otra, por ejemplo, es la relativa al tema principal de "Indiana Jones", que está formado por dos bocetos de tema que gustaron tanto a Spielberg que al final Williams decidió unirlos en el "Raiders March" que todos conocemos. O aquella noticia que mantuvo en vilo a los amantes del séptimo arte en la que John Williams anunciaba su retirada tras componer "La lista de Schindler" debido al desgaste y agotamiento que supuso componer toda esta obra colosal: afortunadamente poco después concretó que era solo un retiro momentáneo, pero a partir de ese momento el maestro seleccionaría mucho más los trabajos en los que se involucrara, aceptando únicamente aquellos que vinieran de cineastas con los que ya tenía cierta vinculación.

Una lástima que este año no hayamos podido contar con el coro de la Fundación Princesa de Asturias acompañando a la orquesta: el programa hubiera quedado altamente enriquecido con piezas sinfónico-corales y con la calidad que nos han demostrado en anteriores ocasiones.

El concierto de esta tarde promete ser una guinda perfecta a la cuidada organización de actividades que ha diseñado la Fundación Princesa y que, a pesar de llegar en un momento difícil para todo evento cultural de estas dimensiones, promete ser un éxito total tanto por el esmero de todos los que lo han llevado a buen término como por el interés suscitado en la población asturiana. ¡Bravo, maestros!

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