"Yo siempre he querido estar aquí". Lo dice Kaitlyn Hippe, de 20 años, nacida en Luoyang (China) y residente en Wisconsin desde los seis años. Ha llegado a la Universidad de Oviedo para ampliar sus conocimientos de español, conocer la cultura española y demostrarle al mundo que las diversidades funcionales no son un inconveniente a la hora de vivir experiencias nuevas.

Su amor por el español nace cuando cursa Literatura Española en sus últimos dos años de instituto. "Nunca estudié el español como idioma en la escuela, lo aprendí por mi cuenta", afirma Hippe, quien destila ganas por aprender y vivir experiencias nuevas; unos deseos que le trajeron hasta Oviedo, atravesando más de 6000 kilómetros desde su hogar en Estados Unidos.

Las lenguas se concibieron como un castigo a partir del mito de la Torre de Babel, pero Kaitlyn Hippe no piensa lo mismo. En su universidad de origen estudia un grado en español, con especialidad en alemán y chino. Aquí realiza el curso semestral de Lengua y Cultura Españolas que organiza la Casa de las Lenguas. Todo esto para lograr su sueño de trabajar como intérprete simultánea, una labor que une los dos pilares de su vida: ayudar a los demás y dar un sentido a su conocimiento lingüístico.

"He tenido la suerte de haber crecido siendo tratada como los demás"

Autodidacta e independiente, esta estudiante ciega decidió embarcarse en la aventura de aprovechar el convenio entre su Universidad de Milwaukee y la Universidad de Oviedo. La capital asturiana fue la única opción que le dieron en España, el sitio en el que siempre quiso estar, "Me sorprendió mucho porque Oviedo es una ciudad más pequeña respecto a otras como Madrid o Sevilla", señala. La decisión no fue difícil, ya que en Estados Unidos ya vivía de forma independiente.

"¿Vas sola?", "¿Por qué vas sola?", "¿Por qué no hay nadie contigo?", "Eres una campeona". Estas son los comentarios a los que se tiene que enfrentar Kaitlyn Hippe a diario y que demuestran que aún existen muchos estereotipos sobre las personas ciegas con los que a ella le gustaría romper. Hippe afirma que esos comentarios reflejan estereotipos internos que la mayoría de personas tienen de forma inconsciente: "Si me vas a llamar campeona por hacer las cosas que los videntes hacen...".

"No puedes saber hasta donde puedes llegar hasta que lo intentas"

Queda claro que para ella su diversidad funcional no es un obstáculo. Vive su vida como cualquier otra persona. Desde pequeña. "He tenido la suerte de haber crecido siendo tratada como los demás", señala. Le gusta mucho cocinar, caminar, visitar sitios e investigar la ciudad. "Conocer Oviedo es una aventura", afirma esta estudiante amante de la lectura, sobre una peripecia en la que Google Maps es su mejor aliado —como el de la mayoría de estudiantes erasmus—.

Kaitlyn Hippe Wisconsin Council of the Blind & Visually Impaired

"No puedes saber hasta donde puedes llegar hasta que lo intentas". Es la frase que Hippe lleva grabada en su mente desde siempre y es lo que la ha llevado a iniciar esta experiencia. Admite que conoce a muchas personas ciegas que no se atreven a salir de su zona de confort y a viajar con más independencia. "Estar en otro país es muy diferente pero a la vez es una oportunidad para aprender lo que puedes hacer y para crecer como persona independiente", aconseja. Con este mensaje pretende animar a otras personas a acumular nuevas vivencias tan enriquecedoras como la suya.

"Esta oportunidad no hubiese sido posible sin la ayuda de la Casa de las Lenguas y su subdirector, Javier San Julián Solana", concluye con una sonrisa momentos antes de irse a un examen.