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Las claves del éxito del Sporting: Decálogo del “galleguismo”

La solidez defensiva, un discurso comedido y saber gestionar la crisis del covid, los puntos fuertes del técnico rojiblanco

David Gallego

David Gallego Juan Plaza

La llegada de David Gallego al Sporting el pasado verano pilló a contrapie a propios y extraños, muchos de los cuales dudaron de la decisión tomada por Javi Rico de darle el banquillo de un club histórico como el gijonés a un entrenador prácticamente desconocido para la afición y falto de experiencia. Ahora, más de media temporada después, pocos en la parroquia rojiblanca dudan de lo acertado de la decisión. El técnico de Suria mantiene al equipo entre los seis primeros, en puestos de play-off, desde que empezó la Liga, una posición inimaginable antes de comenzar el curso. Y, además, ha sabido ganarse el favor de la afición, que sigue a pies juntillas sus preceptos, al igual que lo hacen sus jugadores, fieles a un discurso que ha calado en el vestuario. Este es el decálogo del “galleguismo”.

1. Un discurso claro y comedido. Como si de Sun-Tzu en “El arte de la guerra” se tratase, el preparador rojiblanco ha instaurado una serie de frases entre plantilla y, cada vez más, afición. Al “partido a partido” cholista se suman otros como “ni la victoria ni la derrota nos van a sacar de nuestro camino” o “para llegar lejos, primero tienes que caminar cerca”. El entrenador rojiblanco no mira a la clasificación, solo al próximo partido, y pide a sus jugadores que hagan lo mismo. Que no piensen en lo que pudiera ser, sino en lo que está en su mano, sin echar las campanas al vuelo y trabajando para lograr los objetivos, sin darlos por hechos antes de tiempo. “No hay nada conseguido, quedan muchos partidos todavía para dar por hecho el play-off o el ascenso”, remata el exentrenador rojiblanco Carlos García Cuervo.

2. Apuesta por la cantera. En parte obligado por la situación y la falta de fichajes, a David Gallego no le ha temblado el pulso a la hora de apostar por la cantera cuando hizo falta o los jugadores estaban preparados. El último ejemplo, Guille Rosas, con ficha ya del primer equipo, como Gragera. Pero también Pablo García, Bogdan, Gaspar, Christian Joel o Pelayo Suárez. “La gente de Mareo está respondiendo y está funcionando muy bien”, completa García Cuervo.

3. Galones a los veteranos. David Gallego ha sabido respetar e incluso potenciar los roles del vestuario, dándole galones a los veteranos como Javi Fuego, Carmona, Babin o Mariño. El ejemplo más claro es el poleso, la voz –literalmente– de Gallego en el campo, ordenando y mandando. Pero también el balear o el central de Martinica, con un papel importante en el trato con los canteranos o en la gestión de las crisis internas surgidas.

4. Recuperación de Djuka. Quizá sea el cambio más radical del equipo: de delantero cuestionado a “pichichi” de la categoría. Uros Djurdjevic ha dado un giro de 180 grados en su trayectoria en el Sporting. Y gran parte de culpa la tiene el técnico de Suria, como el propio ariete serbio aseguró en más de una ocasión. Además de darle más confianza, ha cambiado la forma de jugar del equipo, permitiendo que el delantero reciba más balones en zona de ataque, y no tan retrasado o de espaldas como venía siendo habitual, una de las causas que desde Mareo se dan a la mejora de su rendimiento. “Está bendecido por la fortuna, atravesando una muy buena racha”, añade García Cuervo.

5. Seguridad defensiva. El Sporting es este año un equipo muy fiable en ambas áreas, sobre todo en la propia. Ya adelantó Gallego en pretemporada que en lo primero que se iba a centrar era en los fundamentos defensivos, y así lo está demostrando. “El equipo es muy ordenado y compacto, trabaja muy bien defensivamente y es muy solidario”, explica García Cuervo. Muchas de esas claves, son las que valora el propio Gallego: un equipo bien armado defensivamente, en el que todos aporten, desde el delantero al portero, como remarcaba Babin tras el encuentro en Albacete.

6. Estilo de juego definido. Este Sporting sabe perfectamente a lo que juega. Tiene siempre un plan de partido definido y la sensación de que, incluso en los momentos en los que peor lo está pasando, siempre tiene claro qué hacer. “Jugar bien al fútbol no solo es saber atacar, sino también saber defender”, valora García Cuervo, que añade: “En una Liga tan apretada, un empate casi es igual que perder”. Además del orden, Gallego también ha trabajado la salida del balón, incrustando a un mediocentro entre los centrales y abriendo a los laterales, una fórmula que le permite madurar los partidos hasta lograr encontrar el camino.

7. Gestor de crisis. El equipo pasó uno de sus peores momentos con el brote de coronavirus que afectó al vestuario, infectando a hasta nueve futbolistas. En ese momento, Gallego supo cerrar filas en torno a sus jugadores cuando más arreciaban las críticas e, incluso, hacer que el equipo saliera reforzado moralmente de la situación.

8. Fuertes en casa y sumando fuera. El Sporting es el único equipo del fútbol profesional español que aún no ha perdido en casa. El Molinón es, un año más, un fortín inexpugnable. Y, con ello, una de las claves del buen devenir del equipo rojiblanco en lo que va de temporada, consciente de que conseguir que se escapen el menor número posible de puntos de su feudo es una de las claves del éxito. A ello se suma que también está sabiendo sumar fuera, con dos victorias consecutivas en los últimos encuentros.

9. Sin quejas por la falta de fichajes. David Gallego no ha querido en ningún momento caer en la búsqueda de excusas o justificaciones a los malos resultados. Como tampoco puso el grito en el cielo después de que en dos ventanas de fichajes el club únicamente haya incorporado a tres jugadores. A ello ayuda también su buena sintonía con Javi Rico, su gran valedor. Esta confianza mutua hace que las apuestas de uno sean asumidas por el otro, como en el caso de Campuzano, petición expresa del entrenador y que ha firmado hasta el verano de 2025.

10. Aportación del cuerpo técnico. El técnico de Suria ha sabido, desde el primer momento, apoyarse en su equipo de trabajo. Un cuerpo técnico que le ayuda, le asesora y cuyos resultados se están viendo a la perfección. Como la aportación de José Antonio Gordillo en las jugadas de estrategia, que permitió el sábado sumar tres puntos. O el buen trabajo de Eduardo Domínguez en la faceta física, que hizo que el equipo no se cayera en ningún momento, incluso cuando el brote de covid afectó a buena parte del vestuario. También destaca el trabajo de Toni Clavero –segundo entrenador– y de Jorge Sariego –entrenador de porteros–.

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