El Tribunal Supremo mantiene la pena de 42 años de cárcel impuesta al gijonés José Andrés Blázquez Martínez, condenado por prender fuego a la puerta de la vivienda donde estaban su expareja, un hijo suyo y de la mujer de cuatro años y otro de 14 de una relación anterior de ella. Milagrosamente, no hubo que lamentar muertos en el edificio de cinco plantas de la gijonesa calle Alonso Ojeda donde se produjo el ataque, en marzo de 2014. Eso sí, los tres ocupantes del piso tuvieron que ser atendidos por problemas respiratorios.

El pasado febrero, el hombre reclamó su excarcelación para volver a trabajar en su anterior puesto en la mina de Cerredo. Aducía que sus hijos -el niño de cuatro años que estaba en el piso y una niña de dos que ese día estaba con sus abuelos- dependían de él para su manutención. La sección tercera de la Audiencia rechazó tal pretensión, ante la gravedad de la pena, haciendo caso de la solicitud de la letrada de la acusación particular, Victoria Rodríguez. Según indicó la abogada del acusado, Ana Rivas, no presentará más recursos.