08 de abril de 2019
08.04.2019

Las razones del gran disgusto que tiene Ainhoa Arteta con "Prodigios"

La soprano bilbaína no podía parar de llorar y transmitió su angustia a los espectadores

08.04.2019 | 16:56

Pocas veces un programa televisivo de talentos, y más tratándose de concursantes que son niños, había generado tanta unanimidad por la calidad de la propuesta y el nivel tanto de los jóvenes músicos como del jurado implicado en su selección. Esa unanimidad es la que se está llevando "Prodigios", el programa con el que Televisión Española ha dado un salto en la parrilla de los sábados por la noche. 

Se trata de un concurso de talentos infantiles y juveniles que sigue la estela de Francia, donde uno similar estuvo en parrilla televisiva siete temporadas. La versión española, que comenzó el pasado mes de marzo y de la que ya se han emitido tres programas, está cumpliendo a rajatabla con los ingredientes de éxito que necesitan propuestas como esta. A saber: participantes de calidad, un jurado potente, el conductor perfecto para amenizar los tiempos intermedios, y mucha dosis de emoción.

De la calidad de los concursantes poco hay que decir, ya que el nivel artístico quedó demostrado más que de sobra el pasado sábado con la participación de Lola Nájera (Jaén, 14 años), Andrea Rozas (Huelva, 17 años), Said Ramos (Barcelona, 15 años), Ana Rico (Madrid, 16 años), Celia Ruiz (Mérida, 13 años), Sergio Borrás (Huesca, 14 años), Claudia Pavón (Valladolid, 15 años), Candela Pumares (Segovia, 16 años) y Carla Gómez (Coruña, 12 años).

Del poderío del jurado había pocas dudas porque el ojo crítico lo ponen en este proyecto el coreógrafo y exbailarín Nacho Duato; el director de orquesta Andrés Salado y la soprano Ainhoa Arteta. A cada uno de ellos le corresponde hacer, cada día, la valoración principal y la selección de las mejores promesas en las distintas secciones en las que se compone el concurso: danza, instrumental y canto. En cada programa participan nueve concursantes y tras una primera selección de los dos mejores de cada especialidad para que se enfrenten a duelos artísticos, por programa saldrá elegido el mejor bailarín, la mejor voz y el mejor músico que se volverán a retar en la semifinal y en la final del programa. Todos han sido grabados en el Auditorio Miguel Delibes de Valladolid y cuentan con la música en directa de la Orquesta Sinfónica de Castilla y León.

Boris Izaguirre está llevándose mucho protagonismo en los primeros programas por su capacidad de hacer muy amenas las dos horas que dura cada sesión del concurso, tanto con sus chistes y anécdotas de temática artística, como con su capacidad de reírse de todo y de todos. Junto a Izaguirre, pero en el papel de acompañante de artistas y familiares en el backstage, está la gijonesa Paula Prendes. Prendes se muestra muy cordial y cariñosa con los niños, con los padres y hasta con abuelos y bisabuelos presentes en el auditorio.

Pero si por algo va a dar que hablar este programa es por la enorme emoción que le pone la soprano Ainhoa Arteta. Su llanto en la primera fase de selección de concursantes ya ha dado para algunos guiños amigables de Boris Izaguirre, pero en el último programa sus lágrimas conmovieron a todos. La soprano pilló una llorera como pocas veces se ha visto en televisión y que da idea de la tensión con la que vive cada momento de elección de voces. También sugiere la amargura con la que vivió, desde muy joven, los procesos de selección en los que participó hasta convertirse en un nombre de referencia mundial en la lírica.

"¿Por qué lloras, Ainhoa? ¿Es porque se acaba el programa?", le preguntó Boris en tono de broma cuando se percató de las lágrimas que rodaban por la cara de la gran soprano vasca. "Es que es muy duro. Yo sé que se lo toman a bien porque nos dan una lección todas las semanas. Pero es tremendamente duro", decía ahogando los sollozos Arteta, refiriéndose a la tensión de la selección. "De verdad que son grandísimos talentos. Y yo he pasado por ahí, porque he tenido muchas competiciones. Y es que me parece injusto que tengan que sufrir niños así. Así que lo siento mucho y les pido perdón, de verdad", decía Arteta sin dejar de llorar a lágrima viva. Su declaración le valió una ovación y el asentimiento de sus compañeros que decían sentir la misma angustia por tener que dejar a algunos grandes talentos por el camino.

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