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Peregrinar a Caravaca

El municipio murciano celebra su año santo 2017 con un notable incremento de visitantes

Bordado ganador del pasado año en la fiesta "Los caballos del vino", en el museo dedicado a este festejo.

Bordado ganador del pasado año en la fiesta "Los caballos del vino", en el museo dedicado a este festejo. A. PAREDES

Cada vez son más los peregrinos que este año 2017 llegan a ganar el jubileo a Caravaca de la Cruz, en la región de Murcia, una de las cinco ciudades santas del mundo cristiano junto con Santiago de Compostela, Santo Toribio de Liébana, Roma y Jerusalén. La Santa Sede le concedió al santuario el 9 de enero de 1998 la celebración de un año jubilar a perpetuidad cada siete años, siendo el primero en 2003.

Los peregrinos que besan el Lignum Crucis proceden de todo el mundo. Existe también una ruta marcada que se inicia en Orihuela (Comunidad Valenciana), para pasar por Beniel, Murcia, Molina de Segura, Alguanzas, Campos del Río, Albudeite, Mula, Bullas, Cehegin para llegar a Caravaca tras recorrer unos 118 kilómetros. La cruz de Caravaca es de origen oriental y de aspecto patriarcal. Es un trozo de madera perteneciente al leño donde fue crucificado Jesucristo, conservado en un relicario en forma de cruz de doble travesaño.

Tiene también Caravaca muchos atractivos que, junto con la simpatía de sus gentes, lo convierten en un buen destino turístico. Además de numerosos edificios históricos de interés celebran el 2 de mayo "Los caballos del vino", una fiesta donde preciosos caballos enjaezados con espectaculares bordados de seda y oro hechos por las peñas corren acompañados a pie por cuatro personas que se sujetan al animal por una cinta. Ganan quienes no se suelten y empleen el menor tiempo en subir la cuesta. Imprescindible visitar su museo.

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