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Cine

Los multiversos del doctor Strange

Sam Raimi, director de “Posesión infernal” y “Spider-man”, ha logrado imprimir su sello en esta espectacular, jocosa y “pulp” nueva entrega del Hechicero Supremo

Benedict Cumberbatch.

En 2008 comenzó el Universo Cinematográfico Marvel con Iron man. Es probable que, ya entonces, el productor de aquella primera cinta del Hombre de Hierro, Kevin Feige, auténtico ideólogo de todo lo que se ha cocido en estos 15 años en los filmes Marvel, estuviera planeando tantos arcos temáticos y trasvases de personajes.

Iron Man no solo inició el universo Marvel en pantalla. También fue la primera entrega de la denominada Fase 1 y, al mismo tiempo, de lo que se ha dado en llamar La Saga del Infinito, que abarca también las fases 2 y 3. Este inmenso ciclo terminó hace tres años con Spider-man: lejos de casa. La segunda entrega de la Fase 3 se dedicó al Doctor Strange, personaje hasta cierto punto pintoresco, hechicero, místico y hasta cool –vive en el barrio neoyorquino de Greenwich Village–, un superhéroe que no ha necesitado mutaciones en su cuerpo producto de picaduras de araña o accidentes de laboratorio ni tiene una cuenta corriente de lo más saneada para diseñar lo que se le antoje.

Doctor Strange es, pese a sus poderes de Hechicero Supremo, un superhéroe Marvel más terrenal. No ha gozado de la misma repercusión comercial de otras criaturas de la Casa de las Ideas. Pero si en el papel ha funcionado más que correctamente, en el cine se está convirtiendo en una de las figuras esenciales de ese vasto proyecto que Feige alimenta con nuevos cruces, requiebros, recovecos y juegos de espejos: el multiverso.

Con todo tipo de licencias

Doctor Strange (2016) pasó bien y dejó poso. El personaje apareció luego en otros filmes de la franquicia, siempre con los rasgos elegantes y a la par inquietantes de Benedict Cumberbatch. Doctor Strange en el multiverso de la locura, que se estrena hoy, es la quinta entrega de la Fase 4 y aparece como otro viraje argumental que mantiene la esencia de la franquicia, pero se permite todo tipo de licencias.

En esta Fase 4 inaugurada el pasado año, al segundo filme de Strange lo han precedido Viuda negra, Shang-chi y la leyenda de los 10 anillos, Eternals y Spider-man: no way home, además de las series Bruja Escarlata y Visión, Falcón y el soldado de invierno, Loki, Ojo de Halcón y Caballero Luna.

La teoría del multiverso estaba implícita en esa inteligente sitcom de superhéroes que es Bruja Escarlata y Visión, y explotó en el último filme de Spider-man. Pero, en realidad, el concepto se desarrolla de forma plena en un filme anterior desligado de las fases, Spider-man: un nuevo universo (2018), una de las mejores cintas de animación de los últimos años.

Lo del multiverso responde a un ideario que tiene mucho que ver con otro tipo de cine. Podríamos hablar de relatos de historias cruzadas al estilo de las películas de Robert Altman, Paul Thomas Anderson o Rodrigo García al enfrentarnos a las conexiones que establecen entre sí los filmes Marvel: el protagonista de una saga que aparece en una película de otra serie, la escena poscréditos que desvela una nueva relación, la sombra alargada del villano Thanos en varios filmes…

Secundarios claves

En Doctor Strange en el multiverso de la locura tiene importancia capital Wanda Maximoff/La Bruja Escarlata, al igual que la tuvo Strange en la última película de Spider-man. Wong, otro maestro de las artes místicas, jugó sus bazas en la cinta sobre Shang-chi. Y si Wanda (Elizabeth Olsen) es importante en el multiverso de Strange, no lo es menos la presencia de la adolescente latinoamericana y LGBT América Chávez, personaje relativamente reciente en los cómics que se incorpora con toda naturalidad al universo de Strange con su poder para traspasar los universos.

¿Quién dirige? Sam Raimi, un clásico del terror contemporáneo. Y ha conseguido imprimir su sello a las nuevas peripecias del doctor. Es veterano en estas lides super-heroicas. Al comenzar el siglo XXI brindó las tres magníficas películas de Spider-man con Tobey Maguire. Su visión del doctor Strange en el multiverso remite en cierto modo a Terroríficamente muertos (1987), la segunda entrega de su saga iniciada con Posesión infernal, jocosa presencia del actor Bruce Campbell incluida.

No solo eso. El pulpo de un gigantesco ojo del principio es pura fantasía analógica al gusto de Raimi, así como la espléndida secuencia de la batalla con notas musicales y también el paso por los distintos multiversos, que incluyen una versión en cómic y otra en pintura. El título es también muy evocador de la literatura y el cine de terror pulp: la novela En las montañas de la locura (1936) de H. P. Lovecraft y el filme In the mouth of madness (En la boca del miedo) de John Carpenter.

El guion lo firma Michael Waldron, creador y productor de la serie Loki. Utiliza todos los ingredientes esperados, pero se guarda un notable as en la manga: la presencia de los Illuminati, una espectacular sociedad secreta de superhéroes cuyos miembros no desvelaremos aquí, aunque hace unos días ya circularon por las redes filtraciones sobre quiénes son y qué actores los interpretan.

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