07 de marzo de 2012
07.03.2012

La ira y la angustia, perjudiciales para la salud

Estas emociones elevan los niveles de la hormona cortisol, que hace que los glóbulos blancos funcionen peor

10.03.2012 | 04:42
La ira dispara los niveles de la hormona cortisol.

Los niveles altos y prolongados de cortisol hacen que los glóbulos blancos "funcionen peor", según ha explicado el cirujano de la Universidad de Harvard (Estados Unidos) y divulgador científico, el doctor Mario Alonso Puig, durante la presentación del II Congreso Internacional sobre la Felicidad que organiza el Instituto Coca-Cola de la Felicidad los próximos 9 y 10 de abril.

Para el especialista, la presencia elevada de esta hormona se produce cuando las personas pasan por estados de "ira, desesperanza y angustia". Además, también provocan un deficiente funcionamiento de los linfocitos CD4 y de los NK, "los llamados asesinos naturales", asegura.

Por ello, Alonso Puig se aventura a afirmar que "las emociones afectan a la salud", ya que éstas "se asocian a cambio hormonales y de la química sanguínea". A su juicio, éstos se producen por las llamadas moléculas de la emoción, que son "estructuras moleculares que viajan por la sangre y se acoplan a las células".

Los glóbulos blancos son los que defienden al sistema inmunológico de las bacterias, pero "no pueden funcionar igual si se le acopla la molécula de la serotonina, que es la de la calma; la molécula de la dopamina, que se asocia a la confianza; o la del cortisol, que es la del miedo", sostiene el experto. Para él, "los estados emocionales tienen un impacto enorme en la salud".

La felicidad no puede explicarse, "sólo dar bocetos y matices"

Para que el ánimo sea positivo y el organismo responda mejor ante las adversidades, el cirujano recomienda buscar la felicidad. "Tenemos que recuperar la capacidad de asombro de un niño y buscarla humildemente", subraya. Sin embargo, reconoce que no es fácil explicarla, ya que "sólo podemos dar matices y bocetos sobre ella".

No obstante, confirma que cuando alguien está posicionado en el estado de conciencia humana de la felicidad "ve cosas que no se ven normalmente. Provoca alegría, éxtasis y gozo", añade. Pero también recuerda Alonso Puig que una persona puede ser feliz aunque tenga razones para no serlo. "No experimentará el éxtasis, pero si la serenidad. Esta persona no se derrumbará", sentencia.

Por otra parte, el especialista advierte, ante la crisis y los problemas laborales de la sociedad, que "no se pueden minimizar las situaciones por las que pasan algunas personas". En relación a ello, aconseja que los ciudadanos "aumenten sus opciones de conseguir un trabajo" y, para ello, explica que "no hay que culpar al entorno ni a uno mismo. Hay que dejar de jugar el papel de víctima porque no hay un salvador", sostiene.

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