27 de septiembre de 2018
27.09.2018

Bebedores sociales: ¿dónde está el límite?

El alcohol forma parte de nuestra vida cotidiana a la hora de sociabilizar con los demás

27.09.2018 | 15:39
¿Dónde está el límite del bebedor social?

El alcohol forma parte de la cultura en España y beber es un comportamiento que está socialmente aceptado. Es algo común ir a un bar a tomar unas cervezas o unas copas con amigos, compañeros de trabajo o familiares. Pero, ¿cuándo se cruza la línea en la que se pasa de ser un bebedor social a un alcohólico?

"La principal diferencia entre el bebedor social y el alcohólico es que el primero es totalmente libre y decide cuándo comienza a beber y cuándo acaba. Otra característica que les diferencia es que el alcohólico no tiene problema en ponerse a beber en solitario, mientras que el bebedor social no se preocupa por la bebida sino por el ambiente. En cambio, el alcohólico es incapaz de controlar el consumo y, una vez que comienza, no sabe ponerse límite", nos detalla Joaquín Descals, director médico de Triora Alicante.

En España el 78% de los adolescentes ha consumido alcohol antes de los 18 años. Los jóvenes y adolescentes cada vez comienzan más temprano a beber, lo que puede derivar en efectos negativos para su salud. Además, como reconoce el doctor Descals aumentan las probabilidades de ser dependiente del alcohol en la edad adulta.

Si sospechamos que algún familiar está sufriendo algún problema de adicción al alcohol, lo primero que hay que hacer es hablar con el afectado, tratando de empatizar y mostrando preocupación por su situación, sin juzgarle. Es fundamental intentar que tome conciencia del problema para que se ponga en manos de profesionales lo más pronto posible, si se actúa en las primeras fases tiene más fácil solución. Pero en muchas ocasiones nos podemos encontrar que la persona en cuestión no reconoce el problema y no se deja ayudar. En este caso, a no ser que esté incapacitado, no podrá ingresar en una clínica de desintoxicación, solo pueden entrar de forma voluntaria.

El 75% de los adolescentes entre 14 y 18 años ha consumido alcohol alguna vez en su vida
 

Joaquín Descals recomienda: "Para poder ayudar a alguien que no quiere ayuda es fundamental la intervención de la familia, estableciendo unos límites claros sobre lo que familiares y pareja están dispuestos a permitir. Estos límites deben estar muy meditados ya que, si el alcohólico continúa consumiendo, se deben cumplir, y deben estar orientados a que inicie un tratamiento, mostrándole las consecuencias de no realizarlo".

En 2016 fallecieron en España 25.000 hombres y 12.000 mujeres a causa del alcohol. Getty Images

Los familiares deben apoyar a la persona que sufre adicción y estar mentalizados en posibles recaídas y no juzgarle por ello. En España, en cualquier celebración o evento social está presente el alcohol lo que supone una dificultad para aquellos pacientes en proceso de rehabilitación.

No debemos olvidar que todos los alcohólicos comenzaron a iniciarse con un consumo moderado o casual. Aproximadamente entre el 15 y el 20% de los que beben alcohol, llegan a ser adictos. No atodo el mundo le afecta la adicción de la misma forma, existe un componente genético. El doctor Descals asegura que hay diferentes estudios de investigación que demuestran que hay un componente genético en las adicciones. "Las conductas adictivas presentan una etiología multifactorial compleja donde, además de la genética, influyen causas ambientales muy destacables como, por ejemplo, los aspectos asociados a las características químicas de la droga o el ambiente sociocultural de las personas".

Tomar una bebida al día aumenta al año el riesgo de padecer un problema de salud en un 0,5%

Por ello, es importante identificar las señales que nos indican que una persona está desarrollando una adicción. A través de ciertos comportamientos pueden saltar las alarmas para que se ponga remedio, ejemplo de ello serían los cambios de humor inexplicables, pérdida de interés en actividades sociales o el absentismo laboral.

Para prevenir que esto suceda, es necesaria la implicación de la sociedad, de la familia y de los amigos. Especialmente en adolescentes, donde la familia tendrá que "cambiar la actitud permisiva y facilitar un entorno social favorable al no consumo de alcohol. Hablar con ellos hoy evitará un mal trago mañana", dice el doctor Descals.

Una vez reconocido el problema, es fundamental ponerse en manos de profesionales. En las Clínicas Triora entienden la adicción como una enfermedad biopsicosocial, y por ello, utilizan un programa de tratamiento personalizado por cada paciente. "Dado que la adicción es un proceso complejo, el tratamiento se extiende a lo largo de varios meses y es ofrecido en todo momento por un equipo de profesionales con una larga experiencia en el tratamiento de las adicciones", nos cuenta su director médico Joaquín Descals.

En el tratamiento, además de abordar el aspecto físico de la adicción, tratan la parte psicológica y la recuperación del sentido de la vida y los valores. Trabajar cuerpo, mente y alma.

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