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La venta directa brota en Asturias

Los campesinos y pescadores defienden que el comercio de proximidad, que creció en 2014 un 35%, es la única fórmula para salir de la crisis

19.08.2015 | 05:17
José Antonio Monjardín, en su plantación de arándanos.

Ahora la cesta de la compra ya no sólo se llena en tiendas, también en ganaderías, explotaciones agrícolas y rulas. La venta directa de productos agroalimentarios no para de crecer en Asturias, debido en gran parte a las facilidades que brinda Internet. Con un sólo clic, los consumidores pueden saborear tomates y lechugas recién sacadas de la huerta. En la región, esta forma de negocio aumentó el año pasado un 35 por ciento, alcanzando una facturación de 17,5 millones de euros, según datos de la Asociación Empresas de Venta Directa. Los profesionales que apuestan por el comercio de proximidad destacan que, al esquivar al mayorista, consiguen sacar un mayor rendimiento económico de sus plantaciones y ofrecer al cliente un alimento más fresco y de calidad. Todo ello ha adquirido una nueva dimensión con la crisis.

Lo sabe bien José Ramón Velilla, un ganadero de Arriondas (Parres) que en 2012 decidió abrir una carnicería para dar salida a su propia carne sin intermediarios. "Con la crisis empecé a ver que el sector estaba flaqueando y que los mayoristas eran los que decían cuándo y cómo querían la materia prima", razona. Velilla se cansó de esta situación y optó por dar un paso más: montar un establecimiento comercial y contratar a una persona para que lo gestionase. "Los ganaderos estamos muy mal, nadie nos ayuda. Así que opino que la única alternativa que tenemos es intentar finalizar el producto", expresa este profesional, al frente de una explotación de cien animales. Su negocio también se nutre de los xatos que Velilla compra a otros vecinos. "Creo que es una fórmula acertada y buena para todos. Mi idea es seguir creciendo y poder montar incluso una sala de despiece", agrega.

Velilla se ha subido también al tren online. Desde su página web vende hamburguesas, pollos, chuletas y cachopos, que distribuye por todos los puntos del Principado. Pese a su empeño por las nuevas tecnologías, el parragués afirma que, a través de esta plataforma, las ventas no terminan de despegar. "No hay tantas como nos gustaría, no obstante, estamos empezando", sostiene. Lo mismo opina José Antonio Monjardín, dedicado a la venta directa de frutos rojos, sobre todo arándanos, en Lieres (Siero). "De momento, son pocos los consumidores que se acercan hasta nuestra plantación para comprar. Y es una pena, porque ellos ganan en calidad y nosotros obtenemos mayores beneficios al ahorrar costes. Por lo menos, cuatro euros más por kilo sacamos", comenta.

A la espera de que la venta directa aumente en el sector, Monjardín compagina esta fórmula de negocio con la tradicional, consistente en la distribución de arándanos a tiendas. "No nos queda otro remedio. Nos vienen cuarenta personas y podemos vender unos treinta kilos. Pero, ¿qué hacemos con el resto? Tenemos que recurrir a los mayoristas", lamenta.

Mejor situación vive el productor ecológico Santiago Pérez, con huerta en Pruvia (Llanera) y tienda propia en el mercado El Fontán, en Oviedo. "Nos va muy bien: tenemos pocos gastos y el producto es muy fresco. Eso lo valora el cliente", asegura Ana Abeledo, que gestiona el pequeño "super" ecológico. "Todos los días sacamos berzas, tomates y pepinos de la huerta y las llevamos en una furgoneta a la tienda. Cada vez nos conoce más gente y no dudan en comprarnos", añade Abeledo.

El mismo auge está experimentando la Cofradía de Pescadores Nuestra Señora del Rosario de Candás, que desde hace tres años vende sus capturas en la rula de la villa. "Nos va de maravilla. Si tuviésemos más género, triplicábamos las ventas", dice el patrón mayor, José Ángel Gutiérrez. Sobre todo, en los meses de verano. Vecinos y turistas hacen cola todos los días en el puerto candasín para llevarse un salmonete, una merluza o unos boquerones "pescados pocas horas antes en el Cantábrico". Por esa frescura, hay incluso clientes de Avilés, Gijón u Oviedo, que viajan hasta Candás para asistir únicamente a la pescadería de la rula. Gutiérrez defiende que la venta directa es la única salida para el sector. "Si no vendemos el pescado a un precio decente no ganamos para vivir", reivindica. Luanco y Tazones seguirán en los próximos meses esta filosofía, que cuenta con el respaldo de la dirección general de Pesca del Principado de Asturias.

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