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Hacia la aldea global

El maestro jubilado Jesús Lana evalúa las razones de los jóvenes para establecerse en Somiedo, muy próximas a las del ámbito urbano

08.11.2015 | 04:38
Un somedano desciende por una escalera tras teitar su cabaña.

La frontera entre el medio rural y urbano tiende a desaparecer, "se está difuminando", precisa el docente jubilado Jesús Lana Feito, exdirector del IES Monte Naranco, que acaba de finalizar la primera tesis doctoral sobre las razones de los jóvenes para establecerse en el medio rural que lleva por título "Jóvenes en Somiedo: ¿quedarse es una alternativa?". El trabajo retrata la realidad de los chavales de este municipio, cuyas necesidades coinciden con las de cualquier otro joven en el medio urbano, explicita el autor. Y son, por este orden, vivienda, recursos para establecerse laboralmente con medios del siglo XXI (cuadra, ganadería, maquinaria y fincas) así como otros servicios de carácter educativo y de ocio. La triangulación del trabajo con jóvenes, jubilados y representantes políticos permitió obtener una perspectiva más amplia sobre las preocupaciones de los que se quedan, a quienes, además, acompaña un sentimiento de "apego a la tierra". Esta tesis representa un análisis en profundidad de cómo los jóvenes van construyendo su identidad y perfil laboral en los pueblos.

-¿Por qué Somiedo?

-Es el municipio donde nací, donde resido parcialmente y donde viví la infancia en la ganadería. Los expertos dicen que el problema es que la mujer no quiere trabajar en el campo, otros que el problema es la masculinización, o las subvenciones... pero no me parecía cierto. Como de ganadería se escribe poco, me parecía que tenían que hablar los protagonistas.

A modo de conclusión de su estudio, dice Lana que "no llegan neorrurales desencantados del medio urbano; para dedicarse a la ganadería hay que mamarlo". Esos jóvenes ven en la ganadería una actividad rentable y sostenible, con empleo duradero y tan digno como en otros sectores, constata el profesor. A través de una serie de entrevistas en profundidad a una treintena de jóvenes ganaderos de Somiedo, este maestro jubilado fue construyendo una radiografía sobre los medios que consideraban imprescindibles para quedarse. ¿Y qué se está haciendo para lograrlo? "Los jóvenes que tienen entre 25 y 30 años quieren vislumbrar por dónde va su futuro, qué medios tienen, si tienen posibilidad de contar con una vivienda, cuadra, fincas... Su prioridad es esa", argumenta. A partir de esa cadena de necesidades, Lana conversó con políticos: el exregidor tinetense Marcelino Marcos (PSOE); los exconsejeros de Medio Rural, Aurelio Martín (IU) y Albano Longo (Foro) y el diputado popular Luis Venta, miembro en la comisión de Agroganadería en la Junta. "Me sorprendió positivamente su conocimiento del campo pero también lo poco que pueden influir sus decisiones", continúa.

Otro de los capítulos que viven con dificultades los jóvenes en el medio rural, según Lana, es el de las herencias. "Las familias no resuelven el tema. Tienen una frase repetida y tremenda, 'ahí lo tienen, que lo trabajen' y cuándo son dos o tres hijos, ¿qué hacen? ", se pregunta Lana. A partir de estas premisas creó una guía con la convergencia de opinión entre los tres colectivos.

-¿Coinciden las preocupaciones de los jóvenes en el medio rural y en el urbano?

-Esa frontera está desapareciendo. En el campo los jóvenes tienen Internet y WhatsApp y desde al cuadra a casa se comunican por WhatsApp. Necesitan cobertura e Internet, y tener resuelto como cualquier otro joven su futuro. El despoblamiento del campo es otro de los aspectos que preocupa mucho. Les gustaría compartir sus experiencias con otros jóvenes, echan de menos un bar en el pueblo donde socializar.

Como deberes para la Administración Lana detalla la necesidad de unas normas urbanísticas aceptables o unos servicios públicos en igualdad de oportunidades, como la educación, donde un alumno en Somiedo no puede a veces desplazarse 65 kilómetros para ir a un instituto y, "al final, la madre se traslada con sus hijos a Oviedo para que puedan cursar la Secundaria; entonces se queda el varón a gestionar la ganadería solo y, a veces, se va".

Actividades como el turismo que en otra época se plantearon como recurso para fijar población "sirven hoy de muy poco", opina Lana. Cuando se creó en Somiedo la figura de parque natural hace 25 años o la de reserva de la biosfera hace 15 tuvo un efecto positivo sobre el turismo. "Sin embargo, hoy los establecimientos hoteleros casi siempre tienen que ser económicamente dependientes de otra actividad. Hay cuatro o cinco hosteleros que viven solo de su negocio", precisa para encadenar después que "los políticos creen que el turismo es la solución de muchos problemas económicos pero no. Los jóvenes dicen que si se dedican a la ganadería y les resulta suficiente, no necesitan nada más".

Son necesarios cambios en la política educativa, sanitaria, urbanística y de evaluación de las subvenciones, opina Lana. Así, al primer bloque de "imprescindibles" se suma un segundo paquete de necesidades donde las subvenciones para garantizar la subsistencia económica en el medio rural se presentan como "una buena solución; otra cosa es que la Administración las gestione bien y que la ganadería produzca lo que tenga que producir". La inversión inicial de una ganadería, explica Lana, se hace "inasumible" si no se modifica la normativa sobre el suelo y construcción.

En el capítulo del ocio nocturno se desplazan en coche a las zonas urbanas, y por el día, "a pesar de que están muy amarrados a su ganadería tienen una flexibilidad de horario tremenda. Vienen a Oviedo y se pasan el día en el centro comercial regresando de noche para atender el ganado sin problema. Y luego se desplazan a una actividad cultural procurando que sus hijos tengan las mismas oportunidades que los de la zona urbana", indica. En el capítulo de la familia no existe una generación soporte, en torno a los 40 años, al cuidado a los ascendientes. "Son familias nucleares, con uno o dos hijos, que quieren vivir independientes y con su propia economía. La mujer ya no tiene únicamente el papel reproductivo, sino productivo", remarca Lana. Eso sí, en la conciliación "es más fácil que en el mundo urbano", porque "los niños están con los padres hasta los 3 años sin problema y luego van a su colegio".

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