23 de mayo de 2017
23.05.2017

Facebook censura a Ángeles Caso

La red bloquea dos desnudos, de 1800 y 1620, de promoción del nuevo libro de la escritora Una crisis de filtrado de contenidos desborda a la compañía: sus empleados sólo tienen 10 segundos para decidir qué vetan

23.05.2017 | 19:09
Facebook censura a Ángeles Caso

¿Puede considerarse contenido impropio para Facebook, por presuntamente pornográfico, un cuadro de 1800, obra de la pintora Marie-Guillemine Benoist, que muestra a una hermosa mujer antillana con un pecho descubierto? Ustedes mismos juzguen. Tienen ese retrato ilustrando esta página. Los responsables de la red social han bloqueado, sin explicar el porqué, esta imagen, que corresponde a la portada del nuevo libro sobre mujeres artistas que está preparando la escritora ovetense Ángeles Caso.

Esta censura de contenidos es reflejo de la complicada situación en la que se encuentra la red social de Mark Zuckerberg, que está siendo duramente criticada en EE UU y en Europa por no ser capaz de filtrar -o filtrar incorrectamente, como es el caso- los contenidos violentos, xenófobos, pornográficos o terroristas, o las noticias falsas y difamatorias, que suben sus casi 2.000 millones de usuarios.

Facebook se ha dado de bruces contra la ética. Se enfrenta a una auténtica "crisis de filtrado", que se agudizó con la reciente emisión en directo usando Facebook Live de dos asesinatos en EE UU y en Tailandia. La compañía, cuyo argumento de neutralidad ya se hace insostenible, anunció la contratación de 3.000 personas más que se unirían a los 4.500 efectivos que ya se dedican a identificar y bloquear material impropio. El diario británico "The Guardian" acaba de publicar una investigación sobre la situación en la que se encuentran esos "moderadores". Están desbordados. Por ejemplo, la compañía revisa a la semana 6,5 millones de informes sobre cuentas falsas. Los moderadores tienen, según el diario, sólo diez segundos para tomar una decisión sobre qué contenido dan de paso y cuál bloquean. En esos breves diez segundos trazan la importantísima línea entre la libertad de expresión y una censura implacable y global.

En esta investigación periodística se desvelan algunos de los códigos internos de Facebook para dar de paso o vetar determinados contenidos. Los moderadores consideran que algunas de esas normas son, como poco, inconsistentes. Ejemplo. Un comentario como "Alguien debería disparar a Trump" ha de borrarse. El presidente de EE UU está en una categoría protegida. Pero se permite escribir: "Para romperle el cuello a una puta, asegúrate de aplicar toda tu presión en el centro de su garganta"; "Démosles una paliza a los gordos" o "Patea a un pelirrojo". También está permitido escribir cosas como: "Espero que alguien te mate". Y está permitido porque, según dice la compañía a sus moderadores, "la gente utiliza el lenguaje para expresar su frustración".

Los documentos internos desvelados indican que los vídeos sobre abortos se permiten "siempre y cuando no haya desnudez". También se permite todo el arte "hecho a mano" que muestra desnudez o actividad sexual, pero cuando la escena sexual ha sido recreada digitalmente, entonces se veta. En el caso de la escritora asturiana, el criterio no quedó nada claro. Facebook no lo especificó. Pero no sólo se prohibió la promoción de la portada del libro, la antillana de pecho valiente. Tampoco aprobó otra publicación relativa al libro. Era un cuadro de la pintora Artemisia Gentileschi, de 1620, titulado "Cleopatra", también un desnudo. El objetivo era promocionar un proyecto de crowdfunding para el libro "Grandes maestras", donde Caso ahondará en la vida y obra de un centenar de pintoras y escultoras olvidadas. Es un volumen que da continuación a "Ellas mismas. Autorretratos de pintoras", que ya va por su segunda edición.

Facebook es el país más poblado del planeta y tiene que lidiar, minuto a minuto, con una avalancha de contenidos que producen sus usuarios. Los criterios de valoración son tan variados como el tipo de material que filtran. En el caso de los vídeos en vivo de personas que se autolesionan la compañía dice que no quiere "censurar o castigar a gente en situaciones de angustia".

Una de las guías de los "filtradores" desveladas por "The Guardian" indica que Facebook no elimina automáticamente la evidencia de un abuso infantil de carácter no sexual. Permite que el material sea compartido "al objeto de que el niño pueda ser identificado y rescatado". Indican también que, en ese caso, añaden la advertencia de que el contenido es "preocupante". La misma política parece regir en el caso de imágenes de abusos a animales, que se permiten al objeto de crear conciencia contra esas acciones, explica la compañía.

Para las de muertes violentas de seres humanos, las directrices dicen: "Los vídeos de muertes violentas son inquietantes, pero pueden ayudar a crear conciencia. En el caso de los vídeos, los menores necesitan protección y los adultos, poder elegir si lo ven o no. Por eso marcamos como inquietantes los vídeos de muertes violentas de humanos".

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