Crítica / Música

Vibrante Bach

23.03.2013 | 18:02
Adolfo Gutiérrez, al órgano.
Adolfo Gutiérrez, al órgano.

La XXXVI Semana de Música Religiosa de Avilés llegó el miércoles al ecuador de su edición, con el recital del organista Adolfo Gutiérrez Viejo, nombre habitual en la programación del ciclo, que este año vuelve a dar especial protagonismo al órgano en sus conciertos. El público celebró el regreso de Gutiérrez al frente del instrumento rey de Santo Tomás de Cantorbery, en un recital dedicado a Bach, compositor cuya música no tiene secretos para el catedrático leonés, afincado en Asturias. Gutiérrez, intérprete y maestro de amplia carrera, es uno de los músicos más estimados por la afición asturiana, y ese aprecio se percibe en cada recital del organista, que es recibido con gran calidez por parte del público.

Gutiérrez defendió así un programa denso y vibrante, dedicado al compositor barroco por excelencia. El organista alternó diferentes corales, con una selección de piezas con fuga que se impusieron en la interpretación, desde la primera «Fantasía y fuga, BWV 542». De este modo, destacó también el «BWV 582», integrado por una fuga diáfana, que enlazó con la passacaglia previa, de gran inventiva, y en una versión de verdadero carácter a cargo de Gutiérrez. Además, el organista demostró su agilidad de ejecución en otras piezas, como en la «BWV 539» y «BWV 675», ambas fugas en las que el equilibrio y la elegancia de Gutiérrez en la interpretación quedaron de manifiesto.

Por otro lado, hay que tener en cuenta la dificultad de mecanismo de corales como "»Bachet auf» y «Kommst du nun, Jesu», de la colección «Schüller», que utilizan dos teclados manuales y el pedalero. Además, se escuchó el preludio coral «Schmüke dich, o liebe seele», de la cantata «BWV 180» de Bach, en el que hubo que ajustar el registro del órgano al comienzo de la pieza. De la selección de corales destacó así el «Jesu Christus unser heiland, BWV 688», contenido en la tercera parte del «Klavierübung».

La «Toccata y fuga en re menor, BWV 565», probablemente la obra más conocida de la literatura organística, supuso el broche de oro del recital. En esta cita, el público pudo así degustar los avances de Bach en materia de armonía y contrapunto, en toda la amplitud sonora del órgano, y de la mano de un experto del repertorio. Todo un lujo.

La XXXVI Semana de Música, que organiza José María Martínez -director del conservatorio avilesino-, continúa esta tarde su agenda, con el recital del organista Fernando Álvarez, de nuevo en la iglesia de Santo Tomás de Cantorbery.

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