Melancolía en el jardín de Avilés

El parque del Muelle regresa a los años cincuenta de la mano de la Asociación de Vecinos del Centro, que reúne la tradición y la reivindicación por recuperar uno de los tesoros del concejo

04.10.2015 | 04:31
Melancolía en el jardín de Avilés

Guillermo Pelayo Barquín vende barquillos. "No es broma, ese es mi apellido", sonríe el comerciante. Cuarta generación de mercaderes de dulzura: de Italia a Avilés. "Quedamos sólo unos pocos", señala. Pelayo fue ayer una de las estrellas del encuentro "Moda, mujer y tiempo" que se celebró en el parque del Muelle a la hora del vermú. Un encuentro melancólico organizado por la asociación de vecinos del centro que juntó a más de doscientas personas que echaron mano de recuerdos para colocar al parque de Avilés en el sitio que le corresponde."Reclamamos al Ayuntamiento que nos diga qué ha pasado con los bancos dobles históricos", denuncia Antonio Carretero, el presidente emérito de la asociación. "Pero no sólo eso: también es necesario recuperar el adoquinado", añade."Este acto fue idea de nuestra compañera Amelia Fernández Ovies, que ya falleció. Quería dar vida al parque y nos hemos propuesto repetirlo, al menos, una vez al año", comenta Carretero.

Pero ayer, sobre todo, fue una fiesta. El vermú lo sirvió Germán Blanco, de la histórica cafetería del mismo nombre. "Desde hace unos años hago el vermú y es lo que vamos a servir aquí", promete. El grupo "Nostalgia" amenizó con boleros de la época la mañana. "Nostalgia" ha salido del festival de cancios de chigre de Miranda y contribuyeron a hacer realidad el viaje melancólico de cuantos se vistieron como en hace seis y siete décadas, "cuando el parque era el centro de la ciudad", recuerda Carretero. Los Valencianos se apuntaron al jolgorio con su puesto de helados. Pilar Quirós puso un puesto para vender "Manolo Mío", una novela en la que recrea la vida de su madre Teresa y también de María Antromero, que era de Luanco "y tenía una tienda de alimentación en la calle de Las Alas que servía también como almacén de estraperlo, en plena posguerra", comenta la autora, ataviada con vestuario de la época. Pelayo asegura que todo en la jornada de ayer le recordaba a sus años más felices. "Yo nací en este parque y en este parque pasé mis primeros años de vida. Mi padre tenía un puesto ahí en frente", dice señalando el quiosco de la música. "Tenemos muchas ideas para próximos encuentros. Quisiéramos contar con la Banda de Música de Avilés, pero necesitamos del apoyo municipal", reconoce Carretero. Mientras, la música no deja de sonar.

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