Llaranes rememora los "tubos" construidos por Ensidesa como aularios

El centro social inaugura una exposición sobre estas construcciones modulares

14.02.2016 | 21:49
Arriba, vista frontal de una de las "escuelas tubo" de Llaranes. A la derecha, José Ángel del Río.

Los "tubos", construcciones modulares en forma de medio cilindro, diseñados y construidos por Ensidesa a finales de los años cincuenta para la escolarización infantil, protagonizan una exposición que mañana lunes abre sus puertas en el centro sociocultural de Llaranes. De la mano de José Ángel del Río, expresidente del Club Popular de Cultura Llaranes, la muestra consta de una maqueta de unos catorce metros, obra de Del Río. En ella pueden apreciarse las singulares edificaciones educativas así como las áreas deportivas del entorno: canchas de balonmano y baloncesto, antiguas boleras, campo de fútbol o el hórreo.

La reproducción a pequeña escala de este espacio está acompañado de fotografías que explican la historia y evolución de los "tubos" que la siderúrgica también instaló en La Curtidora. Dos charlas, una sobre la educación de entonces, y otra centrada en la zona deportiva, completarán la exposición que permanecerá abierta hasta el día 26 de este mes. Puede visitarse de lunes a viernes, de 11.00 a 13.30 horas, y de 16.00 a 20.30 horas; los sábados, sólo en horario de mañana.

Los "tubos", "una idea brillante para la época", según Del Río, nacieron de la necesidad de alojar a los niños que entraban en la edad de escolarización y debido a que los dos colegios del barrio -el femenino regido por las Hermanas de La Caridad y el masculino regentado por los Padres Salesianos- carecían de espacio suficiente para acoger a toda la población estudiantil de la zona. Entre estos dos centros sumaban aproximadamente 500 plazas, si bien el poblado estaba formado por 500 viviendas, relata Del Río, que fue alumno de los "tubos".

De su paso por las aulas de aquel singular colegio recuerda "la claridad que dominaba el interior y el sonido de la lluvia al chocar contra la estructura", así como los viejos pupitres de madera con hueco para el plumín que después dieron paso a bancos y mesas de estilo más moderno.

El aulario de Llaranes estaba formado por nueve "tubos", ocho albergaban las clases -cada uno con una media de 50 niños-, y uno estaba destinado a servicios higiénicos, relata Del Río para añadir que esas construcciones que se levantaron de forma "provisional" duraron veinte años.

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