17 de octubre de 2016
17.10.2016
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Las familias gastan hasta el 95% menos con los bancos de libros

Los colegios avilesinos se esfuerzan por reducir la compra de manuales gracias al programa de préstamo

17.10.2016 | 03:44
Banco de libros del colegio Apolinar García Hevia.

Las familias avilesinas tienen que comprar cada vez menos libros de texto. Algunos colegios han conseguido reducir esas compras en el 95 por ciento, gracias a los bancos de libros escolares y al programa de préstamo y reutilización que el año pasado implantó la Consejería de Educación. Además muchos centros también reducen el número de manuales que se emplean para las clases, sustituyéndolos por otros materiales ligados a las nuevas tecnologías. Todo esto supone un ahorro importante para las familias y un mayor aprovechamiento de los libros que ahora, por ley, no se pueden cambiar en cinco años.

El Apolinar García Hevia es uno de esos casos donde prácticamente todos los manuales de texto son propiedad del centro. Yolanda Molero, la directora, explicó que el colegio recoge los libros utilizados en cursos pasados, y eso, sumado a las adquisiciones de los becados, se cubre prácticamente el 95 por ciento del alumnado. El programa de préstamo y reutilización, que sustituye a las anteriores becas de material escolar, tiene una diferencia fundamental: es el centro el que recibe el dinero para comprar los libros, en función del número de alumnos becados que tenga. La ayuda establecida por el Principado es de 110 euros por alumno cuya familia entre en los requisitos económicos que se establecen.

"También hemos quitado muchos libros. Trabajamos mucho más oral en inglés...", apunta Molero. Por poner un ejemplo, un escolar de 4º de Primaria necesita solo cinco libros: Lengua, Matemáticas, Sociales, Naturales y uno solo de Inglés, en lugar de dos como hasta ahora. "Trabajamos mucho la expresión oral, tenemos también pizarra digital en todas las aulas...", dijo. Eso sí, afirma la directora, este trabajo requiere un enorme esfuerzo por parte de los profesores: recogida de libros, reparto, colaboración de las familias que son las que valoran en qué estado están los libros...

También en el vecino colegio Llaranes funciona bien el programa de préstamo y reutilización. "Como este es el segundo año en que el colegio recibe una cuantía económica por los alumnos que entran en el baremo, vamos haciendo un fondo y cubriendo cada vez más; el centro gestiona los recursos y aunque da mucho trabajo, así funciona mejor", sostiene el director del centro, David Artime. En el caso del Llaranes, el centro prescinde de libros en Llingua, Cultura Asturiana, Religión y su alternativa. Y en Infantil tampoco hay libro de inglés.

En el Marcos del Torniello las familias no compran ningún libro de los cursos que van de 3º a 6º de Primaria. "Los padres firman un compromiso de que van a cuidarlos", explica la directora, Teresa Álvarez. En 1º y 2º de Primaria sí hay que renovar los textos, porque los alumnos tienen que escribir en ellos. "A los alumnos de estos cursos que no tienen ayuda se les dio el de Lengua, y tienen que comprar sólo Matemáticas e Inglés, porque en Conocimiento del Medio no hay manual". Es decir, prácticamente todos los libros los aporta el centro, gracias a que el año pasado tuvieron muchos alumnos becados y pudieron hacer un buen fondo.

Un caso diferente es el del Quirinal, donde el perfil social de los alumnos es distinto y disfrutan de pocas becas. "Tenemos un banco de libros pequeño. Pero también hay otro banco que gestiona la Asociación de Padres de Alumnos", cuenta la directora, Julia Fernández. "Nos pasamos todo el curso insistiendo a los alumnos que cuiden los libros, que no los escriban", añade. Otra de las ideas con las que trabaja el centro es utilizar un único manual para dos cursos seguidos.

Así las cosas, la tendencia es a reducir papel en las mochilas de los alumnos y a amortizar durante más tiempo la inversión que se realiza en los libros de texto.

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