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SANTIAGO GARCÍA-CASTAÑÓN | Poeta y catedrático de Literatura, presenta libro

"Los poemas de mi último libro son irreverentes, descarnados, iconoclastas, versos 'no bonitos' "

"Me considero un ventrílocuo de la poesía: puedo escribir hasta tercetos encadenados"

Santiago García-Castañón, ayer, en el parque del Muelle. JULIÁN RUS

Santiago García-Castañón (Avilés, 1959), catedrático de Literatura Española en la Universidad norteamericana de West Carolina, no para de escribir. El próximo día 21 de julio presenta en el palacio de Valdecarzana su poemario bilingüe "Objetos desechables / Disposable Objects" (Camelot, 2017) y en unas pocas semanas tendrá en sus manos su segunda colección de versos consecutiva: "Una lejana luz". Conversa con LA NUEVA ESPAÑA en la redacción avilesina del periódico.

-Hablemos primero de los "Objetos desechables / Disposable Objects".

-Le diré que se trata de un poemario diferente a los míos anteriores. Son poemas irreverentes, descarnados, iconoclastas, versos "no bonitos".

-¿Se ha metido al realismo sucio?

-Quiero pensar que tengo muchas voces. Me considero un ventrílocuo de la poesía: puedo escribir hasta tercetos encadenados. Quizá sea por deformación profesional: me dedico al Siglo de Oro y parece que te salen endecasílabos de corrido.

-¿Y el segundo poemario?

-Saldrá en unas semanas. Son mis poemas más recientes: casi todos de este año. Son más convencionales. Hay amor, desamor. La imagen que corre por todo el libro es el cometa "Halley": llega y se marcha, y cuando desaparece lo único que ves es esa luz lejana del título.

-¿Uno nace poeta?

-Empecé a escribir poesía a los 13 años, pero todo lo que escribí entonces es prescindible. No lo leerá nadie nunca. Pero también pienso que aquellos poemas tan malos son los que me han llevado al lugar en el que me encuentro ahora. Fueron el primer paso de esta carrera que empezó hace más de cuarenta años.

-¿La literatura da de comer?

-Vivo de la literatura, pero de la que hacen los otros. Por eso soy profesor. Me considero afortunado porque conozco todos los pasos de este campo: escribo, traduzco, enseño y hablo mucho de literatura. Así que sí: vivo de la literatura, pero de la que hacen los demás.

-¿Por qué se centró en estudiar los Siglos de Oro?

-Me licencié en Filología Inglesa en la Universidad de Oviedo. Así que lo primero que enseñé fue inglés. Y luego vi la luz: la literatura. Lo que me gusta es leer buenas obras, da igual en qué idioma. Y eso era lo que se me daba bien, así que terminé doctorándome en Literatura Española. Le voy a decir una cosa: no doy clase de Español. Me siento más cómodo explicando a los escritores ingleses que Lengua Española, por ejemplo.

- ¿Cuándo puede decir uno que es poeta?

-Tardé en publicar mucho, afortunadamente. Había tenido la oportunidad de hacerlo allá cuando tenía 17 o 18 años. Fue una buena decisión: no se trataba de publicar por publicar. Salvo los "Veinte poemas de amor", no conozco una obra de juventud que merezca la pena.

- ¿Y lo de ser novelista?

-Lo soy, lo soy. Tengo seis novelas escritas, aunque sólo dos publicadas. Es más complicado... a no ser que te apellides Pérez seguido de un guión.

- Su marcha a Estados Unidos, ¿dejó a medias su carrera como escritor?

-No me lo planteo. Y cuando me lo planteo, no me importa. Es la realidad en la que me muevo: vivo y trabajo allí. Es cierto también que mi actividad poética encuentra allí, en el continente americano, un huequín. Esta primavera pasada, por ejemplo, fui seleccionado para un encuentro poético en Puerto Rico donde sólo se invita a uno o dos escritores de los países de habla hispana. El único español era yo.

- ¿Cuándo decidió viajar a Estados Unidos?

-Fue en enero de 1985. Ahora soy catedrático en la West Carolina University, pero antes había trabajado en la de Georgia. Dejé aquel puesto precisamente para dirigir el departamento de Español en mi actual Universidad. Allí imparto clases del Siglo de Oro, pero también de Introducción a la Literatura, sobremanera, la Hispanoamericana

- Lo sé. Seguro que tiene algún proyecto más entre manos que explicar.

-Alguna cosa. Acabo de traducir todos los sonetos de Milton y lo he hecho en verso. No conozco una traducción que haya mantenido la estrofa. Son pocos y alguno está escrito en italiano. Milton es más conocido por "El paraíso perdido", pero estos sonetos merecen mucho la pena. Es un proyecto que me ilusiona mucho. Acabo de terminar las notas al pie de página. Quedará muy bien, se lo aseguro.

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