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  • 19
    Julio
    2016

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    Oviedo Internacional

    Melania Trump, la nueva novia de América

    Melania Trump, la nueva novia de América

    ¿Sabrá hablar inglés? ¿Estará a la altura de la Convención Nacional Republicana?, calificada de “circo” en las filas demócratas. Las dudas quedaron resueltas anoche. Melania Trump pronuncia con un ligero acento extranjero y comete algún fallo gramatical. No importa. Su mirada felina y su porte de reina lo compensan todo. El toque exótico de la consorte inmigrante es un plus para Donald Trump, al que sus detractores califican de “xenófobo”.

    Hipocresías aparte, la xenofobia de Trump es la misma que practican millones de americanos y de europeos: un racismo de marcados tintes económicos. Y es que el racismo es, ha sido y será económico. La violencia racial rebrota en la América profunda al mismo ritmo que han ido acentuándose las desigualdades sociales en los últimos años.

    El hundimiento de la clase media será uno de los principales logros de las dos legislaturas de Obama. Las diferencias entre pobres y ricos se ahondan. El sueño americano se ha convertido en una especie de pesadilla en muchos estados del medio oeste, con fábricas cerradas y negocios arruinados. Así que aquí llega Trump dispuesto a devolver la grandeza al país. Al menos ese es su lema: “Make America great again”, al que en los últimos días añade la palabra safe. Una América grande y segura, eso anhelan los partidarios del empresario. “Si sabe cómo llevar empresas sabrá conducir un país”. Lo decía ayer mismo una joven ejecutiva estadounidense, de raza negra, mientras veía en la tele los fastos de Cleveland. Por cierto ciudad nada glamurosa en el imaginario americano. Los chistes sobre lugareños de Cleveland son equiparables a los de leperos en España.

    A Melania Trump eso no le importó. Se vistió como para un cóctel en el Plaza o una recepción en Mar-a-Lago, la fabulosa propiedad de los Trump en Palm Beach, Florida. El vestido, un traje de novia en seda y algodón marfil, con mangas de campana, firmado por la serbia Roksanda Ilincic, valorado en 1.898 euros y hecho en el Reino Unido, se agotó a las pocas horas en la tienda online Net-A-Porter donde Melania lo compró. Los taconazos con el sello Louboutin calzaron a la nueva estrella del firmamento Trump, que no tiene estilista.

    La tercera señora Trump nació en Eslovenia y es empresaria, diseñadora y exmodelo. Se hizo ciudadana norteamericana en 2006 tras casarse con el empresario en 2005. Si su marido gana las elecciones será una "first lady" extranjera, por si fuera poco llegada de la Europa excomunista. No está mal para un xenófobo.

     

     

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