Blog 
Mirar y ver
RSS - Blog de Manuel Cores Espiñeira

Archivo

  • Independencia de algunas Instituciones.

    Ya son varias las veces en que diversos Organismos europeos se han pronunciado sobre la falta de independencia de varias Instituciones de nuestro país. En algunas ocasiones es posible que haya sido a propuesta de parte, lo que para algunos o muchos puede restarle valor aunque tal vez no razón, mientras que en otras las Instancias europeas han manifestado su opinión sin requerimiento previo en ningún sentido, lo que las libra, en principio, de sospecha partidista o interesada.

    Hace ya algún tiempo el Consejo de Europa manifestó que, según su criterio, la forma de nombrar al Fiscal General del Estado no era la más conveniente para garantizar su independencia. En fechas más recientes este mismo Consejo volvió a manifestarse sobre la forma de elegir al Órgano de gobierno de los jueces y también sobre la manera de nombrar los altos puestos judiciales, que consideró asimismo inadecuados por ese mismo motivo, la falta de independencia en su origen.

    También hace tiempo, a instancias de la Comisión Europea, se creó la AIREF – Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal- ya que, según la Comisión Europea no existía un Órgano con la independencia requerida para llevar el control de las cuentas públicas. La opinión de la Comisión es para nota, ya que no son precisamente órganos de control presupuestario lo que faltan en nuestro país, pero al parecer no merecen, en Bruselas, la confianza deseable en cuanto a su independencia.

    Asimismo la Agencia Ferroviaria Europea, en un informe encargado también por la Comisión Europea, sobre el accidente de tren en la curva de Angrois - en el que fallecieron 80 personas y hubo más de un centenar de heridos en el año 2013- dijo también que la investigación realizada en España, por la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), no fue independiente y que en ella no se abordaron "elementos clave".

    Es decir tenemos los elementos necesarios para realizar las labores de control, en los distintos ámbitos, pero nuestros socios de la UE no los valoran adecuadamente, no tanto por su falta de capacitación técnica para la labor que tienen encomendada, que no han cuestionado, sino por un elemento ajeno como es su deslegitimación por el origen de su autoridad.

    La pregunta es ¿qué hacer?, suponiendo que se quiera hacer algo, lo que es mucho suponer. Lo primero que se ocurre es hacer caso a las recomendaciones contenidas en los informes que se reciben sobre esas materias, y cambiar lo que haya que cambiar, aunque eso suponga perder el control sobre los órganos de control, lo que requiere altas dosis de generosidad, que no es precisamente lo que más abunda. Otra manera de actuar es copiar, o, dicho de otra manera, imitar lo que se hace en países de nuestro entorno que no merecen críticas en ese sentido, sí es que existen. También se puede ser creativo, o sencillamente hacer caso a los múltiples informes o a las diferentes propuestas existentes, y dotarnos de elementos de control con más independencia, y que además parezcan que la tengan. No es precisamente la falta de modelos lo que impide avanzar en el camino de la independencia, o parecido, de los órganos de control.

    Conocido el problema, y teniendo los elementos precisos para solucionarlo, “ma non troppo”, lo que falta es eso que se llama voluntad política, que cuando se está en la oposición existe, o al menos eso parece, pero cuando se tiene el BOE, el BOPA, el DOG y similares desaparece como por ensalmo. Ya se sabe que el poder intenta ocupar, y suele conseguirlo, todos los espacios que pueda, y a los que generalmente no suele renunciar, salvo que los que empujan para que alguna cosa cambie tengan más fuerza que los que empujan para que todo siga igual, en una especie de sogatira de poder con resultado la mayoría de las veces cantado.Giuseppe Tomasi di Lampedusa sabia lo que se decia.

     

    Denunciar
    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook