El vigilante de los Beyos

 
Pico Carriá y San Ignacio, desde el puente Vidiosa.
Pico Carriá y San Ignacio, desde el puente Vidiosa. a. f. o.
 MULTIMEDIA

Oviedo, Ángel

Fernández Ortega
La ubicación geográfica del Pico Carriá se localiza en uno de los eslabones montañosos de la sierra de Cabestredo que delimita los concejos de Ponga y Amieva. Se eleva en medio de los valles del Sella y Santagustia de manera muy abrupta y con grandes desniveles, lo que hace muy gravosa su conquista.


El acceso a esta montaña tiene varios lugares de inicio. Desde Pombayón, por el pueblo de San Ignacio, se dibuja una descomunal remontada con parecidas características que la propuesta desde Vega de Cien. Existe otra subida menos costosa, pero algo expuesta, que tiene lugar desde la base de la cara oeste del Carriá, en el collado del Trecho. Hasta aquí se llega procedente de La Llamarga de Llomena por la pista del collado de Bovia. Ovia y después a través de un sendero que faldea la Silla de Cabestredo. Desde el mismo collado, la trepada por un profundo canalizo confluye en el perfil cumbrero de la antecima del Carriá.

El itinerario previsto en la presente ocasión comienza en Vega de Cien, pueblo del concejo de Amieva que está situado en el kilómetro 139,5 de la carretera N-625 Riaño-Arriondas. Vega de Cien se encuentra en la orilla izquierda del río Sella, a una altitud media de 190 metros, y se accede desde la carretera N-625 por el puente de Vega que cruza el río Sella. La aldea se estructura sobre un conjunto de casas de marcada arquitectura popular. Su iglesia está bajo la advocación de San Pablo y fue edificada sobre la vieja capilla de databa del siglo XVIII.

Desde un estacionamiento próximo a la carretera, comenzamos la ruta cruzando el Sella por el puente Vega, tras el cual aparece una bifurcación y una buena fuente. Por la derecha, la carretera asfaltada conduce en breve trecho al pueblo de Argolibio, en primer término, y más adelante, al resto de los pueblos que se sitúan en la base de la cara norte del Pico Pierzu, hasta confluir en la Vega de Sebarga. Argolibio constituye el lugar de inicio del Camín de La Reina, sendero señalizado de origen romano procedente de Castilla que comunicaba a Ponga con Cangas de Onís.


La marcha nada más cruzar el puente gira a la izquierda yéndonos por una pista agrícola que asciende hacia la majada de Oria. Avanzamos con sostenido remonte superando las primeras revueltas que surcan las fincas con artesanal cierre de madera que confina los prados de Pregondo. Un poco más arriba aparece la casa restaurada de piedra de los Cargallones (450 m), 1,2 km en 45 min de marcha, donde se aprecia y se valora su obra artesanal. Este lugar ofrece una buena panorámica del pueblo de Cien.

En las inmediaciones abandonamos la pista que prosigue hasta Oria dando un gran rodeo, arremetiendo a la izquierda atajando por el antiguo pastoril, que, de manera sinuosa, supera bruscamente los recuestos de la sierra en medio de un frondoso bosque de hayas. Por ahí coronamos el mullido escalón de la vega de Oria, con matices de colores, donde sobresalen de manera relevante sus buenas cuadras pastoriles. El intenso verde de sus pastizales, cercados por muros de piedra, disputa el espacio con el hayedo que la rodea la vega. Oria (600 m) 2,3 km en 1 h y 30 min de marcha, constituye el umbral del dilatado valle que se extiende sobre la empinada ladera procedente del collado Roble y la Vega Espina, situada más arriba, donde finaliza la pista agrícola.

La ruta prosigue seguidamente directa al Sur por el denominado Valle Espina, coronando la fuente Escalín (1.000 m) 3 km en 2 h y 15 min de marcha. Más adelante avanzamos por herbosa ladera siguiendo la traza de un visible sendero que nos obliga a zigzaguear a causa de la dureza de la ascensión. Paso a paso vamos venciendo el objetivo previsto con repetidos descansos que aprovechamos para contemplar los paisajes de la opuesta sierra de Bescoba, lugar de paso del Camín real de Amieva.

El hayedo hace acto de presencia forestando las laderas calcáreas que emparedan la vaguada. La siguiente etapa nos eleva hasta el collado Roble (1.245 m) 3,5 km en 2 h y 45 min de marcha, asomándonos a los paisajes del cordal de Collau Zorru y de la cordillera Cantábrica. La remontada aún no la damos por finalizada aquí, ya que desde este collado la ruta a seguir prosigue al Oeste por la arista de Les Segaes por un tramo de suave desnivel, donde afloran de entre las hierbas peñascales calizos que, como «jitos» orientativos, nos conducen a la cima del Carriá (1.432 m) 3,9 km en 3 h y 20 min de marcha.


Resalta en la altiva cumbrera un buzón montañero y sobre manera, el muestrario panorámico hacia los paisajes del sudeste de la región. Ésta es una montaña de perfiles muy agudos que compite en belleza con el vecino Pierzu. El Carriá es, sin duda, el apostado vigilante que vigila la entrada del Desfiladero de los Beyos.


El regreso lo llevaremos a cabo por el camino de subida.

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