El Banco de Alimentos conciencia a los maliayeses de no despilfarrar comida

La entidad necesita sobre todo galletas, café, aceite y legumbres precocinadas

25.11.2015 | 01:46

Los miembros del Banco de Alimentos de Asturias quieren concienciar del despilfarro de comida de las familias a pesar de que hay muchas otras personas pasando hambre. El vicepresidente de esta fundación, Bernardo Sopeña Solares, destaca que en España se tiran a la basura 8,8 millones de toneladas al año, de las que el 60% se podría evitar. De esta cantidad, el 42% se desechan en los hogares por una "mala planificación de la compra y el consumo y por no dar una segunda vida a los alimentos". Sopeña pone como ejemplo que el 20% de los alimentos envasados no llegan a consumirse y se tiran por una incorrecta información sobre su fecha de caducidad o consumo preferente. Son las frutas, verduras, lácteos y precocinados la comida que más se tira.

En el otro lado de la balanza están los 24.000 asturianos que piden ayuda al Banco de Alimentos porque no tienen recursos para cubrir sus necesidades más básicas. De ahí que hayan puesto en marcha la campaña de la "Gran Recogida", en la que se han implicado casi el 90% de los Ayuntamientos de la región. Por primera vez se suma Villaviciosa. Es una circunstancia que satisface especialmente a Bernardo Sopeña Solares porque es maliayés. "Parecía que me costaba un poco entrar en mi territorio", afirma. Pero está contento porque éste es sólo en inicio de una colaboración que empezará a ser habitual con el Ayuntamiento, apuntó el alcalde, Alejandro Vega. De hecho, es a través de esta Fundación como, por ejemplo, gestiona su reparto de alimentos Cruz Roja.

Durante esta semana se recogerán comida en varios supermercados de la localidad, en el Ayuntamiento, en Servicios Sociales, la Casa de los Hevia o la escuela infantil, así como en el desfile solidario de Poreñu de este fin de semana. Sopeña Solares indica que de los alimentos que más disponen son arroz y pasta, por lo que piden galletas, café o aceite. También legumbres, pero mejor en tarro, precocinadas porque hay que tener en cuenta que las personas que las recibirán tienen dificultades para cubrir sus necesidades más básicas por lo que si no tienen que cocinarlas, ahorran energía.

El Banco de Alimentos obtiene donaciones de las operaciones kilo y de excedentes de fábrica.

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