Cuando lo previsible puede ser bueno

"Escenapache" estrenó su "Historia del rock and roll" con altas dosis de humor y buena música

07.05.2016 | 05:57
El grupo, en una de sus actuaciones.

A veces lo previsible es bueno. Cuando uno asiste al estreno de un musical protagonizado por Alberto Fernández y acompañado por Javi Méndez y Álvaro Bárcena -Ludovico-, que se titula "Historia del rock and roll" y encima lo dirige Marga Llano, que además es la autora del texto junto con el protagonista y actúa en alguna escena, lo que se espera encontrar es buena música y muchas risas. El escaso público que asistió ayer al estreno de la obra en el auditorio de la Pola se encontró con eso: buena música y muchas risas. Era lo previsto y fue lo que ocurrió. Acabó la representación, sonó el último bis y todo el mundo se fue del teatro con una sonrisa en los labios y la sensación de haber invertido extraordinariamente bien el precio de la entrada y la hora y media larga que duró el montaje.

"Somos pocos, pero ta bien, porque ta lloviendo y así volvemos toos nel mismu coche". Con estas palabras reaccionaba a última hora Alberto Fernández tras invadir micrófono en mano el patio de butacas del auditorio. La obra contaba, en clave paródica y apoyada por audiovisuales, la historia de "Los Cosmopaletas", una banda asturiana que tras un campanazo local recala en Madrid, donde termina viviendo de tocar las canciones de los anuncios, y salta hasta México antes de disolverse.

Esa "mezcla de concierto, teatro y charraneo", tal como la definió Alberto Fernández, ofreció un amplísimo repertorio de canciones muy conocidas, sobre todo de los años ochenta, no sólo de grupos de entonces sino también de numerosos anuncios de la tele.

El actor defendió bien las canciones, a pesar de que algunas eran difíciles de cantar.

La virtud del concierto narrado o el relato musicado -donde, además de grupos y canciones de aquellos años aparecen menciones reverentes a la Santina y semidioses del imaginario astur como Quini y Tino Casal- es que las canciones y las historias se enlazan y funcionan una tras otra a pesar de que, a priori, parecerían no casar muy bien.

Baste el ejemplo del último tramo de lo que -ahora sí- se convirtió en un concierto, donde sonaron sin solución de continuidad "Who will save rock and roll", de "The Dictators"; el anuncio de las muñecas de Famosa y "Por el interés te quiero Andrés", de "Los Nikis". Esta última, con coros del público. ¿Escaso? Sí, pero satisfecho. Eso se perdieron los que no estaban.

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