03 de septiembre de 2016
03.09.2016

La nueva guardia de la Salud de Hevia

Pablo Fernández encabeza a un grupo de jóvenes veinteañeros que han asumido la organización de las fiestas locales para evitar su desaparición

03.09.2016 | 03:51
Por la izquierda, Carmen Fuente, Carmen Blanco, María Valles, David Mejuto y Pablo Fernández, en el prau de la fiesta de Hevia.

El relevo generacional es siempre un asunto complejo en las sociedades de festejos. No son pocas las fiestas que, ante la ausencia de alguien que se haga cargo de su organización, dejan de celebrarse uno o varios años. En Hevia, no obstante, se ha sorteado este peligro después de que un grupo de jóvenes, encabezado por Pablo Fernández, haya asumido la organización.

"La anterior comisión llevaba mucho tiempo trabajando por las fiestas y ya pedían un relevo. En ese momento pensamos que si no lo cogíamos los jóvenes nadie lo haría", explica Fernández. Así, un grupo de 12 jóvenes del pueblo, todos entre los 18 y los 29 años de edad, dieron un paso adelante y comenzaron meses atrás a planificar las fiestas. Ellos son la nueva guardia de la Salud de Hevia.

Las celebraciones comenzaron en la tarde de ayer, con el chupinazo y un concurso de tortillas, aunque será hoy cuando cojan velocidad con la ya tradicional comida popular de Hevia y una verbena amenizada por "Pasito Show" y "Sonora Real". Para estas primeras fiestas, la comisión ha optado por mantener una estructura similar a la de ediciones anteriores, con la idea de ir cogiendo experiencia y, poco a poco, introducir nuevas actividades con las que ir renovando también el programa de festejos.

"Ya es bastante complicado organizar unas fiestas como para encima complicar más las cosas con experimentos raros", afirma David Mejuto, otro de los miembros de la comisión. Lo que sí hará la nueva guardia es asumir la gestión de la barra del prau, con precios populares, con el objetivo de recaudar fondos suficientes para financiar la fiesta sin apuros. Algo para lo que también esperan la colaboración de la gente, para que no lleve bebida de fuera y que no se acuda al temible botellón, que se ha convertido en el auténtico azote de las fiestas de prau.

"No tenemos muchas fuentes de ingresos, apenas la lotería de Navidad, por lo que dependemos mucho del dinero de la barra. Hay otras fiestas en las que se contrata, pero en Hevia lo hará la comisión", sentencia Pablo Fernández. Pese al sacrificio que esto supone, sobre todo en un contexto de fiestas locales, los miembros de la comisión tienen claro su compromiso y su objetivo: "Estamos aquí para trabajar por las fiestas", afirman.

Las fiestas de Hevia continuarán mañana con la misa solemne en honor a la Virgen de la Salud y la subasta del ramu. El lunes, la jira campestre y una última verbena, con "Assia" y "Cañón", cerrarán las celebraciones.

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