11 de septiembre de 2016
11.09.2016
Lne.es »

Congostinas quiere sus reliquias

El pueblo de Lena reclama alguno de los restos de Jenaro Fueyo, el primer sacerdote asesinado en la Guerra Civil y uno de los cuatro beatos de Nembra

11.09.2016 | 13:39
Por la izquierda, Juan Manuel Cachero, Vicente Pérez, Amparín Alonso y Enedina García, en el interior de la iglesia de Congostinas, en Lena.

Los vecinos de Congostinas, en Lena, ruegan por su beato. El sacerdote Jenaro Fueyo nació en la localidad de Linares -en la parroquia de Congostinas- en el año 1864. El día 8 de octubre será beatificado junto a los mineros Segundo Alonso e Isidro Fernández, y el joven Antonio González. A los cuatro los mataron en la iglesia de Nembra, durante la Guerra Civil, y la parroquia allerana prepara ya un lugar para adorar sus restos. Pero hay un problema: los vecinos de la localidad lenense quieren quedarse con alguna reliquia de Fueyo porque, dicen, "uno es del lugar en el que nace, no de donde muere".

Enedina García y Amparín Alonso son nietas de una hermana de Fueyo. Las dos recuerdan las historias de su abuela sobre el hermano que perdió: "Ella le iba a llevar comida, le ayudaba en casa", explican. Jenaro Fueyo fue ordenado sacerdote en el año 1887 y ofició su primera misa en la iglesia de Congostinas. Es un pequeño templo, dedicado a la Virgen del Rosario, con un llamativo retablo. La pieza viajó desde Oviedo por orden de Jenaro Castañón Díaz, un tío de Fueyo que era canónigo en Covadonga. De él heredó la vocación religiosa y una fe, recuerdan sus sobrinas nietas, que lo mantuvo siempre al servicio de la comunidad: "Vivía por y para la Iglesia", señalan.

Los datos que tienen sobre los beatos aparecen en el libro "Los Mártires de Nembra" (Ángel Garralda García, 1995). Se trata de un trabajo que recoge, entre una extensa documentación, algunos testimonios e imágenes cedidas por la madre de Amparín Alonso. La mujer falleció hace once años. Jenaro Fueyo estuvo en la parroquia de Congostinas entre 1892 y 1899, según sus familiares. Luego fue destinado a Nembra donde, junto a Segundo Alonso, Isidro Fernández y Antonio González, era miembro de la Adoración Nocturna: una reunión que permitía dedicar una noche al mes a la oración.

Fueyo es el primer religioso asesinado durante la Guerra Civil que la Iglesia beatifica. Segundo Alonso e Isidro Fernández, además de su amplia labor para promulgar la fe entre la comunidad, trabajaban para la Hullera Española (empresa del Marqués de Comillas). Antonio González era estudiante de Magisterio. A los cuatro los apresaron en la iglesia de la localidad y los torturaron, según testimonios de la época. A González le dieron una oportunidad: "Le dijeron que sobreviviría si escupía y blasfemaba sobre la piedra ara", afirman los vecinos de Nembra. Se negó y, al igual que al religioso y a los mineros, le degollaron. Su cuerpo nunca apareció.

Los restos de los otros tres beatos reposan en sendas sepulturas en la iglesia de Nembra. En unas semanas, antes de la beatificación, se exhumarán los cuerpos para guardarlos en arcas para su adoración. Y ahí está el punto de desencuentro entre Congostinas y Nembra. Juan Manuel Cachero, presidente de la asociación de vecinos del pueblo lenense, afirma que "aquí se bautizó, aquí recibió la primera comunión y aquí dijo su primera misa Jenaro. Tenemos derecho a guardar alguna reliquia". Las familiares del religioso aseguran que "él quería volver a Congostinas, lo decía siempre. Lo estaba intentando pero no le dio tiempo a volver, lo mataron antes".

Les queda la pena de que el recuerdo de su abuela siempre volviera al mismo momento: la muerte de su hermano. La madre de Enedina García le pidió, antes de su muerte, que no dejara de luchar por la beatificación del sacerdote: "Me dijo que quedaba encargada de eso, que era lo único que me pedía", explica con pena. En todo el proceso, abierto hace ya más de veinte años, las acompañó Vicente Pérez, marido de Amparín Alonso: "Para toda la familia es una alegría muy grande, estamos muy contentos", asegura.

La beatificación de los beatos será una realidad el día 8 de octubre. El oficio está previsto para las once de la mañana, en la Catedral de Oviedo. Oficiará la misa Angelo Amato, de la Congregación para las Causas de los Santos. También estarán los obispos de las archidiócesis de Santander, Astorga, León y Oviedo. Familiares y vecinos de Fueyo acudirán al esperado encuentro, pero quieren rendirle homenaje en su tierra natal. Es por eso que están preparando otro oficio religioso para el día 23 de octubre, al que han convocado a responsables de la Iglesia y representantes políticos. "Queremos hacer algo significativo, porque aquí está su hogar", señala Juan Manuel Cachero.

Y no es una metáfora. En Linares, en la orilla de un camino, se conserva intacta la casa donde nació Fueyo. Una vivienda de piedra, robusta, en la que vivió el beato hasta que su fe le llevó al concejo de Aller. El siguiente paso en la canonización del religioso es santificarlo, un objetivo que sus familiares aún no se plantean. Se quedan con el cariño que aún recibe su tío abuelo: "Más santo que es para sus vecinos, ya no podrá ser".

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