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Representante de Symmachiarii

Toca aprender y seguir con más fuerza

Sobre la falta de autoridad y contundencia en el Real Oviedo para reconducir y enderezar el rumbo de la plantilla y ponerla en su sitio

31.05.2016 | 03:33
Aficionados de Symmachiarii, en La Romareda.

Hace varias semanas cuando nuestro entrenador Sergio Egea fue "obligado" a irse tomamos la firme decisión de no olvidar lo pasado, de que con su mención al final de cada partido recordaríamos que el club o la institución está por encima de todo, en especial de los caprichos de jugadores, directores deportivos u otros estamentos del club.

A su vez, también tomamos la firme decisión de que seguiríamos apoyando y animando a nuestro club, como no podía ser de otra manera, hasta que se agotaran las últimas opciones de ascenso posibles. Esta ha sido nuestra premisa a lo largo de las últimas semanas en las cuales hemos ido observando el rumbo que tomaban los acontecimientos tanto en el ámbito deportivo como extradeportivo del Real Oviedo hasta el día de ayer donde ya se agotaron las "finales" y los remos quedaron desgastados.

Desde la salida de Egea creemos que se han gestionado de manera errática muchos aspectos del club, comenzando por la comunicación del mismo, despedida del técnico, tratamiento hacia los jugadores, decisiones deportivas y de autoridad que han dinamitado no solo la temporada si no lo que para nosotros es más grave: la unidad y la confianza en la que hasta entonces considerábamos nuestra plantilla. Hemos observado como uno de los ídolos de nuestra afición, el jugador emblema de nuestro regreso al fútbol profesional era defenestrado al banquillo por razones extradeportivas, sin menospreciar ni un ápice la labor de Rubén Miño al cual no se le puede reprochar lo más mínimo su labor durante la época que ha defendido la puerta azul.

Pero desde Symmachiarii no podemos dejar de lamentar que símbolos de nuestro club, defensores de nuestro escudo como nosotros, sean "maltratados" por motivos que se alejan mucho de su rendimiento deportivo, con acciones como la que acabamos de mencionar o con la retirada del brazalete de capitán que por derecho posee. Quizás deberíamos haber mostrado un mayor respaldo a una leyenda que bajó de Primera a Segunda B para sacarnos del barro. Desde luego, nuestro capitán siempre contará con el eterno agradecimiento de nuestro grupo y nuestra más sincera admiración.

Desde aquel fatídico lunes que abrió la grieta en nuestro club hemos visto como nuestras estrellas anteponían sus "razones" personales, sus caprichos de "celebrities" al interés general, prefiriendo romper todo lo construido durante un año y medio para que sus intereses prevalecieran por encima de los del club. Ellos son y serán uno de los principales culpables de que esta temporada acabase sin opciones de ascenso, pero sobre todo con un enfrentamiento dentro de nuestro club.

Pero no solo ellos son los culpables, pues el poder de un jugador llega hasta que se encuentra un poder superior, y en este caso es donde nos hemos encontrado la mayor decepción: un club que no ha sabido o no ha querido poner en su sitio a las "figuras", un club que no ha sabido reconducir la situación, transmitir calma, y no ha sabido evitar que muchos jugadores causaran semanalmente "revuelos" externos en la época más delicada del año. Ha faltado autoridad y contundencia en nuestro club para reconducir y enderezar el rumbo de la plantilla y ponerles en su sitio. Por desgracia la temporada ha terminado antes de tiempo, y con lo más preocupante, con una "desunión" de gran parte de los oviedistas con varios sectores del club, deportivos y administrativos.

Por nuestra parte, Symmachiarii seguirá, al igual que esta y otras temporadas, animando, mostrando nuestro apoyo al proyecto del Grupo Carso y defendiendo nuestro modelo de Real Oviedo, donde creemos que debe existir una proyección más real de poder, donde no se puede repetir situaciones como las que han llevado a la no consecución del objetivo de esta temporada. Debe existir una figura que mande y ponga en su sitio a la plantilla, una estructura deportiva dotada de medios con una clara cadena de mando para evitar que los jugadores se salten a su entrenador con el "apoyo" del director deportivo de turno. Una estructura donde se recuperen los símbolos que levanta el ánimo a la grada y provocan la identificación del aficionado con nuestra plantilla, una plantilla con una mayor presencia de gente que sientan de verdad como suya nuestra lucha, de la casa y de fuera, pero que entiendan de donde viene el Real Oviedo, lo que hemos sufrido a lo largo de los años y de lo que somos capaces, una estructura mucho más abierta y empática con el aficionado en todos los niveles del club, más dotado del sentimiento de pertenencia al éste y la responsabilidad hacia él, que en todo momento representan el escudo de nuestro equipo y son una digna imagen del Real Oviedo, y por último una estructura administrativa y deportiva que sepa transmitir a la plantilla que de sus gestos nace la unión con la grada o la frialdad de esta.

Hemos perdido una buena oportunidad de volver a la Primera División, y ahora toca reconstruir "casi desde 0" un nuevo proyecto entre todos comandados por el Grupo Carso y donde es fundamental que se entienda que la consecución del objetivo se llega a través de la unidad de todas las partes y recuperar la unión y la implicación con la grada.

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