Fulgor y chasco de la espiral bursátil

La liberalización de los mercados, el crédito abundante y la expectativa de entrada en los índices internacionales alimentaron la especulación

20.09.2015 | 04:40
Fulgor y chasco de la espiral bursátil

La convicción china de que en el futuro ya no podrá confiar su prosperidad sólo a la exportación obligará al país a contar mucho más con la inversión externa. Y esto exige más liberalización económica y menos intervención dirigista del poder político en los mercados.

La gradual liberalización del mercado bursátil, con el que China aspiraba a incorporarse a los principales índices bursátiles internacionales, fue una de las causas de la irrupción, a partir del verano de 2014, de una desorbitada "burbuja" de acciones.

El mercado bursátil tiene distintos segmentos. Uno de ellos distingue entre las "acciones A", de acceso exclusivo para inversores chinos (sobre todo, en los parqués de Shanghái y Shenzhen), y las "acciones H", títulos de empresas chinas cotizadas en el mercado de Hong-Kong y restringidas a inversores extranjeros. Cuando se levantaron estas cortapisas, los mercados de Shanghái y Shenzhen entraron en una espiral alcista fuera de toda lógica: se disociaron de la tendencia de Hong-Kong y protagonizaron una escalada de vértigo pese a la ralentización del PIB y al empeoramiento de las expectativas de las empresas.

La entrada de unos 90 millones de pequeños ahorradores chinos, sin conocimientos bursátiles, y muchos de ellos apalancando la compra de títulos con créditos bancarios, alimentó la vorágine alcista. Para ello fueron determinantes las expectativas de los ahorradores: se suponía que la liberalización atraería a capitales internacionales hacia las "acciones A", lo que dispararía su cotización, por lo que muchos ciudadanos se apresuraron a tomar posiciones anticipadas para beneficiarse de la revalorización, a la que también se esperaba que contribuyera la creencia de que las bolsas de Shanghái y Shenzhen serían admitidas, tras su liberalización, en el índice de referencia internacional MSCI.

El Gobierno favoreció la espiral porque con ella desviaba inversión y crédito bancario hacia la bolsa, lo que le permitía enfriar la "burbuja" inmobiliaria y prevenir su estallido. La expansión bursátil suponía además una vía de financiación alternativa para que las muy endeudadas empresas chinas redujeran sus débitos con la venta de acciones propias. La captación de capitales externos aportaría a su vez financiación a empresas y emprendedores. Y la revalorización bursátil podría generar un "efecto riqueza" entre los inversores, lo que debería estimular el consumo interno que anhela Pekín.

En noviembre de 2014 el banco central chino emprendió una política de recorte de tipos de interés y de reducción de los coeficientes obligatorios de la banca con el fin de impulsar la economía ante los síntomas de inquietante ralentización. Ambas medidas expansivas supusieron más crédito y más barato, lo que favoreció que la ciudadanía se endeudara para comprar títulos, y más cuando el Gobierno permitió nuevas modalidades de compra a crédito. Los préstamos se quintuplicaron hasta los 2 billones de yuanes entre el verano de 2014 y junio pasado, aunque algunas estimaciones hablan de cifras muy superiores a través de la "banca paralela".

Entre el verano de 2014 y el de 2015 los índices se dispararon en vertical, a tasas entre el 150% y el 200% de revalorización anual. El desplome de un tercio de su valor a partir del 12 de junio (y que sólo la intervención política logró detener) se desencadenó cuanto los inversores más avisados decidieron realizar plusvalías, lo que alarmó al resto. Algunos datos internacionales desvelaron que China podía estar creciendo por debajo del 7% que asegura el Gobierno, lo que añadió más nerviosismo. Y el 10 de junio, dos días antes del "pinchazo" de la "burbuja", el gran operador de la información bursátil MSCI descartó la inclusión de los mercados chinos de valores de tipo "A" en su índice MSCI World. Así que el castillo de naipes se derrumbó. El desplome se puso en marcha.

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