05 de septiembre de 2016
05.09.2016

El apagón de la bombilla halógena

Los expertos ven de "sentido común" que Europa deje de fabricar lámparas incandescentes para impulsar la tecnología LED, que supone un ahorro del 80%

05.09.2016 | 02:31
El apagón de la bombilla halógena

Llega el apagón de los halógenos. Europa dejó de fabricar el pasado jueves estas bombillas en virtud de un plan que pretende impulsar la tecnología LED. El cambio, no obstante, será progresivo, puesto que las tiendas tendrán hasta 2018 para vender sus existencias. El futuro estará iluminado por un tipo de alumbrado que supondrá para los hogares españoles un ahorro del 80% en consumo eléctrico, según la Asociación Nacional de Fabricantes de Iluminación. Los expertos asturianos califican de "sentido común" la medida y destacan, además de su eficiencia energética, su duración lumínica. El catedrático de Ingeniería Eléctrica de la Universidad de Oviedo Manuel Rico Secades explica que mientras la esperanza de vida de las lámparas LED es de 60.000 o 100.000 horas, la de las halógenas es de 20.000 o 30.000 horas.

El ahorro económico es evidente. Sin embargo, el presidente de la Unión de Consumidores de Asturias (UCE), Dacio Alonso, señala que el "verdadero ahorro para los consumidores sería que pagasen por la potencia que necesitan". "La mayoría de los asturianos tienen más potencia contratada de la que realmente precisan. Hay que tener en cuenta que un kilovatio de más significa 80 euros de sobrecoste al año. En ningún servicio se paga por lo que no se consume excepto en el sector eléctrico. Podemos decir que este mercado es el más opaco", asegura. Al margen de esta queja, UCE Asturias aplaude la decisión de la Comisión Europea de dejar de producir halógenos: "Los beneficios son indudables. Un LED de 3 vatios aporta la misma cantidad de luz que un halógeno de 50".

Por su parte, los fabricantes de iluminación reclaman a las administraciones controles sobre las bombillas para evitar que los stocks sean "eternos" y recomiendan a los usuarios hacer un cambio progresivo de las lámparas. "La LED es un diodo semiconductor que emite luz de distintas tonalidades y que a diferencia de los halógenos no mueren de 'infarto', sino lentamente. Me refiero con ello a que una bombilla normal se funde, mientras que la LED no. Va perdiendo intensidad poco a poco", expresa Manuel Rico.

El ingeniero en electrónica de computadores y sistemas insiste en que la tecnología del futuro está relacionada con las energías renovables al necesitar "tensiones muy bajas" para su funcionamiento. Rico sostiene asimismo que en los focos LED, al estar formados por puntos, "se puede orientar la iluminación hacia donde se necesite".

Los investigadores buscan ahora un tipo de LED ultravioleta, mejorar todavía más su rendimiento y lanzar nuevos modelos de bombilla. Con respecto al coste, Rico dice que al ser un semiconductor se hacen producciones en masa que dejarán las nuevas bombillas "tiradas de precio".

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