Polémica en Cangas del Narcea
 

Los vendedores ambulantes rechazan trasladar el mercado a los domingos

«Cambiarlo de día sería un desastre, dejaría de celebrarse», advierte Amancio López, vicepresidente del colectivo

27.03.2012 | 05:25
Andrés Jiménez, en el mercado del sábado, en Cangas.
Andrés Jiménez, en el mercado del sábado, en Cangas.

Cangas del Narcea,


Pepe RODRÍGUEZ


Los comerciantes ambulantes que conforman el mercadillo de los sábados en Cangas del Narcea han lanzado un mensaje muy claro al alcalde José Luis Fontaniella: si este evento se traslada a los domingos dejará de celebrarse. El motivo es que estos comerciantes tienen, todos ellos, trabajo los domingos en otros puntos de Asturias, y no podrían compaginar el cambio.


De esta manera, son el último colectivo en mostrar su rechazo a una idea municipal que, ya en su día, no gustó a los comerciantes de la villa.


Amancio López es un frutero que lleva ocho años acudiendo los sábados al mercadillo de Cangas. Es, a su vez, Vicepresidente de la Asociación de Vendedores Ambulantes de Asturias «Alba». López es claro: «Cambiar esto al domingo sería un desastre, un fracaso absoluto, una aberración. Se trataría del primer caso en Asturias de un mercadillo que cambia de fecha, no hay precedentes al respecto». El Vicepresidente de «Alba» cuenta que sus clientes le han mostrado un total rechazo a la idea y subraya: «Todos tenemos puesto el domingo en otro sitio, así que si se cambia no va a venir nadie. De todas formas, yo me reuní con el alcalde y me queda la sensación de que es una idea que no va a ir para adelante, porque todo el mundo se ha mostrado muy en contra».


Tomás Jiménez lleva acudiendo a Cangas con su puesto unos 15 años. Ya estaba cuando se celebraba en Los Nogales en vez de en las inmediaciones de la Basílica. «Si lo pasan al domingo sería un horror, se rompe el mercado. Porque el que no va a Grado, va a Gijón, a Mieres o a cualquier otro sitio. Además, aquí el domingo está todo cerrado y no hay nadie: ni vendrían a comprarnos a nosotros ni habría ambiente ni abrirían los comercios... Bueno, una locura sin pies ni cabeza».


Andrés Jiménez, que tiene un puesto de ropa, se une a la conversación y asevera en la misma línea que todos sus compañeros: «Se muere el mercado, así de fácil, si se cambia para el domingo. Este es pequeño, de unos 30 puestos o así, pero tiene su encanto y su utilidad los sábados.».


Todos coinciden en que la idea del alcalde no es viable por motivos logísticos y que la solución no sería buena ni para ellos ni para los comercios de la villa.

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