Noches andaluzas para la Alemania nazi

Productoras españolas y germanas colaboraron durante la Guerra Civil en una serie de películas folclóricas

26.09.2015 | 05:08
Imperio Argentina embelesa a un grupo de soldados en un fotograma de "Carmen, la de Triana".

En el verano de 1937, la Guerra Civil entraba en una fase decisiva. Pese a que el norte estaba a punto de caer en sus manos y tenían Madrid bajo asedio, los insurgentes asimilaban que la contienda duraría más de lo previsto. Con el conflicto profundamente internacionalizado, el bando franquista comenzó a reaccionar en el que quizás era el único campo de batalla en el que los republicanos vencían de manera contundente: el de la propaganda.

Para tomar impulso en este ámbito, los insurgentes centraron su mirada en el cinematógrafo. Pero si en la zona republicana se orquestó un esfuerzo de carácter decididamente estatal, los rebeldes se apoyaron principalmente en empresas privadas para desarrollar una producción de ficción de carácter propagandístico.

Entre las empresas que apoyaron a los insurgentes, de manera más o menos pública, destacan la Compañía Industrial Film Español, S.A. (CIFESA), productora valenciana creada por la familia Casanova; la Ufilms que lideraba Saturnino Ulargui; y Cinematografía Española y Americana, S.A. (CEA), que se había formado en 1932 en torno a un nutrido grupo de intelectuales y empresarios.

De las tres, la más importante en la época era CIFESA, pero con su sede en tierras valencianas, apenas tenía en la zona nacionalista un equipo de filmación: el que rodaba El genio alegre cuando se inició el conflicto. Pese a todo, CIFESA lideró la producción cinematográfica en el bando rebelde, al tiempo que sus propietarios hacían auténticos malabarismos para mantener intactas sus instalaciones en la zona republicana.

En este contexto, no obstante, surgió otra misteriosa compañía, cuyo objetivo final era potenciar los acuerdos de colaboración entre el bando rebelde y la Alemania Nazi: Hispano Film Produktion. Fundada en Berlín a finales de 1936, el origen de la productora no está del todo clara. Aunque sobre el papel fue impulsada por Johann W. Ther, que había sido representante alemán de CIFESA, en colaboración con el ruso Serge Otzoup, y con el beneplácito de Joaquín Reig, que era delegado de propaganda en Alemania de Falange Española y de las Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalista (FE de las JONS), algunos historiadores reseñan el papel central de Norberto Soliño, representante de CIFESA en Cuba, como ideólogo de la empresa.

Sea como fuere, lo cierto es que en un primer momento, la Hispano Film Produktion trató de especializarse en la producción de documentales propagandísticos, que alcanzarían su cénit con España heroica, firmado por el propio Joaquín Reig. Pero a partir del verano de 1937, y aprovechando el fortalecimiento de los acuerdos de colaboración entre nazis y franquistas, la Hispano Film Produktion comenzó a trabajar el cine de ficción, para lo cual se alió con CIFESA y Ufilms, y "reclutó" a los dos directores de más éxito en la España republicana, Florián Rey y Benito Perojo, y a las dos estrellas más populares, Imperio Argentina y Estrellita Castro.

En los meses siguientes, Benito Perojo rodaría un total de tres películas con Estrellita Castro (El barbero de Sevilla, Suspiros de España y Mariquilla Terremoto) y Florián Rey otras dos con Imperio Argentina, que era su musa y esposa: La canción de Aixa y una versión de la novela Carmen, de Prosper Mérimée, que llevaría por título Carmen, la de Triana.

Esta película fue, precisamente, la que iniciaría esa singular sucesión de coproducciones, sin duda la más célebre de todas ellas, debido a las numerosas circunstancias que envolvieron su rodaje. Según relataría el crítico Tristán Yuste en 1944 en la revista Primer Plano, con base en las confesiones del propio Florián Rey, el origen del proyecto se sitúa de hecho en la primavera de 1937.

"En mayo de aquel año", relata Yuste, "estando Florián Rey y su esposa en la tropical Isla de Cuba, recibieron una invitación del Ministerio de Propaganda del Reich para ir a Alemania a realizar una película española. Fue Florián Rey a Berlín y sostuvo con Hitler una entrevista de una hora. Hitler había sido el que mandara llamar al director cinematográfico español, y Hitler fue quien propuso a Florián que hiciera una película basada en la novela de Mérimée, titulada Carmen. Pero Carmen no se podría hacer, porque una casa americana había comprado la música de la ópera de este mismo nombre".

No era, sin embargo, una sentida admiración por el trabajo de Florián Rey lo que les había llevado a él y a su esposa a Alemania, sino la sincera admiración de otro tipo que el jerarca nazi experimentaba por Imperio Argentina. Un interés que incluso desató rumores de un "affaire" entre la folclórica y el dictador, siempre desmentidos por la actriz (que no obstante llegaría a afirmar que Hitler trató de seducirla).

Más allá de estas cuestiones, lo cierto es que el proyecto terminó cristalizando a finales de ese mismo año y el estado nazi puso toda la carne en el asador para darle un impulso notable. Para encauzarlo adecuadamente y promocionar la película en su mercado interno, la productora UFA se sumó al proyecto, que pasó a convertirse en un rodaje de una doble versión: la española y una rodada en alemán, con un reparto del país flanqueando a Imperio Argentina, que llevaría por título Andalusische Nächte (Noches de Andalucía).

Los exteriores se rodaron, a lo largo de seis meses, en Sevilla, Ronda y Dusseldorf. El rodaje en interiores se completó, por su parte, en los estudios UFA-Tempelhof entre enero y marzo de 1938. La película costó cerca de 1.800.000 marcos de la época, y el nutrido anecdotario del rodaje, a medio camino entre la historia y la leyenda, daría pie incluso a una película propia: La niña de tus ojos, dirigida por Fernando Trueba y estrenada en 1998.

La película, en todo caso, fue un éxito en sus dos versiones y apuntaló la colaboración hispano-alemana. Además de disfrutar de una generosa distribución en Alemania (donde incluso se llegó a visionar la versión española) y en toda la zona bajo dominio de los insurgentes, Carmen, la de Triana se distribuyó por toda Sudamérica y se proyectó incluso en Francia.

La experiencia, en todo caso, no duraría más allá del año 1938. La progresiva toma de conciencia de las autoridades franquistas, que rápidamente proscribirían el cine cómico de carácter folclórico que había triunfado durante la República, y el recrudecimiento de la situación social en Alemania, especialmente tras la "noche de los cristales rotos" (9 a 10 de noviembre de 1938) marcaron el final de la aventura alemana para estos cineastas.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine