Viaje al origen industrial y al futuro deseado

Las primeras Jornadas de Patrimonio Cultural muestran la Fábrica de Armas, que el edil Sánchez Ramos (IU) considera la "solución a los problemas endémicos de Oviedo en cultura y desarrollo económico"

23.10.2015 | 11:27
Viaje al origen industrial y al futuro deseado

Fue un viaje en el tiempo y en el espacio fabril de la Fábrica de Armas de La Vega, una visita a los orígenes industriales de Oviedo y de Asturias, y un recorrido por un repertorio de arquitectura industrial de un valor sobresaliente. María Fernanda Fernández Gutiérrez, historiadora del Arte y guía oficial de turismo, mostró ayer durante tres horas a unos 60 privilegiados los pormenores de las llamativas instalaciones de la factoría clausurada traumáticamente hace tres años y que el Ayuntamiento de Oviedo pretende recuperar para el desarrollo de proyectos culturales, de servicios y de innovación tecnológica.

La visita guiada fue el inicio de las primeras Jornadas de Patrimonio Cultural de Oviedo, que bajo el título "El Patrimonio Industrial, ¿un patrimonio oxidado?" han sido organizadas por el Ayuntamiento y se desarrollan desde ayer hasta mañana, sábado, en el Teatro Casino de Trubia. Otra visita a la Fábrica de Gas de Oviedo, programada para hoy, y al patrimonio industrial de Trubia, mañana, serán el complemento de las ponencias y mesas redondas.

Los concejales Ana Taboada (Somos), Roberto Sánchez Ramos, "Rivi, y Cristina Pontón, ambos de IU, acompañaron a buen número de arquitectos y de técnicos del Ayuntamiento en materias de Patrimonio, Cultura y Arquitectura.

La historia de la fabricación de armas en Oviedo se remonta a 1794, a causa "del carbón de piedra, de la madera y del mineral de hierro que había en la región". Por tanto, ese año marca "el origen de la industrialización de Asturias", explicó María Fernanda Fernández. Tras varias décadas de producción dispersa -"los operarios trabajaban en sus propias casas con un modelo gremial"-, en 1854 se busca una ubicación para una nueva factoría y "se piensa en el monasterio de las Benedictinas en La Vega, que salieron de Oviedo durante una epidemia del cólera". Ya en 1859 "se produjo el primer arma en este establecimiento, el fusil de avancarga de pistón monotiro del calibre 58".

La fábrica inicial, basada en el claustro del monasterio "se va extendiendo hacia Santullano". Tras la guerra civil, hacia 1940 se construye la última nave industrial de gran porte, casi a un palmo de Santullano y obra del ingeniero Ildefonso Sánchez del Río.

Del conjunto, María Fernanda Fernández destacó "este espacio de 120.000 metros cuadrados, que es 17 veces el campo de fútbol Carlos Tartiere, con una ciudad fabril perfectamente organizada, con construcciones que van desde el siglo XII hasta el siglo XX, y con una superficie cubierta de unos 50.000 metros cuadrados". En efecto, los elementos arquitectónicos más antiguos del recinto son las dos fachadas románicas de la capilla de Santa Bárbara, fruto y vestigio "de la fundación en el siglo XII de un monasterio por doña Gontrodo Pérez". Esas dos fachadas fueron incorporadas a una capilla historicista "que Luis Menéndez Pidal levanta en 1926". El siguiente vestigio, ya medieval, es el referido claustro del monasterio de las Benedictinas, "del que sólo se conserva la primera planta de un edificio originario que tuvo cuatro alturas". Dicho claustro se fusionó con una techumbre metálica y su papel en la factoría fue "de almacén general de armamento". En este edifico se conserva hoy parte de la maquinaria de la fábrica y también las placas que daban nombre a las calles del recinto, por ejemplo, "General Miguel Lacourt, "Coronel Fernández-Ladreda", o "Comandante Boado y Castro".

Las siguientes citas de la visita guiada fueron los pabellones M-1, taller de cañones antes de 1940, con 6.050 metros cuadrados y techo en dientes de sierra; el M-2, almacén general y taller de reparaciones, de 4.670 metro cuadrados, y el citado de Sánchez del Río, de 5.100 metros cuadrados y una apariencia formidable. Estuvo destinado a la "fabricación mecánica de piezas para cañones y también para el FAO, el Fusil Automático Oviedo, de 1941". Tampoco faltó la visita al edificio de Escuela de Aprendices, un centro que "cambió la formación técnica de los asturianos".

Respecto a todo el conjunto, el edil Roberto Sánchez Ramos, declaró ayer que "con este patrimonio solucionaríamos todos los problemas endémicos de Oviedo en actividades culturales o de desarrollo económico y nuevas tecnologías". En cuanto a la recuperación de la Fábrica, el concejal de Cultura considera que "sería un error iniciar procesos judiciales, porque lo que cabe es una negociación política entre el Gobierno y el municipio, pero ya después de las elecciones generales del 20 de diciembre".

Finalmente, al igual que María Fernanda Fernández, agradeció al Ministerio de Defensa y a su delegación en Asturias los esfuerzos por preservar el conjunto arquitectónico, los bienes muebles (459 piezas de interés histórico como maquinas, colección de armamento y colección de armas a escala, más cuadros, tapices, bustos o relojes), y también el fondo bibliográfico y documental, que ocupó en su traslado 50 palés de carga.

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