Comercial Doncel: San Eloy, el platero que acabó siendo obispo de Noyon

El patrón de los joyeros es, según los expertos, el autor de piezas civiles y religiosas ya desaparecidas

28.11.2015 | 05:02
La abadía de Solignac, fundada por San Eloy.

San Eloy, cuya festividad de celebra el martes, 1 de diciembre, fue venerado como patrón por las corporaciones de plateros de toda Europa desde el inicio de los fenómenos asociativos de la Edad Media. En la actualidad, lo festejan los gremios de plateros, orfebres, joyeros, herreros, metalúrgicos y numismáticos.

Nació en Francia, cerca de Limoges, en el año 588. Comenzó a trabajar como platero en París bajo Clotario II y Dagoberto I (629-639), teniendo además responsabilidades en la administración de las finanzas del Estado. Fundador del monasterio de Solignac y de París, acogió a Santa Godoberta como monja en Noyon. En 641 fue nombrado obispo de Noyon y se le recuerda por haber contribuido a la extinción de creencias propias de la cultura mediterránea a manos del cristianismo, al haber prohibido la veneración de las "Trivias", deidades protectoras de las encrucijadas, que aún eran veneradas por el pueblo, en una tradición que se remontaba a la antigua Grecia con el culto a la diosa Hécate. Falleció en Noyon en 660.

Sin apoyo documental, se le han atribuido numerosas piezas, todas desaparecidas, que se conservaban en sedes de especial relevancia en la historia religiosa o política de Francia; abadía de Saint Denis, catedrales de París y Noyon, San Marcial de Limoges o abadía de Chelles. Los historiadores del arte merovingio ponen especial énfasis en dos de ellas. Por un lado, el cáliz que hizo para la abadía de Chelles, destruido durante la Revolución, pero conocido por un dibujo de 1653. Era de oro, se adornaba con almandinas y piedras preciosas de color azul y verde y medía 26,9 centímetros de altura. Por otra parte realizó también una gran cruz para Saint Denis, que aparece reproducida sobre el cancel de la iglesia abacial en una "Misa de S. Gil" (National Gallery, Londres), pintada a finales del siglo XV por un anónimo maestro franco-flamenco. La cruz, de brazos casi iguales y perfil rectilíneo, era de oro y llevaba piedras engastadas según la técnica del tabicado. Destruida en 1794, un fragmento cuadrado de 10 centímetros de lado que se conserva en el Gabinete de Medallas de París parece ser el único resto subsistente.

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