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El desarrollo de la ruta

De camino hacia Lloredo

09.01.2016 | 04:29
Uno de los tramos de la senda, con el cartel del centenario del tren de La Pereda a La Foz.

El punto de inicio de la senda se encuentra en la localidad de La Pereda. El acceso puede realizarse desde la autovía A-66, la carretera N-630, la autovía Minera y los ferrocarriles de RENFE y FEVE, con estaciones en La Pereda y Ablaña Primeramente debemos advertir que al ser un recorrido prácticamente llano, y con un firme de aglomerado, la ruta es ideal para hacerla por personas de movilidad reducida y en silla de ruedas, o con niños pequeños, ya que cuenta con numerosos lugares donde sentarnos

La Pereda, punto de partida. Iniciamos el recorrido en el pueblo de la Pereda de Mieres, situado en el margen izquierdo del rio Caudal y de la Autopista A 8. Desde la explanada de e entrada al pueblo, seguimos por la carretera que deja a la derecha una casa, e ignorando la que se dirige al túnel que tenemos a la izquierda.

A los pocos metros nos giramos a la izquierda atravesando un túnel, a cuya salida nos encontramos con un área recreativa. Nos dirigimos hacia ella, para a la entrada girar a la izquierda y coger el camino que asciende ligeramente y que se introduce en una zona de castaños, a la derecha vemos las naves de la Thyssen asi como el polígono que las alberga, pero que apenas afean el paisaje. El firme del camino es de aglomerado, pero la hierba lo cubre en gran parte, lo que le confiere un encanto especial.

Poco después nos encontramos con una especie de depósito de piedra a la izquierda. Son los restos de un depósito de toma de agua para las locomotoras y cerca de él vemos la entrada al horno tostadero para la arena silícea que se empleaba para evitar el patinaje de las máquinas, poco después se cruza una pequeña carretera asfaltada.

Más adelante vemos una casa a la izquierda, que tiene un cedro a la entrada del caserío el Costón, estamos a la altura del antiguo taller de Hulleras de Riosa.

Hasta aquí hemos discurrido por lo que antaño fue el enlace de las instalaciones mineras con los ferrocarriles Norte y Vasco Asturiano y la plataforma donde se realizaban las maniobras para sacar el carbón de los cargaderos. Aquí en esta zona existía un tercer carril, que facilitaba el tránsito de trenes con distinto ancho. Después de casi 500 metros nos encontramos con dos caminos uno a cada lado del nuestro, estamos en el Caserío de La Fenosa, en donde podemos ver un hermoso tejo.

Un poco más adelante llegamos al primer túnel de casi 41 metros de largo y el mas corto de todos los que nos encontraremos, y que tiene una inscripción con la fecha de entrada al servicio de la línea férrea. Poco después pasamos por un puente de la Pasera, hecho de piedra piedra labrada en posición oblicua sobre la senda. Esta original forma fue debida por el capricho del propietario cuyos terrenos se expropiaron y que exigió al constructor mantener el mismo trazado del antiguo camino que unía sus fincas. Estamos a la altura del Caserío del Setal.

Mirador de los Averinos. A partir de aquí entramos en una frondosa masa forestal, con abundancia de arces, castaños y robles. Muy pronto llegamos al lugar de los Averinos, precioso mirador sobre el pueblo de LLoreo y donde existe una pequeña mesa y dos bancos, llegando muy pronto a un cruce que por la derecha nos lleva al pueblo de LLoreo.

Seguimos de frente donde nos llama la atención un edificio encima de un muro, que nos resulta muy llamativa, ya que no tiene ninguna ventana, es la antigua estación del ferrocarril. Pasmos por un puente, en donde podemos apreciar a la izquierda, los restos de un antiguo molino.

La senda da una curva pronunciada para rodear el pueblo, pasando por otros dos puentes que dan paso a Les Cuestes y Cima la Villa, de reciente creación, pero que antiguamente eran de hierro y desmontados cuando el ferrocarril dejo de estar en uso. En este mismo punto, y situado al lado del camino vecinal, se encuentra un horno de cal construido por la empresa Hulleras de Riosa en 1918 con la misión de producir la cal necesaria para erigir los muros y edificios del ferrocarril.

La historia del ferrocarril minero. Nada más pasar el último puente la plataforma se ensancha sostenida por un gran muro y, encontrándose enlosada y, viendo al fondo la estación de LLoreo, donde se asienta el Centro de Interpretación del Ferrocarril Minero, la cual se puede ver llamando al 985422185, reservando cita.

La exposición cuenta mediante maquetas y paneles explicativos, refiere lo que fue la historia del coto hullero (que comprendía terrenos de los concejos de Riosa, Morcín y Mieres) y en particular, el funcionamiento de esta línea y los elementos (máquinas, vagones, etc) que permitieron evacuar la producción desde el s. XIX hasta bien avanzado el XX. Junto a ella vemos un hermoso hórreo, donde tiene su sede la Asociación de Vecinos, asi como diversos juegos para niños.

Continuamos por la senda, que a partir de este punto cuenta con una valla de madera, que nos acompañara hasta el final de la misma.

En lafuente de la Xana. Poco después nos encontramos a la izquierda con la fuente de Funtilixan o Fuente de la Xana, donde podemos ver como el agua mana en una cavidad totalmente cubierta por musgos y líquenes pegado a una pequeña toba calcárea.

Y en cuyo interior se ha colocado una imagen de la Virgen de Covadonga. Las tobas son rocas calizas muy porosas, formadas por la precipitación de las aguas de lluvia que están poco mineralizada y tienen poca cantidad de C02. Cuando las aguas atraviesan la roca caliza se cargan de CO2 y disuelven las rocas calizas. Al salir a la superficie el agua pierde el anhídrido carbonico y precipitan el carbonato cálcico que se deposita en forma de corteza sobre los vegetales presentes en la fuente, manantial o río. Son principalmente los musgos, tallos o cualquier otro vegetal que sirven de apoyo.

La superposición de esas capas forma la roca llamada toba. Cuando el apoyo vegetal muere y desaparece, deja el sitio que antes ocupaba vacío y queda sobre la roca el negativo de ese vegetal que es el responsable de la porosidad de aspecto cavernoso de la toba.

Esta fuente antaño fue utilizada por los vecinos para la limpieza del "mondongo" del cerdo durante la matanza del mismo. Casi al lado nos encontramos con una mesa con bancos y un panel sobre la vida alrededor del tren, pero que los desaprensivos han pintarrajeado. Desde esta zona tenemos una bonita vista del pueblo de Baiña al otro lado del valle, donde destaca un palomar, que en otros tiempos fue un torreón del siglo XVI. Pasamos junto a una antigua cantera de caliza griotte, que proporciono la piedra para la construcción de los muros y edificios del ferrocarril, llegando junto al segundo túnel de la ruta. Este túnel, perforado en roca, sin revestir se encuentra iluminado y a la salida nos encontramos en la aldea de Vega de San Pedro.

Nada más salir del túnel nos encontramos con un cruce, que por la derecha nos lleva a las casas y por la izquierda transita el Pr As 36 que se dirige a la Llosa Alfonso. Nosotros continuamos por el sendero desde donde tenemos una bonita vista del palomar de Baiña.

Poco después nos encontramos con el tercer túnel, en medio de una impresionante pared vertical, tallado en la roca y que se encuentra sin iluminación, por lo que es aconsejable llevar una pequeña linterna para salvar los 174 metros del mismo y, que en su entrada tiene un pequeño entibado minero que alberga a una virgen.

A la salida el paisaje cambia totalmente, pasando de una zona arbolada a una desarbolada, pero que nos transmite la sensación de estar en pleno monte, alejado de cualquier actividad humana. Estamos en el Valle de Fechura, donde nos encontramos una mesa con bancos y una fuente.

Lo primero que nos llama la atención es un pequeño rodetes de hayas a la izquierda del camino, donde destaca la más cercana. Es la llamada faya tomal´agua, situada en la Faldona, y debe su nombre por situarse en las inmediaciones de un desaparecido depósito de agua donde las locomotoras de Minas de Riosa tomaban agua para sus calderas, a la izquierda vemos los impresionantes crestones de roca caliza que albergan numerosas cuevas y abrigos que sirven de guarida para los animales.

Senda a la Vega de San Pedro. A la salida del túnel tenemos los restos de unos cobertizos para guardar el ganado, desde donde sale una senda que nos lleva a la Vega de San Pedro.

La senda discurre por encima de la carretera nacional, donde vemos los voladizos a la salida de los túneles, para proteger a los vehículos de las piedras que pudieran caer. El Caudal va encajonado entre la carretera y la vía. Llegamos al túnel nº 4 donde hay una escuela de escalada, equipada con 19 vías . Nada más atravesar el túnel entramos en la zona.

A la salida del túnel vemos muy cerca el 5º túnel llamado de Peñamiel, que es el más largo de todo el ferrocarril, pero que actualmente se encuentra tapiado, por la explotación de una cantera y, que divide los concejos de Mieres y Morcin y punto final del recorrido, el regreso lo hacemos por el mismo camino.

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