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Los republicanos, detrás de un seto

Los manifestantes de la Escandalera, alrededor de trescientos, critican que las autoridades cada año ocultan más la protesta

24.10.2015 | 04:24
Los republicanos, detrás de un seto
Los republicanos, detrás de un seto
Protestas durante la ceremonia de los Premios Princesa de Asturias 2015
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Los republicanos, detrás de un seto
Los manifestantes, en la parte de la plaza de la Escandalera más alejada del Campoamor, con pancartas y banderas republicanas durante la protesta contra los Premios. fernando rodríguez

La República, en Oviedo, acecha detrás de un seto. Los alrededor de trescientos manifestantes (según la Policía Local) que ayer acudieron a su cita anual en la Escandalera para clamar contra la Monarquía y el boato de los Premios "Princesa de Asturias" cada año lo tienen un poco más difícil para hacerse ver. El último escollo con el que se han encontrado es una hilera de frondosos setos. Los mismos arbustos que separan la plaza del griterío republicano de la calle Argüelles y el teatro Campoamor, donde discurre la ceremonia de entrega de los galardones, en presencia de los Reyes de España. Los manifestantes se quejaban ayer de que alguien se había ocupado de abonar y regar a conciencia durante el último año los vetustos matojos, que estaban muy crecidos y no se veía "una mierda" (manifestante dixit).

Y claro, entre el seto, las bandas de folclore regional, el cordón policial y la considerable distancia, desde la zona noble básicamente sólo se les oye. Pero si alguno de los invitados tenía un interés especial en ver la manifestación, elevando la vista al cielo desde el Campoamor podía hacerse cargo de una enorme pancarta sostenida con globos rojos, amarillos y morados con un mensaje corto, pero contundente: "Fartones". No obstante, sabedores de que el sonido es su mejor arma, los manifestantes se entregaron a los pitidos y al griterío.

Las consignas republicanas empezaron a escucharse este año un poco antes de los premios, en la plaza del Ayuntamiento. Hasta allí habían llegado un día antes los compañeros de las marchas de la dignidad, que acamparon dentro y fuera del Consistorio. El plan era avanzar en columna por la plaza del Riego y la calle San Francisco hasta la Escandelera. A esas horas andaban por la plaza, con intención de sumarse a la "manifa", caras visibles de Izquierda Unida. Estaba el teniente alcalde de Oviedo, Roberto Sánchez Ramos, apurando un café con Eugenio Martínez Enríquez, embajador de Cuba en España, que viajó a Oviedo para arropar a Leonardo Padura, Premio Princesa de Asturias de las Letras. Se les unió el coordinador general de IU en Asturias, Manuel González Orviz. La coalición también estaba representada en la protesta por los concejales ovetenses Iván Álvarez y Cristina Pontón y el coordinador de IU en Oviedo, Alejandro Suárez.

El puestín de "merchandising" republicano apostado en los arcos del Consistorio vendió sus últimas banderas (a ocho euros con rebaja de camarada) antes de trasladar el chiringuito a los pies de la "gorda" de Botero, que es donde se iba a cocer lo "gordo". La llegada del frente republicano fue recibido al grito de "No hay dos sin tres, República otra vez". En la Escandalera esperaban trabajadores de empresas en crisis, como los despedidos de la Fábrica de Armas de Trubia, las subcontratas de Hunosa o Modultec, entre otros. Desde la primera línea del frente republicano, todo lo que el seto permitía atisbar, era a los "francotiradores" -así llamaban los manifestantes a uno de los Grupos Operativos Especiales de la Policía Nacional- apostados en el tejado del teatro Campoamor. "¡Gastos policiales para escuelas y hospitales!", les gritaron. Aparecieron los gaiteros y no corrieron mejor suerte. Bufones y vendidos, les llamaron. Y muy a lo lejos, doblando la calle Uría, los primeros invitados. Lo más guapo que les gritaron fue feos. Aunque en realidad no se veía nada de nada. No reconocieron a muchos, más allá de los rostros políticos más familiares, como el del exalcalde de Oviedo, Agustín Iglesias Caunedo (PP). "¡Regaste bien el seto, ca...!", le reprocharon. Un solitario Isidro Fernández Rozada, que fue presidente del PP en Asturias, pasó desapercibido a un par de metros de los manifestantes. Nadie se inmutó.

A las seis de la tarde, cuando los de IU se creían solos en la plaza, aparecieron los de Podemos, que habían mantenido la incertidumbre hasta el final. Ana Taboada, vicealcaldesa de Oviedo por Somos -la marca local podemita- explicó que hasta el último momento no sabía si podía ir o no por temas de conciliación familiar. "Yo siempre dije que iba a estar en el lado que estuve siempre y aquí estoy", explicó Taboada, a la vez que mostró su respeto "por los manifestantes del Reconquista y por los premiados". También incidió en la necesidad de "fiscalizar" el dinero público. La vicealcaldesa no estaba sola. La acompañaron los concejales de Somos en Oviedo Rubén Rosón y Fernando Villacampa. Del Podemosregional se pasaron por la Escandalera el secretario general de la formación, Daniel Ripa y el también diputado Andrés Ron. La llegada de la columna de Podemos coincidió, más o menos, con la de Sus Majestades Felipe y Letizia al teatro. Los manifestantes se dieron cuenta por la estela de los coches oficiales a toda velocidad, porque los setos seguían sin dejar ver el bosque monárquico desde la trinchera republicana.

La multitud empezó a disolverse y Roberto Sánchez Ramos, "Rivi" antes de que desmontasen el puesto de "merchandising" corrió a comprar un pin con la bandera republicana para su amigo Rodolfo Rodríguez, pensionista de Quirós, que cobra exactamente 601 euros y va todos los años a la protesta con su mujer, Agripina, que no anda bien de salud y esta vez tuvo que excusarse. "Yo estoy cojo, pero hacía falta un paso de honradez", prosiguió, antes de ponerse a charlar con el concejal de alta política: "Dicen que va a ganar Rajoy, pero no saben lo que dicen, 'Rivi'...".

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