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Alarma en los colegios asturianos por el desplome de niños en 3 años: “Cada curso vamos a peor”

Casi ningún centro consigue llenar las plazas ofertadas de primero de Infantil para el próximo curso | “Están en juego muchos puestos de trabajo”, avisan los directores, que piden reducir ratios y fomentar “decididamente” la natalidad

Escolares asturianos, en su último día de clase. | Valentina Ciuca

“Cada curso vamos a peor; el futuro en las aulas de Infantil pinta muy mal”. Es el lamento de los directores de colegios asturianos por la crisis de natalidad en pleno proceso de formalización de matrículas. Casi ningún centro de la región ha conseguido llenar el número de plazas ofertado para 3 años: muchos se mantienen en las cifras del curso pasado y otros muchos han menguado e, incluso, perderán unidades. El año pasado se cerraron 43 en todo Infantil y Primaria, al registrarse una caída de 2.237 alumnos. Para septiembre se espera un desplome aún mayor.

En los colegios hay “máxima preocupación”. No solo por el hoy, sino también por el mañana, a la vista de que los nacimientos van a menos en el Principado. “Nos jugamos el trabajo de muchas personas”, advierten los equipos directivos, que piden apostar “decididamente” por las políticas de aumento de población y convertir la crisis demográfica en una “oportunidad” reduciendo ratios. “No es cuestión de seguir haciendo lo mismo con menor número de alumnos; hay que dar una atención más personalizada”, defienden.

El colegio Corazón de María (Codema) es el mayor centro educativo de Gijón con 100 plazas para primero de Infantil. Sin embargo, “en esta ocasión no hemos cubierto; estamos en 80”, admite su director, Simón Cortina, a su vez presidente de la patronal Escuelas Católicas. “Sabíamos que resultaría muy complicado llegar a cubrir todas las plazas. Ya el curso pasado nos sorprendimos cuando llegamos justo a las 100 solicitudes. No hay más que observar la evolución de los datos de natalidad en Gijón en particular y en Asturias en general para darse cuenta de ello. Este año, en Gijón hay un 25% de niños menos a escolarizar en 3 años que en 2012”, reflexiona. Esto contrasta con lo que ocurría años atrás en los que el Codema siempre tuvo exceso de matriculados y tenía que recurrir a la baremación.

Pese a todo, Cortina confía en que “este descenso continuo de la natalidad llegue un momento en que se detenga”. Pero para ello hace falta actuar. “¿Dónde nacen niños? Donde se genera riqueza y hay oportunidades de vida para las personas en edades de tenerlos. Me preocupa la situación actual de Asturias y su futuro más allá de lo que tiene que ver con la educación”, afirma Simón Cortina. A lo que añade: “Las administraciones públicas deberían implementar medidas que fomenten la natalidad y favorezcan la crianza de los niños. Hay que apostar decididamente por la promoción del incremento de la población y consiguientemente por revertir el descenso de la natalidad”. Entrando en el ámbito educativo, el responsable del Codema considera que habría que “valorar la reducción del número de alumnos por aula”, que actualmente en Infantil está en 23. “Se podría hacer de esta crisis una oportunidad para mejorar la calidad del sistema educativo asturiano en la línea que plantea la LOMLOE, facilitando la personalización de los aprendizajes, una mejor atención del alumnado vulnerable, una apuesta por el enfoque inclusivo, un avance en la codocencia, la consolidación del trabajo por ámbitos...”, razona.

"Personalizar la educación" para hacer de la crisis una oportunidad, otra reclamación de los profesores

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Miguel Marcos, director del colegio Montedeva de Gijón, es de la misma opinión: “Reducir ratios es una medida sencilla y que además no implica ningún gasto. En vez de cerrar aulas, tendríamos más profesores y podríamos ofrecer una educación más personalizada”. En su centro han llegado este año al mínimo de matrículas para no tener que perder unidades en primero de Infantil: 54 para las 75 plazas que ofertaban. “Esto ha ido a peor. Hasta el año pasado éramos el centro que más solicitudes teníamos de exceso. Y eso que estamos en la zona de mayor crecimiento de Gijón (Viesques). Alrededor nuestro están construyendo un montón de edificios y vive gente joven. Sin embargo, cada año bajan los niños”, lamenta.

Yolanda López Fueyo, al frente del céntrico colegio Gaspar Melchor de Jovellanos, en Gijón, considera casi un éxito haber cubierto para el próximo curso 56 de 69 plazas. “Estamos muy contentas teniendo en cuenta lo que hay y lo que tenemos al rededor”, comenta. Fueyo subraya que la bajada de natalidad “no es solo un problema para los colegios, sino para toda la sociedad”. Desde la Consejería de Educación, expresa, “se podría empezar por bajar ratios y tener más profesorado de apoyo”. “Ya que vamos a tener menos niños, yo creo que es el momento de apoyar mucho más a los que tenemos, de hacer proyectos, de ayudar al alumnado para que llegue a un mínimo de nivel competencial... A partir de ahora no se tratará de destinar muchos recursos a asumir muchísimos niños, sino a que los que tenemos estén en la mejores condiciones posibles”, indica.

El colegio público Los Pericones de Gijón mantiene los números, tras perder el curso pasado una unidad. “Tenemos 20 matrículas para 3 años y el pasado año fueron 18”, comenta su directora, María Rodríguez. Eso sí, el centro llegó a ser de línea tres. Rodríguez se muestra especialmente preocupada por el tirón que ejercen los colegios concertados. “Nos preocupa que no reduzcan unidades. Si hay menos niños, lo justo sería que nos los repartamos entre todos, públicos y concertados”, señala. En Gijón, según alertó ayer mismo el PP, se quedarán con una unidad menos en el ciclo de 3 a 6 años los colegios Begoña y Laviada, dos de los grandes centros públicos del concejo.

El colegio de La Corredoria de Oviedo también sufrirá el recorte de un aula a partir de septiembre. “La crisis de natalidad debería preocuparle a la sociedad entera. Hacen falta políticas de natalidad y animar a la gente joven a que se quede en Asturias, pero para eso hace falta trabajo”, apunta la directora, Beatriz Fernández. El centro ha recibido 40 solicitudes para 46 plazas frente a las “casi 60” que consiguió el pasado curso. En el colegio público Veneranda Manzano de Oviedo tampoco han conseguido cubrir todas las vacantes. Se quedan en 21 de 23. “Nos han quitado una unidad. Nos preocupa mucho la crisis demográfica”, cuenta la responsable del centro, Noelia Granda, que aboga por reducir ratios. Da la casualidad, según dice, “de que el centro en total ha aumentado en matrícula, sin embargo, no en 3 años”. Es decir, “incrementamos por arriba, pero no por abajo”. Ahí está el agujero.

En colegio Santa Teresa de Jesús, en Oviedo, han cubierto de momento 44 plazas, pero la dirección cree que llegarán a las 48 “por el interés que hay en familias que se han enterado que no hemos cubierto”, comenta Beatriz Flórez. “Estamos contentos con el resultado, porque los índices de natalidad son muy bajos. Además, somos varios centros en la zona y con características parecidas”, manifiesta. De cara al futuro, Flórez entiende que “la zonificación desaparecerá y habrá que buscar algo que nos distinga del resto”. “No son solo buenas instalaciones, habrá que cambiar metodologías, abrir todavía mas el colegio a las familias, mantener resultados académicos... Nos jugamos el trabajo de muchas personas”, remata.

En el colegio público La Gesta de Oviedo, por su parte, están de celebración. “Lo tenemos todo cubierto. Era lo esperado porque hemos trabajado mucho y bien”, asegura la directora, Elisa Fernández, que ve un futuro “incierto”. “Tenemos que trabajar para la excelencia y la calidad educativa, y eso pasa por no tener una matrícula excesiva sino la justa para desarrollar nuestra labor docente en pos de la educación integral de nuestros alumnos. ¿Medidas? Trabajar , trabajar y trabajar”, asevera.

En Avilés, María Fernández, responsable del colegio público El Quirinal, califica de «preocupante» el descenso de escolares de Infantil. Han llenado 47 de las 69 plazas que ofertaban. Son prácticamente las mismas que el año pasado, aunque confían en mejorar esa cifra antes de septiembre. «Algo tendrán que hacer para frenar esta situación», pide en referencia a los políticos. En el colegio público Maliayo de Villaviciosa tienen 29 alumnos de 3 años cuando el número de plazas es de 46. «Nos mantenemos con respecto al curso pasado; pensábamos que la matrícula iba a ser más catastrófica», reconoce la directora, Verónica García. Aun así, la realidad es que los escolares cada vez van a menos. «Hace cinco años teníamos tres unidades en 3, 4 y 5 años. Ahora son dos aulas en 3 y 4. Mientras la situación económica sea la que es, la cosa estará fastidiada», admite. ¿La solución? «Ayudar a las familias con medidas de conciliación», subraya. Y pone un ejemplo: «El comedor es muy valorado, pero en septiembre y junio no lo tenemos. Los padres llevan tiempo pidiendo que se cubran esos dos meses». Asimismo, García cree que no se apoya económicamente lo suficiente a las familias asturianas.

En el colegio Lugo de Llanera se han matriculado de momento 33 niños, lo que equivale al 72% de las plazas ofertadas, según cuenta su director, Jesús Riesco. «Si bien es cierto que el dato es inferior a los cursos anteriores en los que alcanzábamos los 43 o 44 alumnos, hemos mejorado ligeramente respecto al curso pasado en el que recibimos 30 niños. Puede que no podamos hablar de repunte, pero sí de estabilización. Nos conformábamos con no seguir perdiendo matrícula y, de momento, lo hemos conseguido», expresa.

Ante la crisis de natalidad, Riesco destaca que hay dos soluciones: «Una intrínseca, en la que tenemos que promover una enseñanza de calidad, implicar a las familias y crear cultura de centro. Y otra extrínseca, que ya no depende de nosotros». Se refiere a «fijar población e incentivar la natalidad con propuestas concretas como facilitar puestos de trabajo, ofertar viviendas a precios razonables y con buenos servicios...». «Afortunadamente –agrega el director– Llanera es un lugar atractivo para vivir por la buena ubicación, el paisaje, la calidad de los servicios y la oferta de trabajo que generan los polígonos».

En el colegio Teodoro Cuesta de Mieres están «contentos» con la prematrícula, a pesar de que no han conseguido cubrir plazas. «El colegio está creciendo y tenemos obras que nos ayudarán a fortalecer nuestro proyecto», adelanta el director, Juan Miguel Molinero, que aún no tiene cifras definitivas de nuevos escolares. En colegio San Félix de Candás manejan números similares a los del curso pasado, con 26 alumnos para 44 plazas. Su responsable, Marián Sánchez, prefiere ser optimista y confía en que la situación sea «cíclica». «Siempre fue así. Hubo años de más natalidad y otros de menos. Ahora estamos en un momento de bajada y la tendencia por supuesto que preocupa».

En el colegio Peña Tú de Llanes mantendrán sus dos unidades de 3 años. «Se nota el descenso. Hace seis cursos éramos un centro de línea tres. Es la oportunidad de mejorar ratios y de dar una atención más personalizada», declara Juana Tamés. En el Occidente, en el colegio Padre Galo de Luarca están «contentos» pese a los pocos alumnos matriculados. Son solo 9, pero este curso se graduaron aún menos: 4. «No podemos competir con los centros que tenemos a nuestro alrededor, con más servicios, como el comedor. Cada vez vamos a menos estudiantes y eso repercutirá en los docentes», advierte María F. Alonso.

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