"Hay que mejorar la seguridad", clama el avilesino viudo de una víctima de Lubitz

Luis Agustín Menéndez y sus hijos viajaron a los Alpes, donde se estrelló el avión de Germanwings en el que volaba Pilar Vicente

27.03.2016 | 05:35

Luis Agustín Menéndez Menéndez, de la familia de poetas vinculadas al seudónimo "Lumen", regresó esta semana a Le Vernet, el punto habitado más próximo al lugar donde hace un año colisionó un Airbus 320 en los Alpes franceses al estrellarlo el copiloto, el alemán Andreas Lubitz, provocando la muerte de sus 150 ocupantes. Al avilesino le acompañaron sus dos hijos. Iban a conmemorar el primer aniversario de la tragedia en la que perdió la vida su esposa y madre, María del Pilar Vicente. Aquel fatídico día ella se dirigía a Düsseldorf para reunirse con sus hijos, que estudiaban en aquella ciudad y en la que aún continúan hoy. Ahora, la familia reclama más medidas de seguridad.

"Estuvimos en el acto que se celebró en Barcelona y luego nos trasladamos al lugar del siniestro, y allí estuvimos con el resto de familias. Subimos hasta el lugar donde se produjo el accidente. Ya habíamos estado allí, pero entonces aún había restos. Ahora está todo limpio y sólo hay un símbolo para que se identifique el sitio", relató Luis Agustín Menéndez en conversación telefónica con LA NUEVA ESPAÑA. "En realidad a la zona es imposible llegar, porque es muy escarpada y con un acceso impracticable. Nos llevaron en autobús desde Le Vernet hasta donde acaba la carretera y luego fuimos caminando algo menos de una hora".

"Había mucha gente y las familias españolas y algunas alemanas nos conocemos y estuvimos juntas. Esto es un proceso que tiene que ir pasando y cada uno lo lleva como puede", afirmó el avilesino.

La Asociación de Afectados del Vuelo de Germanwings 9525 instó en Barcelona a evitar que "vuelvan a repetirse accidentes de esta índole mejorando las medidas de seguridad".

Luis Agustín Menéndez rechaza entrar en polémicas, pero sí señaló que "los discursos y los homenajes están muy bien, pero lo que ocurrió ya no tiene marcha atrás. De lo que hay que preocuparse es de establecer protocolos para mejorar la seguridad y que no vuelva a ocurrir lo mismo".

Lubitz, de 27 años, había pasado por hasta 40 consultas médicas por diversos trastornos psíquicos y depresiones, tenía tendencias suicidas y el día en que estrelló el aparato al quedarse solo en la cabina estaba de baja médica, que no comunicó a sus superiores. Las recomendaciones del informe final sobre seguridad del organismo francés encargado de las pesquisas se centraron precisamente en el refuerzo del control médico de los pilotos.

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