23 de mayo de 2012
23.05.2012

Casco abierto pero seguro

23.05.2012 | 02:00
El equipo del casco: Valeriano Álvarez, Marcos Cueto, Francisco Ortega y Fernando Rodríguez, en el campus de Viesques. | marcos león

Los motoristas son el 2% de los conductores en la Unión Europea, pero sufren el 17% de los accidentes mortales. Investigadores del área de proyectos de ingeniería de la Universidad de Oviedo, con sede central en la Escuela de Minas de Oviedo pero con presencia en los tres campus, han patentado un casco especial abierto, de los que se conocen como «tipo jet», que incluye un sistema de protección que se activa automáticamente cuando se produce el accidente. Para muchos usuarios los cascos abiertos en moto son un peligro, pero también generan ventajas, entre ellas, la mejor visibilidad periférica, son más ligeros, más fáciles de transportar y tienen un tamaño más reducido.


En uno de cada tres accidentes el motorista sufre un impacto directo en la zona mandibular. «Queremos evitar esa circunstancia», explica uno de los autores de la investigación, el ingeniero industrial Marcos Cueto, «mediante un dispositivo desplegable a alta velocidad que sólo actúa en caso de colisión. Si amortiguamos el impacto reduciremos drásticamente las probabilidades de lesión».


Todo invento responde a unas preguntas. Y las que se hicieron los investigadores asturianos fueron algunas como éstas: ¿Es necesario que los cascos tengan activados siempre todos los elementos de protección? o ¿se podrían diseñar sistemas activos de protección que sólo aparecieran cuando se necesitan? En el fondo se buscaba para los cascos «tipo jet» un sistema parecido, salvando todas las distancias, al airbag de los coches: seguridad activada de forma muy rápida pero cuando las circunstancias lo pidan. El desarrollo del nuevo concepto de seguridad se patentó a finales de 2010.


En este caso, con la patente de Marcos Cueto, Valeriano Álvarez y Joaquín Villanueva, de la mano del director de área Francisco Ortega, no se termina la investigación ni mucho menos. Ahora hay que valorar y definir el material que se va a utilizar, posiblemente, un compuesto metálico. «Aunque la idea principal es única, en la patente ofrecemos múltiples variaciones de funcionamiento», señala Cueto. Una de esas variables no requiere ni pilas ni baterías, sino que la activación se produciría mediante medios mecánicos. En otras sí se requiere tecnología electrónica.

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