Basta ya de seguir pidiendo mucho hormigón

Los viaductos de Cudillero de la Autovía del Occidente.

Los viaductos de Cudillero de la Autovía del Occidente. / Miki López

Eduardo Lagar

Eduardo Lagar

El profesor de Economía Aplicada José Alba también da por cerrada la etapa de las infraestructuras. “El encauzamiento, ya que no la conclusión total de infraestructuras viarias por tierra, tanto en forma de autopistas como de trazados de alta velocidad, ha de permitir remover una de las trabas físicas que podían considerarse como limitantes o condicionantes del desarrollo”. Hay que dar carpetazo a un capítulo en el que el hormigón provocaba auténticos estremecimientos de gozo entre los asturianos y sus dirigentes políticos. “No sería muy aventurado decir que llegó a producirse cierta obsesión por lograr que la ingeniería removiera obstáculos, tal vez confiriendo demasiada influencia a las construcciones en comparación con desarrollos organizacionales sociales, menos visibles, pero igualmente necesarios”, apunta Alba.

Fernando Rubiera, director de la Cátedra de Innovación de la Universidad, es rotundo: “La nueva Asturias no tiene ninguna deficiencia en infraestructuras. Obsesionarse con ellas en el nivel que estamos es absurdo. Ese discurso, que tenía sentido en los noventa y que ha dominado durante mucho tiempo, perdió su sentido hace mucho. Ya no podemos decir que nos faltan puertos, tenemos uno de los mejores. No podemos decir que nos falte conexión. Ahora, tenemos puertos, tenemos un hospital espectacular, tenemos unas facultades increíbles, palacios de congresos que no usamos... Diría que tenemos abundancia de infraestructuras, no ausencia de infraestructuras”, afirma Rubiera.

Y, como Alba, hace una reflexión sobre la obsesión asturiana por la carretera, el túnel y el viaducto. “En el Reino Unido, en regiones cuya evolución podría ser comparable a Asturias, para nada se han preocupado tanto de las infraestructuras. Se han ocupado más del capital humano y de la transformación del tejido productivo. Las infraestructuras vienen después. Nuestra prioridad ha de ser cuidar mucho ese tejido privado científico naciente y también el público. Eso es lo que nos va a dar la posibilidad de mantener en la región porcentajes mayores de la población formada, de la población joven”.