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La guía secreta de Asturias

La joya de Penadecabras

El pueblo del concejo de El Franco guarda en su bosque tres cascadas, recientemente señalizadas, que forma el río Mazo en su encuentro con el Porcía

LAS CASCADAS DE PENADECABRAS, EN EL FRANCO. ANA PAZ PAREDES

Penadecabras es un pueblín del interior del concejo de El Franco, en el occidente asturiano, en el que la marcha de los más jóvenes se ha hecho sentir. Allí vive Gonzalo Arias Suárez, quien recuerda que en tiempos de bonanza había abiertas quince casas "y ahora sólo quedan la mía y otras tres. Somos once personas en el pueblo y de ellas seis están en mi casa", señala este franquín, un paisano orgulloso de la tierra a la que pertenece y que presume, y con razón, de contar cerca de su pueblo con un espectáculo de la naturaleza. Ese espectáculo lo hace realidad desde siempre el río Mazo, afluente del Porcía, que, camino de Arancedo, por donde también pasa, termina desembocando en uno de los arenales más hermosos de este concejo y que al tiempo lleva su nombre: la playa de Porcía.

A la entrada de este pueblo ya está señalizado el camino que conduce a la joya del lugar. Recientemente se han puesto indicadores que señalan el inicio de la ruta hacia las cascadas que, en mitad del bosque, pronto anuncian el inconfundible sonido de la caída del agua. La ruta no llega al kilómetro desde el punto de salida. Eso sí, a lo largo de la senda no hay más indicaciones, lo que dificulta encontrar el camino correcto hasta ellas. Señalar que hay que atravesar un pequeño puente sobre el río que está a la izquierda. Luego se llega también a un cruce de caminos, bajo un prao, y se sigue por el de la derecha.

"Aquí se puede llegar desde Penadecabras, como también bajando desde Brañamayor, otro pueblo que se encuentra en la parte baja de Penouta, y desde donde también hay camino. No estaría mal que se pudieran unir en el futuro las cascadas con otra visita a las cuevas de Andina, para lo que habría que realizar una pista o camino que uniera ambos lugares para convertirlo en una experiencia única para el turismo", dice Gonzalo Arias.

Para llegar a Penadecabras, según señala Arias, "hay que ir en dirección a Arancedo y Rozadas y, una vez que dejas atrás a la derecha el pueblo de La Braña, continuar un par de kilómetros más hasta la desviación, a la izquierda, que pone Penadecabras. También se puede coger desde la autovía el desvío que pone Rozadas, llegando a El Franco", recuerda. El premio es sin duda este lugar único y estas tres caídas de agua que dejan con la boca abierta al viajero que las ve por primera vez. Un sitio lleno de magia, de belleza, de paz y de sensaciones únicas.

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