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Asturama

Un reloj que marca el tiempo, no la hora

Los arquitectos ovetenses Carmelo y Manuel Álvarez Arango diseñan una "joya mecánica" sin agujas que invita a olvidarse del minutero y "vivir el momento"

Carmelo y Manuel Álvarez Arango, con su reloj.

Carmelo y Manuel Álvarez Arango, con su reloj. MIKI LÓPEZ

Un reloj sin agujas, que marca el fluir del tiempo en un interminable latido, pero no da la hora. Ése es el innovador y curioso diseño de los hermanos ovetenses Carmelo y Manuel Álvarez Arango. Los arquitectos le dan una vuelta de tuerca al concepto tiempo y recuerdan que las manecillas del un reloj en realidad miden distancias. "Pensamos que sin hora no hay tiempo, cuando no es así. Por eso decidimos crear esta joya mecánica, con la que pretendemos que las personas estén más pendientes del acto que ocurre en el momento en vez de en lo numérico", explican. Su obra "atenta contra lo cotidiano" y suscita polémica en el Colegio Oficial de Arquitectos de Asturias, donde está expuesta. "Hay quien puede pensar que estamos locos, pero este reloj es fruto de un profundo análisis en el que comprobamos que la exactitud cronométrica está perdiendo fuerza", razonan. Cada vez importa más el diseño y menos la hora.

La idea de materializar una esfera de reloj sin agujas surgió hace tres años, cuando Manuel Álvarez Arango, de 28 años, realizó su proyecto fin de carrera en Chile. Allí conoció al popular arquitecto Federico Sánchez, quien le transmitió la importancia del tiempo en su profesión. "Empezamos estudiando los primeros relojes y la aparición del cronómetro. Lo diseñó el inglés John Harrison para evitar los naufragios en alta mar. A más exactitud, más seguridad. El error de concepto llegó en tierra firme, donde el reloj se convirtió en agente del orden en todo el mundo", reflexiona. Los hermanos Álvarez Arango citan al escritor Alan Watts en su libro "La sabiduría de la inseguridad": "Un reloj es un instrumento útil para convenir una cita con un amigo o para ayudar a la gente a trabajar juntos, aunque tales cosas ya se hacían antes de que se inventaran los relojes. No es preciso romper los relojes, simplemente hay que tenerlos en su lugar, y están muy desplazados cuando tratamos de adaptar nuevos ritmos biológicos de alimentación, sueño, trabajo y descanso a su rotación circular uniforme. Nuestra esclavitud bajo ese procedimiento mecánico ha ido tan lejos que hay pocas esperanzas de reforma".

Los arquitectos ovetenses al menos lo intentan. Se han cargado las agujas de un reloj con el simple objetivo de que no dé las horas, únicamente luzca en la muñeca. Como una joya. "Analizamos el diseño de los relojes desde 1900 hasta 2016 y vimos que la tendencia de las grandes casas es hacerlos, inconscientemente, cada vez más inútiles. Las manecillas se pierden con el fondo y las marcas apuestan por el valor simbólico", cuentan. ¿Y por qué siguen teniendo éxito? Carmelo y Manuel Álvarez Arango aportan dos razones: "Por un lado, porque ahora lo que menos importa es la hora. Y por otro, porque los ordenadores, las tablets, los teléfonos móviles... todo lo que nos rodea ya incorpora un reloj".

Al principio todo ese conocimiento iba a quedar para la posteridad reflejado en un libro, pero los ovetenses decidieron dar un paso más y llevarlo a la muñeca. Fue así como viajaron a Suiza y se pusieron en contacto con cuatro grandes talleres de la élite relojera. "Creíamos que haciéndolo en ese país nuestro diseño cogería fuerza. Nos echaron casi a patadas cuando les presentamos el proyecto... Al mes nos llamaron diciéndonos que aceptaban", comentan. Por ahora disponen de una edición limitada de dos únicos modelos: uno de maquinaria manual, y otro, automática. En ambos el reloj está "al desnudo". "Quisimos que los muelles, los volantes, las ruedas y los piñones constituyesen la extensión visible del reloj, de forma que no marcase la hora, pero sí la vida. Porque late", afirman. Ellos hablan de una "joya mecánica", ya que su obra no sólo consiste en abrir la caja, sino también en mostrar su interior a todo lujo.

La colección de relojes sin agujas, llamada Spirax Time, está expuesta hasta el próximo lunes, día 9, en el Colegio Oficial de Arquitectos de Asturias, en horario de nueve a dos de la tarde. Los hermanos Álvarez Arango, con estudio propio en Oviedo, no piensan tanto en la comercialización como en la promoción. "Ahora mismo nuestro objetivo es la visualización y conocer las opiniones del público. Estamos trabajando en las redes sociales y en la página web (www.spiraxtime.com)", señalan. De todas formas, los contactos con firmas extranjeras ya están hechos y confían en que algún día sus relojes sin horas lleguen a venderse en los escaparates de las tiendas. "Hay mucha gente que entiende nuestra filosofía", concluyen.

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